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lunes, 26 de abril de 2010

El Vuelo de Altaris


Nos ha costado Amiguetes, pero después de un largo año de trabajo, Micho I de Gato y yo, Duncan de Gross, tenemos el honor de presentaros "El Vuelo de Altaris", un compendio de Relatos Cortos y dibujos adjuntos que hemos ido redactando, seleccionando y retocando. Lo hemos editado por Bubok, igual que "¿Cómo Quieres Que Cuente Estrellas?" y esperamos que sea tan exitazo o más. Del prólogo se ha encargado el amigo José Antonio Delgado Magariño, alias "Gato", que como profesor de Comunicación Audiovisual y Licenciado en Historia del Arte da una acertada visión del libro, que viene a definirse dentro de cierto Realismo Social. Los incondicionales de "¿Cómo Quieres Que Cuente Estrellas?" encontraréis en "El Vuelo de Altaris" un nuevo toque literario dentro del peculiar universo de Duncan de Gross donde los personajes se mueven dentro del Arte, el mundo gatuno, la literatura y muchas veces, la soledad, el misterio y la melancolia teñidas con someras notas de humor irónico. Son Relatos que, en ocasiones, no cuentan nada, o quizás si, y que dejan abierta la puerta de vuestra imaginación, en un punto y aparte reflexivo...




Espero que os guste y que lo disfrutéis tanto como Micho I de Gato y yo en realizarlo para vosotros. Muchas Gracias por seguirnos. Y como diría mi difunto Michel IV de Gato: ¡¡Bloodys&Absentas!!

jueves, 22 de abril de 2010

¿Qué es para ti la felicidad?


... "¿Qué es para ti, oh gran Duncan de Gross, nacido bajo el Signo de Orión, la felicidad?", me espetó dichosa y divertida mi mercera, Aracne, con sonrisa complice. "¿La felicidad?, respondí utilizando la mayeútica socrática. "La felicidad es el ronroneo de un gato o un buen trago de absenta.", y los dos reímos a carcajada limpia...

martes, 20 de abril de 2010

El Violinista en el Tejado


“Se te nota algo cansado”, me dijo Micho I de Gato nada más entrar en el Patio-Lavadero. Tomaba los últimos rayos de la tarde en el mismo lugar donde hace un par de años, mi desaparecido Michel IV de Gato promulgaba la independencia y nacimiento de la Republica Independiente del Patio-Lavadero y declaraba el Estado de Excepción de la mitad de la casa.
“No paro, Micho.“ le comenté echándome a su lado. “Entre exámenes, reuniones y viajes… No tengo ni un minuto para escribir en Arte Extremadura o estudiar las oposiciones, y comienzan el 25 de Junio…”. Micho ladeó la cabeza, olfateando con su hocico el aire. “Te veo de nuevo en el paro, Duncan de Gross.” Maulló. Y la sola idea de verme de nuevo buscando trabajo hizo que un escalofrío me recorriera la medula espinal de arriba abajo. Eso y que me había apoyado encima de una piedra. “Míralo por el lado bueno…”, susurró Micho enigmático, “…Volverás a vivir intensamente la boheme de nuevo. Nuevas performances, nuevos cuadros y poemas… Y, en circunstancias extremas es cuando Clio, la ligera de ropa, te dicta al oido las mejores historias...”, remató mientras se levantaba, y con la elegancia que un gato frac puede tener, se dirigió a la puerta. “¿Qué vamos a ver esta noche?”, preguntó jovial, cambiando radicalmente de conversación. “El violinista en el Tejado”, le contesté incorporándome. “Bien, parece interesante.” susurró, y su sombra desapareció tras la esquina del pasillo.

lunes, 12 de abril de 2010

La Mecánica del Corazón.


