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miércoles, 29 de septiembre de 2010

Heracles y la Huelga General.


Volvía de comprar mi media barra de pan francés de la panadería, franquicia catalana, de la Avenida, con mi vieja y desgastada camiseta de “El Beso” de Klimt, mis bermudas de Carrefour y mis chanclas de los chinos, cuando fui abordado por un simpático (y numeroso) grupo de desconocidos que portaban banderolas, gorras y petos de plástico rojo, que enseguida se definieron, así mismos, como piquete informativo.



Tras rodearme, zarandearme un poco, gritarme, insultarme y llamarme “Perro esquirol” (no conozco esa raza, lo mío son los gatos), me interrogaron sobre mi presencia en la calle y mi destino. Querían saber donde trabajaba y si me dirigía a mi puesto de trabajo. Al contestarles que no, que no tenía empleo desde hacía un mes y que la situación comenzaba a desesperarme y que… Hicieron oídos sordos a mis desgracias y quejas y se fueron a tirar piedras a un escaparate cercano (dejándome solo y desinformado), concretamente el de Aracne (mi modista), la cual inocentemente con los brazos abiertos, intentaba defender su negocio de autónoma de la exaltada prole que, desatada, irrumpía como un tsunami político en todas las puertas comerciales mientras abordaban, de igual manera, a cualquier badayorkino de a pie.


Aún me recuperaba del zarandeo, buscando el aliento que me hiciera regresar a casa, junto a Micho I de Gato que seguía la Huelga General por la radio, cuando una enorme mano se posó encima de mi hombro: “El Gran Duncan de Gross, nacido bajo el Signo de Orión…”, tronó una voz que enseguida reconocí como la de Heracles, mi antiguo monitor de gimnasio (la última vez que lo vi estaba en Tercera Antena, en el programa “El Semanario” intentando reconciliarse con su pérfida madrastra, Hera… Si no lo recuerdas, revisa los posts de enero).


- ¿Qué haces por aquí?, ¿Te unes con nosotros a la huelga?. Preguntó el gigantón mientras me ofrecía unos pins sindicales que de buen gusto acepté (pensando en colocarlos en la Gatera de Micho).


- No, le contesté. Vengo de comprar el pan y ya me iba para casa. Hace un día primaveral y no me esperaba tanto alboroto, a decir verdad…


- Pues Duncan, tú deberías unirte a nosotros… Me replicó, Tú más que ninguno. Mira lo que me ha pasado en mi último trabajo con un maldito empresario… Siguió Heracles mientras saludaba con la mano a un sindicalista que empujaba un contenedor de basuras hacia el centro de la calle… Resulta que un tipo, llamado Augías, un señorito ganadero de los muchos que hay en Etremaura, me contrató como subalterno para limpiarle unas cuadras que tiene en una finca cercana al Guadiana. Imagínate, unas enormes cuadras llenas de ganado, con impresionantes doce toros que había heredado de su padre Helios (apoderado de famosos toreros y Minotauros), y el tipo no había limpiado los establos en su vida… Estaban los pobres animales hasta las orejas de heces, entonces se me ocurrió una genial idea aprovechando que el Guadiana pasaba por allí…



… Y así, a través de Heracles, mi antiguo monitor de gimnasio, me enteré del morro que le echan algunos empresarios al asunto, como se aprovechan de los trabajadores y de las circunstancias provocadas por la actual crisis económica y como Heracles, que lleva ya diez o doce trabajos a cuestas, decidió afiliarse a un sindicato por lo que pudiera pasar y para protegerse contra la Reforma Laboral…

martes, 28 de septiembre de 2010

Al-Mossassa 2.010


Llevaba mucho tiempo sin salir. Sin disfrutar de la bohemia nocturna de la cateta y provinciana ciudad de Badayork, y decidí dar una vuelta por los antiguos lugares que visitaba en mis andanzas noctambulas con Michel IV de Gato. No duré mucho tiempo porque al día siguiente me había comprometido con Ulises, mi monitor de Tiro con Arco, en ir a hacer junto a la hermosa y callada Diana, el pedante de su hermano Apolo, y otros miembros del Club, una exhibición de Tiro con Arco junto a la Torre de Espantaperros (Torre Albarrana, hermana mayor de la sevillana Torre del Oro), con motivo de la Al-Mossassa…


















Sin embargo, fue agradable volver a ver caras conocidas que me preguntaron por mis libros, mi arte, y por mi nuevo compañero de vivienda, Micho I de Gato, que se había quedado en casa leyendo “Mil Cretinos” de Quim Monzó…


…Llegué temprano a la Alcazaba, justo para ver cómo le robaban, de un tirón, el bolso a una señora de Burgos. Y es que, el Casco Antiguo de Badayork, aún presenta cierto aspecto de abandono, suciedad, desarraigo y algo de peligrosidad en sus vetustas, estrechas y malolientes calles.

