Las tribus indias extremeñas se rebelaron contra el AVE justo el mismo día en que, en Badayork, colocaban con grandes fastos una replica de la estatua de la Libertad, donada por el “Hall” neoyorkino en señal de hermanamiento, en un islote del Guadiana, anteriormente ocupado por garzas, cigüeñas, ranas y algún alacrán espontáneo.
Su jefe, “Gorrino Sentado”, al que su longevo pueblo adora y al que dedican extraños bailes regionales, protestaba con un ataque matutino a los operarios ferroviarios que no dejó heridos de consideración, pero si asustados a los pobres empleados que colocan, una por una, las vías que unirán por fin, el lejano oeste, con el resto de la Europa Occidental. La diligencia que une Zafra-Montijo, de la compañía “Bellotas&Fargo” también fue atacada con el mismo nulo resultado. Muchas lunas cantaron a los dioses temas de David Bisbal para que lloviera, y el cielo los escucho enseguida, y les mandó, aparte de trombas descomunales y varios miles de rayos por cada canción emitida, muchas señales: En el rocío de los alcornoques, en las jaras de las rocas abruptas, en el estío de las dehesas, en la berrea hormonal de Hermano Ciervo, también en algunos restos orgánicos procedentes de un B-17 que iba a Chafarinas, concretamente un hippie que cayó de uno de los motores...
Para los indios extremeños, el hombre blanco quiere adueñarse de sus milenarias tierras con camino de hierro que traerá, no prosperidad, sino madrileños sedientos de bocatas de chorizo o jamón, según gusten. Arañará las tierras con caballo de hierro subvencionado, acabará con la Mesta, los borregos, los encinares, con hermana Cigüeña que le da por posarse en medio de la Nacional a picotear un bicho muerto. El AVE espantará la caza, a los cochinos-jabalís, y traerá colonos que querrán inventar el Plan Badayork, o algo así, e infestarán los campos de chalets, urbanizaciones y los campos de golf florecerán como lo hacen las setas venenosas con las primeras lluvias otoñales. Hermana Rana y hermana Nutria tendrán que pedir una VPO para poder vivir dignamente, porque los portugueses querrán hacer practicas navales con submarinos en el Guadiana, y los Indios se verán empujados fuera de su hábitat, confinados en reservas y vigilados por los soldados de Fuerte Menacho o Fuerte Botoa, quizás en La Vera, en Las Hurdes o en Las Ibores, compartiendo suelo con los dragones que semanalmente asolan sin piedad Plasencia, los campos de Herrera del Duque y que lo mismo se devoran a un ecologista, a un Guardia Civil de Seprona, que a un monje de Yuste o Guadalupe, o te derriban un F-5.
El Ave traerá el juego y el vicio, y la cultura de los indios extremeños se perderá en los tiempos, una cultura ancestral como la que atesora en sus orillas agrestes Hermano Tajo, los indios se corromperán en el alcohol, buscarán consuelo en la absenta y en los Bloody Marys (un guiño a mi pobre Michel IV de Gato), se harán adictos al teléfono de la esperanza o a los “Reality Chous”, se perderá el noble oficio de atacar y robar ganado a los vaqueros de Las Vegas del Guadiana, y solo les quedará montar un casino a las afueras de Mérida o estudiar oposiciones para Auxiliar Administrativo de la Junta de Extremadura.
Todo eso me lo contó, en primera persona, en un castuo profundo, casi gutural, “Gorrino Sentado”, de estrábica vista pero sabia mente, el último jefe indio extremeño, mientras cabalgaba con “Happy Chacho”, mi fiel corcel, por las inhóspitas llanuras extremeñas. A lo lejos, se veía la tierra llorar mientras era arada por escarabajos de hierro, de enormes pinzas, que levantaban sus feroces palas por encima de sus cuerpos amarillos. Gorrino Sentado juraba, en ese instante, venganza, mientras decoraba una flecha con plumas que hermano Mochuelo había donado a la beneficencia de Nuestra Señora de Guadalupe.
P.D: Afortunadamente para Gorrino Sentado y las Naciones Indias Extremeñas, al AVE aún le quedan unos diez años, y podrán disfrutar muchas lunas de la dehesa, contando historias bajo las estrellas sobre como Hermano Ciervo o Hermano Zorro, a imitación de Hermana Cigüeña (todo lo malo se copia), le da por parase a olisquear el asfalto, impávida y chulescamente, en mitad de la carretera de Cáceres a las ocho de la mañana y no se aparta por mucho que le pites...