...Terminé de leer la última frase del libro y el silencio invadió el Salón. Micho I de Gato, al cabo de unos diez eternos segundos, se movió incómodo en su Puff naranja: "Es la historia de amor más triste que jamás me hayan contado.", siseó echando sus orejas puntiagudas hacia atrás. Su pelaje de gato frac le dio un aire muy solemne a sus palabras. Mi diosa, la Gran Atenea, nacida de la cabeza de su padre y enemiga acérrima del paracetamol y de la LOE, depositó cuidadosamente el casco dórico que reposaba en su regazo en la mesilla y, ajustándose el peplo jónico, dijo con aire ausente: "Por Hades, necesito una maldita copa Duncan, casi me haces llorar...", y se levantó pesadamente dirigiéndose a la cocina. Yo acaricié, casi con un mimo inaudito, la tapa del libro, mientras veía como Micho se acercaba, con aire melancólico, a la ventana que da a la Avenida. "Una absenta para mi", musité a mi deidad, y me quedé absorto viendo una imagen cotidiana de Badayork, un pegaso posándose graciosamente en un tejado cercano...





P.D: "La Mecánica del Corazón", de Mathias Malzieu. Un breve relato sobre lo que puede llegar a doler el amor verdadero dentro de un corazón muy especial...

lunes, 5 de abril de 2010

El Vellocino de Oro



Volvía de hacer la compra (pan y latas de atún básicamente), aprovechando los primeros rayos solares primaverales que asoman por la vetusta, cateta y provinciana ciudad de Badayork. Por la acera de enfrente me pareció ver a la hermosa Perséfone que, de la mano de su madre, observaba entusiasmada los dorados Gatos de la Suerte del escaparate del Chino de la Avenida moviendo, hieráticos y misteriosos, sus patitas en un balanceo casi hipnótico. De su marido el Juez, y sus acólitos, no había ni rastro. Aracne pasaba la escoba en la puerta de su Mercería y me dedicó una sonrisa a modo de “Buenos Días”.

Más adelante un sudoroso Sísifo arrastraba su enorme maleta, como a diario, hacía el misterioso autobús que lo lleva a su incierto destino. Un grifo surcaba el cielo, impasible, con un enorme e infeliz borrego entre sus afiladas garras. “Un día normal en Badayork”, pensé, mientras arrancaba un trocito de baguette y me lo llevaba a la boca. Entonces fui testigo de un hecho insólito. Un joven discutía, acaloradamente, con un hombre-anuncio de “Compro Oro” el precio de un vellocino compuesto, al parecer, del codiciado metal. El hombre-anuncio decía que era una vulgar imitación, y el joven contestaba que no podía mal venderlo, que necesitaba el dinero y quería más de lo que le ofrecían. Al parecer, un gato le había llegado a ofrecer el doble de lo que le daba el hombre-anuncio y había rechazado su oferta. Muchos viandantes, entre los que se encontraba mi adorada compañera del Club de Tiro con Arco, Diana, y el engreído de su hermano, Apolo, comenzaron a formar un círculo irregular de curiosos alrededor de los dos hombres. Unos decían que el hombre-anuncio tenía razón y otros que el joven, de nombre Jasón, estaba siendo timado. Al final, cansado del show callejero proseguí mi camino. Cuando llegué al portal de nuestro piso, Amparo, la esfinge del rellano, se me acercó ufana y con ojos inhumanos me siseó un enigma sencillo: “Si me nombras desaparezco, ¿Quién soy?”. “El Silencio”, respondí con una media sonrisa que presentaba, desde mi perilla, mi maltrecha mandíbula empastada. Satisfecha, se retiró dejándome el paso libre, y se acurrucó en el hueco de la escalera, a la espera del cartero o de algún inquilino al que abordar. Cuando llegué a casa, Micho I de Gato leía en el Salón “Los Subterráneos” de Jack Kerouac. “No te vas a creer lo que ha pasado cuando te fuiste esta mañana”, me maulló enigmático, “No me lo digas”, le interrumpí mientras me preparaba un chupito de absenta en la cocina, “Un tipo te ha intentado vender un Vellocino de Oro, ¿A qué si?...”.

lunes, 22 de marzo de 2010

Bismarck y el Castigo de Dirce



Con un trazo rojo acabé de corregir el último examen y respiré, pesadamente mientras me recostaba en la silla.