Al-Mossassa, al parecer, y yo no tengo por qué dudarlo, significa “La Fundación”. Se trata de un evento festivo donde, se supone, Badayork celebra su fundación, por parte de un muladí (cristiano convertido al Islam) llamado Ibn Marwan en el año 875 d.c. Siempre leí, que Badayork había sido una de las pocas ciudades fundadas ex-novo por parte de los musulmanes, pero al parecer, según estudios aún no contrastados y sin bastante fundamento, habría previamente un asentamiento visigodo allí donde Marwan decidió plantar la Alcazaba. La festividad, que dura un fin de semana, incluye un mercadillo árabe, espectáculos teatrales, de danza del vientre, Tiro con arco (ahí entro yo y mi Troupe), gente disfrazada de lo que se supone eran los musulmanes del S.IX d.c y una visita guiada por los restos, que se caen a trozos (no se restaura desde 1.933, está francamente en condiciones lamentables en muchas de sus partes) de la que presumen la Alcazaba mais grande de Europa Occidental…
…Y muchos visitantes en medio de un calor sofocante (más de treinta grados), mal olor y suciedad por doquier. La cosa suele acabar en un macro-botellón, normalmente organizado por faunos, donde amigos cercanos como Dionisio, le sacan los colores a cualquiera mientras los grifos se disputan el cielo con las perenes cigüeñas y los bares de la zona hacen su “Agosto” particular.
Y el motivo de este post no era otro que contaros el fin de semana, lo que es la Al-Mossassa (En Cáceres celebran su pasado medieval, olvidan el musulmán… En Mérida, lógicamente, el romano, y aquí desde hace diez años, les da por esto…) y de paso, enseñaros algunas de las fotos que realice, desde la Alcazaba, a primera hora del sábado, cuando casi todos, aún, dormían…

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Perro en el Pastizal.


Claro, no todo en nuestra vida es estar mirando a través de la ventana del Salón mientras observamos a los Grifos pasar, en vuelo raso, hacia las dehesas etremeñas o los basiliscos atacando a los transeúntes que miran los escaparates de las tiendas chinas, o leyendo a Fante, Auster o Monzó, o discutiendo sobre Política Exterior y la importancia del Tiro con Arco en países como Bhutan con Amparo (la Esfinge del Rellano), o intentar disuadir a Micho de que intente reproducir el Experimento Filadelfia en el Patio-Lavadero o con un submarino portugués en el Guadiana...




Aparte de eso, también pintamos, láminas u óleos, dentro de nuestro estilo neo-fauvista y deconstructivista. "Perro en el Pastizal" se sale de la norma, podría clasificarse como Impresionista. Pudimos observar una exhibición de caza con perro en uno de esos programas que solo emite La 2, y enseguida, entusiasmados (Micho menos que yo, asegura que los perros son esclavos de los humanos sin libertad individual ni capacidad para decidir por ellos mismos, entre otras coisas...), nos pusimos a reproducir a un perro que emerge la cabeza entre el pastizal seco, quizás buscando a su amo, o quizás buscando a la presa momentáneamente perdida... Esperamos que os guste la obrita. Besotes&Absentas para todos/as.
P.D: Puede pasar, como le ocurría a Micho en un principio, que no veáis el perro por ninguna parte...Si eso os ocurre, confiad, pues está ahí...

martes, 14 de septiembre de 2010

Micho y las Hormigas


Un largo y lastimero “Meoooww”, hizo que dejara de lavar la loza y me precipitara hacia el Patio-Lavadero. Eran las nueve de la mañana y el termómetro ya marcaba treinta y un grados. Cuando llegué al Patio-Lavadero, el pobre Micho I de Gato debatía una de sus patas delanteras en el aire con cara de perplejidad. Una docena de pequeñas hormigas correteaban confusas por su pelaje. “Hay miles”, maulló Micho. Me acerqué hasta él y le ayudé a deshacerse de los persistentes insectos que Micho clasificó como pobres obreros, producto sin duda, de una economía planificada donde una o varias reinas estaban todo el día pariendo, y unos cientos vivían como zánganos del subsidio derivado del trabajo de varias miles de afanosas obreras que, en su búsqueda de alimento, habían llegado e invadido el Patio-Lavadero. Micho I de Gato comenzó a analizarme la llegada de las hormigas desde un punto de vista político, y yo con mis manos aún llenas de delicada espuma de Fairy, le escuché como hablaba del estado militarizado de las hormigas, con las soldados que luchan contra otras colonias, que conquistan, y las obreras que, en fila india, llegan hasta donde las exploradoras han avisado que hay Comida de Gato. Ninguna, según Micho, podía irse de la colonia, en plenas facultades, haciendo uso de su libertad individual, para establecer una granja autónoma o una cooperativa agrícola en la Serranía de Huelva, por ejemplo. Sería pronto apresada y ajusticiada. O reclamar días festivos como: Santa Hormigonera, Patrona de las Hormigas Obreras. Apuesto a que ni siquiera tienen nombres, apuntilló Micho encarándome con sus ojos de sierpe sobre fondo amarillo y moviendo misterioso el rabo. No tienen domingos, ni derecho a la huelga, ni libertad de expresión u opinión… Pero son efectivas, ¿No?, reclamé mientras veía como la fila que había atacado a Micho se reorganizaba rápidamente para llevarse los krispies del cuenco de comida de Micho. Ya, pero, ¿Son felices?, ronroneó Micho triunfal mientras comenzaba a enroscarse bajo las macetas del Patio-Lavadero, buscando la sombra y cerrando plácidamente los ojos.


En aquel momento, no quise decirle que no me habían concedido el Paro, ni el subsidio, y que sin trabajo aparente a la vista, solo nos tocaba esperar. Y decidí volver a la cocina, a terminar de lavar la loza.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Nuestro Día de Etremaura.


Nos levantamos a las siete y media de la mañana, y tras un frugal desayuno, Micho I de Gato y yo pusimos el cd con el Himno de Etremaura en el Patio-Lavadero mientras alzábamos la bandera de nuestra vetusta Comunidad Autónoma. Era un momento solemne, solo interrumpido en la segunda estrofa por el timbre de la puerta y dos cabreados vecinos que protestaban por nuestro exceso de regionalismo mañanero, llegando a mofarse de las boinas que nos habíamos comprado el año pasado en Guadalupe, y que Micho I de Gato y yo nos habiamos calado desde que salimos de la gatera, y de la cama, respectivamente .


La discusión se terminó con la puerta en las narices y terminamos de izar la bandera que pronto lució orgullosa en el cielo de Badayork. Micho I de Gato se puso a ver unos documentales sobre el Arte Gótico que yo tenía grabados desde hacía un tiempo, y yo puse un disco de Chet Baker mientras recogía un poco el estropicio de la noche anterior. Habíamos estado hasta las tres de la mañana hablando sobre agujeros negros y la necesidad de pintar, o no, el salón de casa... Tras una lectura compartida a la prensa regional, llamamos a un chino y pedimos arroz tres delicias y un rollito de primavera para mi, y chopsuey para Micho I de Gato que no se digno en salir a recibir al chico de la comida porque dice que aún no se fía de los asiáticos. Coisas de gatos. Durante la comida me ha hablado de las diferencias entre el anarcocapitalismo y el anarcosindicalismo, y sus orígenes e influencias políticas en el S.XX.


Y la tarde la estamos pasando repasando la serie “Hermanos de Sangre”, que a mí me encanta, pero que a Micho le parece solo interesante cuando hay tiros, bombazos y coisas parecidas… Este es nuestro día de Etremaura. Mañana, o quizás el lunes, iré al Inem, a buscar trabajo y a arreglar papeles mientras cuento, con un vasito de absenta en la mano, estrellas desde el Patio-Lavadero…

lunes, 30 de agosto de 2010

El Tríptico del Gato Negro.