- ¿Ya has terminado? -, inquirió Micho sin quitar ojo de la tele. Estaba viendo un documental en el Canal de Historia sobre el Crac del 29.
– Por fin, si. Necesito un buen café con leche, me lo merezco -, le contesté guiñándole un ojo. - ¿Quieres uno?. -.
– Descafeinado para mí, sino te importa. – Pidió Micho mientras me incorporaba. - ¿Alguna barbaridad en tus exámenes?.
- Uff, muchas. Le contesté desde la cocina.
- Dime alguna que me ría, maulló Micho con sorna.
- Pues verás, para mí, la más graciosa… Y no pude evitar una media sonrisa mientras metía las tazas en el microondas… Es un alumno que en las definiciones me ha puesto en Bismarck: “Bismarck: 5´90 con patatas grandes en Mac Donald´s”. Verás cuando se lo cuente a Atenea, mi diosa entre las diosas, lucero de la verdad en la oscura noche de la ignorancia…
Y Micho no pudo evitar maullar con un descosido y risueño alboroto mientras yo, un poco triste, sonreía pensativo.


- ¿Sabes algo de Anfión y Zeto?, le pregunté a Micho cambiando de tema y echando un poco de sacarina en su descafeinado.
- Nada. Contestó Micho. Supongo que seguirán arrestados después de la que montaron la semana pasada con la desdichada Dirce.
Asentí con la cabeza y di un sorbo a mi café. Los gemelos, Anfión y Zeto, dos jóvenes ejemplares, uno músico en la Orquesta de Extremadura y otro un conocido ganadero de la Dehesa, habían atado a una vecina que conocíamos de vista, Dirce, a las astas de un toro (propiedad de Zeto) que la había arrastrado por media Avenida. Fue espantoso. Hasta Amparo, la Esfinge del rellano, se había estremecido ante tan cruel suceso. Ellos no paraban de gritar que lo hacían por venganza a lo que Dirce le había hecho a la madre de ambos, Antíope.
- Supongo que todo fue por malos rollos entre vecinos, un momento de locura y... Maulló Micho con una gran madurez, pero no llegó a terminar la frase. El documental ahondaba en el economista norteamericano Keynes y el New Deal de los años treinta y Micho, el gato del eterno y elegante frac, se inclinó para oír mejor…

miércoles, 24 de febrero de 2010

Un miércoles de lluvia...


Hola Amiguetes: Llevo un tiempo sin escribir ni contar las aventuras y desventuras de Duncan y Micho. Me tenéis que disculpar, pero es que con el trabajo estoy hasta arriba y apenas tengo tiempo. Ahora ando con la Segunda Evaluación, y entre corregir actividades, estudiar (muy poco), reuniones y mil historias más, se me va el tiempo de una manera impresionante...




Micho está un poco mosqueado con tanta lluvia. En Badayork nunca llueve tanto y él está deseando tirarse en mitad del Patio-Lavadero a tomar el sol. Ya le he comentado que de aquí a cinco semanas, poco después de Semana Santa, vendrán los calores y podrá disfrutar de uno de los mayores placeres que puede tener un gato en esta vida: Tomar el sol.