Desde hace poco más de un mes, en mis paseos nocturnos, salgo al encuentro de un pequeño gato negro... Abandonado y solo, y no con más de un par de meses de vida, se refugia tras una verja metálica de una propiedad de Obras Públicas que rara vez se encuentra en activo. Todas las noches, a la misma hora, me espera tras la verja, bajo el manto estrellado de este verano de justicia. Maulla y le dejo un poco de comida que le mango a Micho I de Gato mientras él, en la comodidad del Patio-Lavadero, lee autores anarcocapitalistas. Con la timidez del que no se fia, come en guardia, en silencio, y me ofrece miles de poses simpáticas que hace que sienta la misma sintonía que siento con el resto de felinos, callejeros o no, que hay en mi vida... Algunas de estas poses las he plasmado en un tríptico inicial, al que estoy seguro le seguirá algún cuadro más. Se trata de El Tríptico del Gato Negro, donde sus estiradas, sus finos pasos en la noche y su mirada, me inspiran a seguir contando estrellas junto a este nuevo amigo... Espero que os guste.
P.D: Estamos trabajando para intentar sacar la Reedición de "¿Cómo Quieres Que Cuente Estrellas?", con las aventuras y desventuras de Michel IV de Gato y Duncan de Gross. La Segunda Edición contará con un par de historias inéditas y un mejor y mejorado formato. ¡¡Estad atentos a las próximas novedades Contadores de Estrellas!!


lunes, 23 de agosto de 2010

El Concepto de Libertad...


La cosa está clara, nos comenzó diciendo Micho I de Gato. Lo fundamental en el individuo es la libertad, ya sea la libertad del individuo, como la de expresión... Al decir esto, cerró levemente los ojos, y sus pupilas, que eran una delgada línea negra sobre un licuoso fondo amarillo brillaron. Micho nos hablaba de forma reflexiva, y mi diosa, mi divina deidad, la Gran Atenea, nacida de la cabeza de su padre, enemiga del Termagil y el Paracetamol, asentía con la cabeza. La Gran Atenea se nos presentó el domingo por la tarde en casa a tomar café con galletas. La verdad es que ya hacía más de un mes que no nos visitaba, y yo llevaba tres absentas en el cuerpo cuando apareció vestida con el peplo dórico, su traje de los domingos. Al verme los bajos del pantalón, insistió en coserlos, algo a lo que negué rotundamente. Su mirada sabia y su conversación sutil, habían hecho que Micho entablara un dialogo con ella sobre el concepto de Libertad desde el S.XIX hasta la actualidad. Micho había estado leyendo, echado en su puff, todo el sábado a Hayek... Y a Von Mises aquella misma mañana y, pensaba, estaba capacitado para mantener un fructífero y ameno encuentro con mi divinidad mitológica que, tranquilamente, comía galletas María y sorbía, con delicadeza, un café solo con hielo.



...Cualquier economía planificada rompe, acribilla, esta libertad, y no solo eso, sino que esclaviza al individuo dentro de una espiral demagógica... Reflexionó Micho mientras se mecía los bigotes. Mi diosa se giró levemente a mi, con una delicadeza olímpica. ¿No te está recordando a alguien?, me preguntó con una media sonrisa mientras se sujetaba el escotado peplo. Sí, claro que si, le sonreí mostrando mi maltrecha y empastada dentadura, y mi mente voló a otro lugar, con la ayuda de la absenta, donde los gatos toman bloodys marys. Un grifo pasó volando por la ventana del salón, llevaba entre sus garras un tractor y a un par de sindicalistas de las Vegas del Guadiana que protestaban por el bajo precio del tomate, algo normal en Badayork, pero nosotros no hicimos mucho caso, Micho I de Gato nos hablaba...

viernes, 20 de agosto de 2010

Haciendo planes con Micho.


Teníamos que habernos ido de vacaciones, maulló Micho I de Gato mientras veía en la tele una chica pasearse por la playa de Matalascañas. Pero si no tenemos un duro, le contesté con una media sonrisa. A pesar de que he aprobado las opos, he quedado el 81 en la lista de interinos, y no nos queda otra que empezar a ahorrar para pasar el duro invierno que se avecina querido Micho. El gato frac olfateó el aire y dijo algo inteligible para mi. Apoyó su cabeza entre sus patas delanteras y cambió de tema. ¿Qué haces?.




Acabo de terminar mi última lámina, le dije orgulloso, y se la enseñé. Micho la miró durante unos segundos y musitó: El tuyo es un estilo interesante, quien sabe, pero quizás puedas vender alguna de estas obras tuyas este año, concluyó enigmático mientras hacía una graciosa mueca con sus bigotes. Espero que si Micho, le dije. En cuanto pueda, te prometo que nos vamos de vacaciones, dejame que consiga unos ahorros o que cobre el primer subsidio y te llevaré donde quieras. ¿Dónde te gustaría ir?, y Micho se puso de pie de un salto: A Galicia, dijo. ¿A Galicia?, bueno, es un buen lugar para un gato, ¿Porqué no?, en cuanto cobre el primer subsidio o venda algún libro u obrita, nos vamos a Galicia, y Micho me dedicó una mirada entusiasmada, como la que tienen los inocentes cuando ven un atardecer...


P.D: La lámina se titula: "La Barra del Bar".

lunes, 16 de agosto de 2010

Qué Calor...


Micho I de Gato movía el rabo con pesadez, echado en mitad del Patio-Lavadero, descansaba a la sombra de las macetas recién regadas. Nunca pensé que echaría de menos alguna tormenta veraniega, musitó melancólico. Yo reí de buena gana, el pobre Micho estaba pasando un verano muy caluroso, y aunque cada dos o tres días se daba un baño en el enorme cubo que tenía preparado al respecto, le era claramente insuficiente para calmar sus agobios de agosto.


No tengo ganas ni de leer, siguió comentando mientras yo daba una pincelada certera y gruesa a un lienzo. ¿Qué estabas leyendo ahora Micho?, inquirí sin apartar mi miope vista del manchado lienzo. Un librito de Paul Valery y acabando “Camino de Servidumbre” de Hayek, maulló lastimero incorporándose a cámara lenta. Lanzó un tremendo bostezo y se dirigió a la Gatera Real, también tengo empezado “El Manantial” de Ayn Rand, dijo enigmático.



Nuestras miradas se cruzaron y pude ver que Micho miraba con curiosidad el lienzo que yo atacaba con más ímpetu que arte. Sus ojos, resumidos en dos finas rendijas negras brillaban bajo el intenso sol de la mañana y yo, absorto e hipnotizado ante la magia que desprenden los gatos, no podía dejar de pensar en…

viernes, 6 de agosto de 2010

Arte Deconstructivista.



El Verano está siendo muy fructífero desde el punto de vista artístico. El deconstructivismo sigue intentando hacerse un hueco en el panorama artístico actual, creando una nueva y espontánea tendencia. Aquí os dejo algunas obritas que hemos realizado tanto Micho I de Gato como yo a la luz de las velas del Patio-Lavadero, entre tragos de absentas y conversaciones filosóficas y literarias... Bajo las estrellas de Orión. Tengo referencias de Toto Estirado y de Juan Barjola, entre otros muchos...




La Primera obra: Mujeres deconstructivistas representa dos mujeres, una de ellas desnuda de cintura para arriba con gafas que muestra un brazo alzado. La otra vestida, con corbata, muestra remarcado el pubis, sobre un fondo naranja neutro. A Micho le gusta el cuadro...


Galaxia o Noche de Arandelas muestra una serie de planetoides o estrellas de diferentes núcleos y tamaños que se expanden por el lienzo, brillando en su particular universo. Micho ve referencias conceptuales en mi obra... Micho asegura que pueden ser referencias inconscientes a las continuas miodesopsias que fagocitan mi humor vitreo y que acabarán por dejarme ciego en unos años.



"Jugadores de Cartas" es uno de los cuadros deconstructivistas más representativos de mi trayectoria. Lo realice hace un año aroximadamente. Creo que es una obra simpática, narrativa, donde no faltan mis características miodesopsias.

"Mujeres con Carrito de Bebé": Badayork, Agosto con 44 grados a la sombra a las tres y media de la tarde. Leía el periódico (y tomaba un café) en una tasca del extrarradio, junto a dos borrachos que me señalaban con el dedo y se meaban de la risa por mi presencia, cuando por el sucio cristal vi pasar a dos mujeres que empujaban un carrito de bebé. Atravesaban un descampado de polvo, pulgas, moscas y matojos secos y decidí tomar algunos bocetos de ellas. El dueño del bar me echó del garito por ser perturbador intelectual, lo cual hizo llorar a uno de los borrachos. Micho I de Gato dice que es una obra de transicción.

Espero que os gusten estas obritas deconstructivistas, en una próxima entrada pondremos alguna foto más. Micho I de Gato asegura la absenta unida al óleo que utilizo de los chinos en mis continuos Procesos Artísticos comienza a afectarme con un incipiente Saturnismo. Habrá que verlo... Besotes&Absentas y un acalorado Miiaaauu de parte de Micho.

jueves, 29 de julio de 2010

Tántalo


En verdad, tanto a Micho I de Gato como a mí, nos suelen acontecer sucesos que el resto de los mortales calificarían de maravillosos o milagrosos, pero que nosotros desde la quietud inhóspita y calurosa de Badayork, ubicados entre libros de toda calaña, arte deconstructivista que no se vende ni a tiros, absenta y protegidos por el plomizo aire que respiramos en el Patio-Lavadero, desde lo más profundo de la vetusta y herciniana Etremaura, vemos como el pan nuestro de cada día, algo normal y corriente en los designios que las perspicaces Moiras tejen ufanas desde la invisibilidad de su eternidad…