Por otro lado andamos un poco tristes, porque a consecuencia de las lluvias, muchos de los gatos que habitan los islotes paradisiacos del Guadiana, han tenido que subirse a los eucaliptos, rodeados por el agua y llevan días así sin que nadie en Badayork haga nada por rescatarlos. De 25 que había, la protectora de animales calcula que quedan diez, y aportan una foto, que nos ha parecido increíble, fascinante, en la que un gatuno ayuda a otro a no caerse de las ramas. Cruzamos los dedos para que tengan un final feliz. Un enorme Miauuu de parte de Micho y un trago de absenta de parte de vuestro amigo Duncan de Gross.
La noticia de los Gatos del Guadiana:

http://www.hoy.es/v/20100224/badajoz/aqui-gato-encerrado-20100224.html

viernes, 5 de febrero de 2010

Chinito de Badayork, Puro Arte.


Micho estaba encantado. El periódico local anunciaba a bombo y platillo la actuación el próximo fin de semana del gran Cantaor Gato Flamenco “Chinito de Badayork”. Una auténtica estrella de la copla, la seguidilla, el fandango y de todos los palos del flamenco. Un gato que lo mismo te maúlla una Alegría que una Soleá. Un gato con ese duende que sólo algunos artistas tienen de nacimiento.


Chinito de Badayork relataba en la entrevista de dos páginas, con foto incluida, como en sus orígenes había cantado por tejados de mala muerte, por cuatro duros. Venía de una camada de ocho gatos pobres, pero él ya desde pequeño había sentido muy dentro de sí la llamada del flamenco, como una llama que quería salir de su cuerpo felino. Más tarde se dio a conocer cuando, en plena Semana Santa, se atrevió a cantarle una saeta al Cristo de Nuestra Señora de los Gatos de la Cofradía de Badayork el Grande. Su actuación callejera, desde el tejado próximo a la Iglesia fue largamente aplaudida y comentada. Pronto, su fama fue acrecentándose, y poco a poco, logró meter hocico y bigotes en los grandes tablaos flamencos de toda Espanya, logrando contratos importantes en el extranjero, en países como EEUU y Japón donde su arte era tan admirado y seguido. Llevaba grabados tres discos que se habían convertido en verdaderos hitos musicales, ha ganado dos “Grammys Gatinos” y las televisiones se lo rifan.


Micho I de Gato se declaraba fan número 1 de Chinito de Badayork. El más grande gato flamenco “que ha pario Etremaura” afirmaba jovial y risueño, e intentaba imitar sus maullidos “jondos”: Meeeooow, Meee-ee-ee-ouuuuw. ¡¡Olé y Olé, mi Micho, que arte gatuno tiene!!, le dije mientras aplaudía y le prometía ir, con él, a ver la actuación del gran Chinito de Badayork…

martes, 2 de febrero de 2010

La Carta de la AGAA.

La carta venía a nombre de Michel IV de Gato. Con una media sonrisa me quedé un buen rato mirando el remitente, AGAA (Asociación de Gatos Alcohólicos Anónimos). Este mes hace justo un año que falleció el pobre Michel y estuve dudando si abrir el sobre o tirarlo directamente a la basura.


Micho I de Gato notó mi preocupación. Los gatos saben interpretar a la perfección el estado de ánimo de sus acompañantes. Me preguntó qué era lo que ocurría y le enseñe el sobre, y a quién iba dirigido. No dije una sola palabra, pero tras mi media sonrisa la acongoja afloraba poco a poco, por segundos. Ábrelo, me dijo Micho. Simplemente, ábrelo.
Lo abrí y leí la carta dirigida a Michel. Era una campaña para evitar el alcoholismo en los gatos. Los gatos de nuestra sociedad tienden, cada vez más en una sociedad desgatizada, a buscar refugio en el alcohol. AGAA se ofrecía a ayudar a estos pobres gatos que habían caído en las terribles redes de la bebida a través de una serie de conferencias donde gatos de toda Extremadura contarían su amarga experiencia con el alcohol, como habían logrado superarlo y como habían rehecho su vida. Ahora eran gatos felices que maullaban en las noches frías, por los tejados de Badayork…

…Sin poder evitarlo, abrí el mueble bar y me hinqué un buen trago de absenta mientras miraba por la ventana la avenida que una vez observara Michel IV de Gato.