El pasado domingo, aprovechando las altas temperaturas que nos acometían, a las que el huraño Hefestos no envidiará en su fragua, siempre activa a pesar de la pertinaz crisis económica (las guerras, avaladas o no por la ONU, no saben de crisis y si de muerte y locura ), decidimos hacer un picnic, tanto Micho I de Gato como yo, Duncan de Gross, nacido bajo la Constelación de Orión, en un paraje cercano, a orillas del malsano y mosquitero Guadiana. En nuestro sopor matábamos el tiempo, bajo la sombra de terribles eucaliptos, regalo del Plan Badayork, cuyas raíces dejan la tierra como un páramo australiano al poco de crecer, es decir: Incultivable y reseca, hogar de infecto polvo y traicioneras pulgas… Cuando vimos a un hombre, decrépito y harapiento, que en voz alta, maldecía a todos los dioses. Con desesperación se acercaba a la orilla infecta del Guadiana, campo de entrenamiento de submarinos portugueses otrora envidia de ríos, recreo de ninfas, y cuando sus labios estaban a punto de beber de aquella agua mortal, esta se retiraba, espantada, ante su presencia.




Podían ser que los 44 grados que caían en el solaz, y el medio litro de absenta acompañada de tortillas de patatas y melón que nos habíamos hincado, tanto mi felino amigo como yo (Micho no bebe absenta, pero se pirra por la tortilla y el melón) mientras discutíamos sobre el existencialismo en la obra de Kierkegaard , nos afectara a mente y miopes ojos, lar de miodesopsias traviesas que acabaran por convertirme en afiliado de la ONCE, pero en todas las ocasiones en las que el pobre y desesperado tipo se acercaba a la orilla, el locuaz acontecimiento se repetía.



- Oh, Terribles y desdichados dioses. Yo, Tántalo, que en el pasado disfruté del néctar y la ambrosia en vuestra compañía, que de yerno tengo al mismísimo Poseidón, y ahora no disfruto ni de la infectada presencia de un sorbo del milenario Guadiana para satisfacer mis ansias, ni de un percasol espinado para acallar el rugir de mis entrañas… - Gritaba mientras alzaba las manos.
Micho I de Gato y yo nos mirábamos, absortos y confusos, ante tal espectáculo. Impotentes ante la rabia que explotaba a solo unos metros de nosotros.



- Ofrécele un trozo de tortilla. – Ronroneó Micho I de Gato, y echó su cabecita blanquinegra sobre la manta en la que nos aposentábamos mientras entonaba sus enigmáticos ojos, que se reducían a dos finas líneas negras sobre un fondo amarillo.



- No creo que sirva de mucho. – Le comenté echando un trago a la absenta, mientras el tipo comenzaba a cruzar el Guadiana, apartando las aguas ante la presencia de sus labios, sin mojarse un ápice y gritando que para seguir así, querría vivir en el Tártaro (también en la Provincia de Badayork).

viernes, 16 de julio de 2010

Limpieza con Saint-Saens


La casa estaba patas arriba. La verdad es que hasta el Patio-Lavadero ofrecía una imagen un tanto de abandono. Así que ni corto ni perezoso, mientras oía a Saint-Saens y su danza macabra, me puse a limpiar todo. Recogí los periódicos que Micho tenía tirados por el Salón, limpié el Arenero Real, (que ya lo iba necesitando), pasé un paño por la entrada de la Gatera Real que en su día Michel IV remató con mármol de Carrara, rescaté del suelo de la cocina “Principiantes” de Raymond Carver y “Necrópolis” de Boris Pahor que Micho había estado leyendo, metí en el fregadero un par de platos sucios, mis vasos de los chupitos de absenta y fregué el suelo de las habitaciones mientras tenía entretenido a Micho con un documental sobre el Arte Románico en Castilla-León que tenía grabado desde hacía un tiempo. Tardé un par de horas, quizás tres, pero mereció la pena el esfuerzo para ver relucir la casa de nuevo. No hay nada como estar en casa de nuevo, pensé mientras lavaba la loza y un grifo, proveniente de Las Vegas del Guadiana pasaba volando, no muy lejos, sobre los tejados de Badayork con una oveja entre sus garras…

lunes, 12 de julio de 2010

De nuevo en casa...

...Me dejé caer pesadamente en el sillón, junto a Micho. Pareces cansado, me comentó en un maullido. Lo estoy, le contesté, la verdad es que estaba deseando tomarme unos días libres, pintar algo deconstructivista, leer a Fante, escribir algo... Y, por supuesto, pasar una agradable velada a base de chupitos de absenta... Me imagino, murmuró Micho con mirada picara. Sus ojos eran apenas dos rendijas negras, sobre un fondo amarillo, que me miraban con curiosidad, bajo la sofocante luz que entraba por la ventana del Salón. ¿Alguna aventura nueva?, pregunté risueño. Por supuesto, dijo Micho moviendo el rabo de un lado a otro... Me alegra que estes de nuevo en casa. Yo también Micho, yo también...

lunes, 21 de junio de 2010

jueves, 17 de junio de 2010

Tú no sales así de casa...Meoww!!



...A mamá no le gustó que el pequeño gatito nos saliera tan moderno con el sombrerito en la cabeza, ¿Solución?, un buen soplamocos...Lo peor es que ahora la pueden denunciar y la Junta se plantea retirarle la custodia del minino por malos tratos...

martes, 15 de junio de 2010

Los Mimos Gemelos.


Micho insistió en varias ocasiones. “No seas roñoso Duncan, dales una moneda”, pero a mí no me hacía gracia ver a los dos mimos de cabellera geométrica, gemelos para más señas, totalmente hieráticos, casi desnudos y con esos enormes ojos almendrados y una extraña sonrisa arcaica en la puerta de nuestro edificio. Los había visto ya varias veces durmiendo en la escalinata del templo Nuestra Señora de la Hera de Badayork alguna que otra vez. Cleobis y Bitón se ganaban la vida descargando camiones o haciendo el mimo en el primer lugar adonde arribaban. La mismísima Amparo, la Esfinge del Rellano, los observaba inquieta desde el pie de la escalera, siseando maldiciones apenas inteligibles. Y allá veríais a mi compañero del club de tiro con arco, Apolo, pasar por delante de ellos sin inmutarse, y a su hermana, mi suspirada Diana, que charlaba animosamente con Ulises, mi monitor. Y Sísifo, absorto, arrastrando su enorme maleta en dirección al bus mientras Aracne, la modista, los oteaba desde la puerta de su establecimiento de mercería…


Rendido ante la pesadez de Micho, me acerqué al platillo de metal que había junto a los pies de los gemelos, había varias monedas de diez y veinte céntimos y un par de cincuenta también. Saqué un euro resoplando y lo deposité en el platillo diciéndoles: “Estaríais mejor buscando trabajo por las Vegas del Guadiana”, pero los gemelos no contestaron. Cuando oyeron el tintineo de la moneda al caer en el platillo hicieron un fugaz Moon Walker simétrico que hizo las delicias de Micho, que maulló de contento, y enseguida volvieron a quedarse quietos, completamente rectos, con un el pie izquierdo más adelantado que el derecho, ambos con aquella enigmática sonrisa y con los ojos almendrados clavados en el sol que se ponía al final de la Avenida…

martes, 8 de junio de 2010

El Principio de tu Fin.


Superábamos los treinta grados de temperatura perfectamente. El bar estaba completamente vacío, pero en la terraza delantera, recién regada a manguerazo, había una buena sombra. Le pregunté al tipo que si podía llevarme el café a la terraza mientras cogía la prensa local de encima de la barra. No me puso objeción ninguna.

Los gorriones revoloteaban alrededor de los pequeños charcos de agua que se habían formado, y el frescor de las plantas de la terraza, fundamentalmente enredaderas, se agradecía. La portada del periódico hablaba de victorias deportivas locales y de escándalos políticos. En mitad de mi lectura, llegó un coche azul hasta el aparcamiento cercano, creo que era un Citroën Picasso. En un principio no reparé mucho en su presencia, pero me llamó la atención que el vehículo se parara justo en medio del aparcamiento, sin tomar cualquiera de las plazas libres. Dejé el periódico encima de la mesa y pude ver como un tipo que había bajado, sin apagar el motor, daba la vuelta por detrás y abría una de las puertas laterales, la que daba justo enfrente de mí.

Del coche se bajó jovial y jocoso, un perdiguero negro azabache, que movía el rabo continuamente de un lado para otro mientras olfateaba el suelo. Entonces, el tipo del coche, que rondaría los cuarenta años, cerró la puerta y volvió al asiento del conductor. Arrancó y se perdió de mi vista.