P.D: Las fotos adjuntas corresponden a algunos miembros provinciales de la AGAA.

jueves, 28 de enero de 2010

McCoen y Obama


McCoen es un gato anaranjado. Es de origen escocés aunque vive en los EEUU. Una mañana que amaneció con nieve oyó que el Presidente Obama andaba en la ciudad, así que ni corto ni perezoso fue a ver a tan insigne personaje con el fin de hacerse una foto con él o pedirle un autógrafo, pero el pobre McCoen se llevó una ingrata sorpresa por parte de Obama... Jura que a partir de ahora, votará Republicano...

martes, 19 de enero de 2010

Heracles y Hera en Tercera Antena.


Andaba yo limpiando el Arenero Real en el Patio-Lavadero (los gatos no tienen amos, pero si sirvientes), cuando oí a Micho maullar, eufórico, desde el Salón. En un primer momento pensé que estaba excitado ante el documental de “La Revolución Francesa” que le había puesto en el Dvd, y que, probablemente, debía estar disfrutando de lo lindo.


Sin embargo, al cabo de dos minutos de largos maullidos, ya me dio por acercarme al Salón, dejando, momentáneamente, mis quehaceres higiénicos-sanitarios. Micho, el gato de elegante frac, el panda felino, estaba sentado sobre sus cuartos traseros en el puff gatuno, y con los ojos como platos, miraba la pantalla del televisor.
- “¿Qué ocurre Micho, disfrutando de Robespierre?”. – Pregunté jovial.
- “No. Mira.” – Ronroneó enigmático.


En la televisión no emitían el dvd (que yo había dejado puesto) sobre el tan interesante período histórico que cualquier gato decente debe conocer, sino que Micho estaba viendo uno de esos programas tontos que emiten por las tardes en Tercera Antena donde van tipos que se sientan en sillas y te cuentan su vida, se insultan, hablan de su sexualidad, intentan arreglar asuntos pendientes con familiares, amigos, etc, mientras una moderadora hace preguntas irracionales que no suelen interesar a nadie… Un tostón de telebasura. Decepcionado con Micho, me giré hacía él en el mismo momento en que maulló: “Es Heracles, está en la tele”.


Efectivamente. Reconocí la voz de mi antiguo monitor de gimnasio enseguida. Estaba sentado en una de esas sillas multicolor, con su maza para abrir nueces a sus pies y su piel de león sobre los hombros (es su traje de los domingos), entre una gótica que mascaba chicle y una ama de casa que se abanicaba sin parar, y mientras le decía a Micho que subiera el volumen, me senté junto a él en la mesa-camilla, aprovechando que el brasero estaba puesto…


Había ido al programa “El Semanario” o algo así, de Tercera Antena, a intentar reconciliarse con su pérfida madrastra, Hera. La cual salía en otra habitación, discutiendo con un realizador. Al parecer, Heracles decía que ya desde pequeñito, Hera le tenía manía, le había intentado matar un par de veces, una de ellas siendo un bebé en la cuna (metió en la misma un par de serpientes que Heracles degolló con facilidad), le había mandado trabajar hasta en doce sitios distintos: Robando bueyes, manzanas, limpiando establos, matando a leones e hidras… Cosas normales (ahora perpara unas oposiciones de Auxiliar Administrativo para la Junta de Extremadura). E incluso había intentado meterse en su vida amorosa. Ante toda esta explicación, la presentadora del programa movía la cabeza alelada, y le decía que, su madrastra, Hera, había acudido al programa, pero que a última hora se había echado para atrás y no quería salir alegando que estaba perdiendo el tiempo, que no quería saber nada de Heracles al que llegó a calificar de degenerado bisexual y que tenía que darle de comer a una manada de pavos que tenía en casa…


-“¿Y Luis XVI y María Antonieta qué?”. Inquirí a Micho sin apartar la vista del televisor.
- “Pueden esperar. “Ronroneó Micho mientras daba, aún, más volumen al televisor.

domingo, 10 de enero de 2010

Deméter y la nieve sobre Badayork...


...El fin de semana se presentó tranquilo. El sabado por la tarde me acerqué con Micho a Carrefour a ver si veiamos algún jersey para gatos rebajado, pero la verdad es que casi no quedaba nada. La chica del stand nos explicó que ya desde el día 7 miles de personas se habían acercado al centro comercial a buscar gangas para gatos y que casi todo había volado. Lo poco que había no era del agrado de Micho, "Nada de lana, todo acrílico...", se quejaba, y fuimos a echar un vistazo a los best-sellers de una estanteria cercana, ("...Ya buscaremos jerseys en Springfield..." maulló Micho), como tampoco nos convenció la literatura de masas, terminamos sentados en una mesa de la cafeteria charlando de la Primera Guerra Mundial y sus consecuencias geopolíticas y económicas en la Europa de los años 20. Trivialidades.


El domingo compré la prensa, como es habitual, me encontré de sopetón con Sísifo que casi me arrolla con su maletón. En el quiosco de prensa, Aracne intentaba consolar a la pobre Deméter que, triste y desconsolada, lloraba y moqueaba sobre un pañuelo completamente arrugado. Al parecer su hija, Persefone, estaba de nuevo de viaje con su marido Hades, Juez del Constitucional (al que Michel IV de Gato solía seguir mucho a través de sus continuas intervenciones en televisión), y no la vería hasta finales de marzo o principios de abril. Aunque hablaban mucho por teléfono, la pobre mujer llevaba muy mal que su hija se hubiera casado con un huraño juez que estaba todo el día en el inframundo del derecho constitucional...


Compré la prensa regional para Micho, con su dominical, y a mi se me antojó adquirir "La Batalla del Río Neretva". Al llegar a casa Micho me estuvo comentando que se había terminado el inquietante "Primer Amor, Últimos Ritos" de Ian McEwan. Después de comer, sentados a la camilla y con el brasero bien caliente, Micho y yo nos pusimos a ver la película. A los quince minutos se presentó Clio, mi musa, que ligera de indumentaria (suele llevar una túnica y nada de ropa interior), por variar, se sentó a la mesa y se auto-invitó a un chocolate "Sino es mucho molestar", pidió.


Me fuí a la cocina a preparar chocolate, bien caliente, para tres con sus correspondientes pastitas. Y en ello estaba cuando oí a Micho maullar: "¡¡Nieva!!, ¡¡Duncan, Nievaaaa!!", y de un brinco me planté en el salón donde Micho, con sus enormes ojos abiertos de par en par, se apoyaba en el quicio de la ventana para ver caer los delicados copos sobre la Avenida. Abrí la ventana y en vano Micho intentó capturar con sus felinas zarpas uno de aquellos frágiles y fríos copos. Le hizo tanta ilusión ver nevar, era la primera vez que veía aquel espectaculo de la naturaleza. Hacía años que no nevaba en Badayork, y por un instante me acordé de Deméter, en su triste desconsuelo por la lejanía de su hija, y creí que aquellos copos eran lágrimas por Perséfone...

...Meditaba sobre ello cuando Clio interrumpió, bruscamente, desde la camilla: "Mmmm, ¿Viene ese chocolate?".

jueves, 7 de enero de 2010

Los Reyes de Micho.


...En varias ocasiones le dije que no valía la pena quedarse despierto, pero Micho la verdad es que estaba ilusionado con los regalos. Mientras cenábamos, se presentaron Heracles (mi ex-monitor de gimnasio), Ulises (mi monitor de Tiro con Arco) y Asclepio (mi médico de cabecera) disfrazados de Reyes Magos.