Allí, en mitad de la nada. El perro se quedó mirando la huida ruin sin dejar de mover el rabo ni un solo instante. No creo que el animal tuviera más de dos años. Le di un sorbo a mi café, ciertamente inquieto, ya que no estaba acostumbrado a presenciar escenas tan deshumanas como la que había tenido el dudoso placer de observar. El perro estuvo a pleno sol alrededor de unos diez minutos, después se vino a buscar el refugio de la sombra entre las enredaderas de la puerta, sin dejar de mover el rabo, y sin quitarle la vista a la carretera. Es el principio de tu fin, compañero – fue realmente lo que pensé. Y me entristecí mucho ante aquella estampa de fidelidad y amor animal claramente vilipendiada y pisoteada por un cobarde. Absorto estaba en mis pensamientos cuando la voz del camarero, tras de mí, me sobresaltó: Esto pasa casi todas las semanas, comentó. Distinto coche, distinto tipo, distinto perro, misma historia… Me imagino, le respondí intentando ocultar mi rabia, mi tristeza y mi congoja, y de un sorbo me terminé el café.
P.D: "El Principio de tu Fin" está basado en una historia real que me ocurrió la semana pasada. Micho I de Gato me recomendó que sería un buen Relato Corto para una próxima publicación y, entre los dos, le dimos forma hasta quedar tal cual lo presentamos en el blog. Espero que os guste y, sobre todo, os haga reflexionar... Besotes&Absentas.

lunes, 31 de mayo de 2010

F-18 sobre el Patio-Lavadero


¿Pero esto qué es?, maulló Micho I de Gato mientras de un salto buscaba refugio debajo de la mesa. Un ruido ensordecedor había hecho retumbar todo el piso. En un principio pensamos que era una manada de grifos legendarios que intentaban arrancarnos el tejado y ampliar de paso el Patio-Lavadero con mortiferas garras que hubieran hecho palidecer al propio Perseo, habitante seguro de los Campos Eliseos, pero tras asomarnos raudos por la ventana pudimos ver una pareja de F-18 volando muy bajito en dirección al Guadiana. “Crónicas Marcianas”, el libro de Ray Bradbury que en ese momento leía Micho, había ido a parar a mis pies, y el pobre felino de eterno frac temblaba ante el recuerdo del tempranero, tremendo e inesperado ruido de los motores.


Asómate Micho, le dije. Son aviones. Y con la curiosidad que caracteriza a los gatos, Micho I de Gato se plantó en el quicio de la ventana en el mismo momento en que la Patrulla Águila realizaba una imposible voltereta aérea. ¡¡Qué moscas más grandes!!, maulló sorprendido, y yo sólo pude sonreirme mientras le recogía el libro y se lo depositaba en su puff...

lunes, 17 de mayo de 2010

El regular vuelo de las moscas.


- No tienen un vuelo irregular… - declaró distraído Micho I de Gato mientras observaba a una de ellas hacer un viraje repentino.


- ¿En serio?. – Le inquirí incrédulo.


- No. Realmente siguen unos patrones muy bien definidos. Sólo cuando sienten una amenaza o son molestadas rompen ese patrón y efectúan vuelos aparentemente confusos, asimétricos, que en realidad son maniobras evasivas.

- ¿Me estás diciendo Micho que has estado estudiando el vuelo de las moscas?.


- Simplemente me he estado fijando en ellas… -. Maulló Micho divertido. - …Ya sabes lo que me gusta atraparlas cuando buscan, desesperadas, una salida en la transparencia de los cristales de las ventanas… En pleno vuelo, no podría atraparlas, pero deduzco en muchas ocasiones el rápido cambio de rumbo que toman, sus vertiginosos giros…-


- Si, lo sé. Te he visto darles zarpazos, muchos de ellos fallidos… - Sonreí. - ¿Qué lees?. – Le pregunté cambiando de tema.


- “Invisibles” de Paul Auster, ronroneó Micho. Y la tarde acabó con un interesante diálogo sobre la influencia de la Literatura Francesa en la vida social de los gatos anarco-sindicalistas…
P.D: La foto (recogida de internet) en realidad muestra el vuelo de una abeja (muy daliniano), pero sirve para ilustrar esta entrada de Micho I de Gato... Besotes&Absentas!!

martes, 11 de mayo de 2010

Gato Protector



... Micho I de Gato asegura que posiblemente él hubiera reaccionado igual que su colega gatuno (curiosamente otro "gato frac"). Os comento el video resumidamente: Canguro que cuida a niño, vaso roto, gato que reacciona... No tiene desperdicio...