Micho se quedó alelado cuando los vio entrar en el salón de casa con las enormes barbas y las vistosas túnicas de colores. Retrocedió poco a poco, y de un certero brinco se escondió detrás de su puff. Solo se le veían las orejas y los enormes y curiosos ojos. Después, poco a poco, se le pasó el recelo y les habló de literatura y de medio ambiente. Aunque los Reyes no supieron bien que responderle, le escucharon con atención, supongo que no todos los días un gato de nueve meses te suelta un discurso ambiental y de literatura norteamericana de los ochenta. Eso si, los Reyes le dijeron que se acostara temprano, que le podía caer algún regalito... Pero Micho, entusiasmado, inocentemente ilusionado, decidió quedarse despierto para verlos llegar por el Patio-Lavadero.


A eso de las dos de la mañana se quedó profundamente dormido. Micho, a pesar de ser un gato, no es precisamente muy nocturno. A la mañana siguiente se levantó muy temprano, y maulló de alegría. Los Reyes le habían dejado, al pie de la que fue la Gatera Real de mi pobre Michel IV de Gato: "Roma y los Bárbaros" de Terry Jones y dos libros de Paul Auster, uno de sus autores favoritos (Micho ya tiene leídos nueve libros de este autor): "Creí que mi padre era Dios" y "El Libro de las Ilusiones", también había una pequeña radio de bolsillo (ideal para un gato) y un nuevo cesto de mimbre (que no le hizo demasiada ilusión ya que Micho prefiere leerse sus libros en el cómodo puff instalado en el salón).


A mi me trajeron una maleta fabulosa, una bufanda gris y los libros "Una mujer, una casa, una novela" de Wilhelm Genazino y "La Ladrona de Libros" de Markus Zusak... Ahm, y una botellita de absenta con una enigmática nota: "Estudia mucho este año, Duncan de Gross, nacido bajo el Signo de Orión..."

miércoles, 30 de diciembre de 2009

¡¡Feliz Año 2.010!!


Uff, que última semana he pasado: Para olvidar. Si en el Puente de Diciembre me atacó un casi mortal virus estomacal que con 39 grados de fiebre hizo que hiciera testamento (todo se lo dejaba a Micho I de Gato para admiración del notario), estos días al final he acabado con Faringitis Aguda de "toma pan y moja". Con delirios que hace años que no consigo con la absenta. Impresionante. El día de Navidad acabé en Urgencias bien temprano, y Micho andaba preocupado al pie de mi cama, maullándole a un poster-cuadro que tengo de "El Cantor de Jazz" (1.927).

Dice que hubo momentos en que hablé arameo mezclado con vasco, en una pirueta lingüística sin precedentes en el mundo occidental conocido, y que en una ocasión, levité medio metro, imitando, gracilmente, el vuelo de un Harriet británico, aunque con más arte, por supuesto. Síntomas que, por cierto, destaqué y recalqué a Asclepio, mi médico de cabecera en mi visita médica y que él anotó, meticulosamente, dentro de un rectángulo rojo.


Hoy parece que estoy algo mejor, con la nariz como un pimiento y fabricando, continuamente, mocos a doquier, los cuales he decidido exportar, ya que hay dos empresas, una lituana y otra eslovaca que andan interesados en su compra... Argghh!!, ¡¡No quiero ni pensar para que diabólicos fines!!.


Y para desearos, mientras Micho y yo vemos llover a través de la ventana, abobados e hipnotizados por la cortina de agua, como buenos sureños no acostumbrados a dicho espectáculo, evento inhóspito en Badayork, un feliz año 2.010.
Ojala que este año sea, para todos, un año genial lleno de alegrías y nuevas estrellas que contar. Para nosotros sois muy importantes, lo sabéis, y teneros ahí, con vuestros comentarios, es teneros cercanos.


Este año que se nos va nos ha dejado alguna alegría (trabajo por fin, aunque sea hasta junio) y muchas penas, una de las que más me dolió fue la repentina muerte de MichelIV de Gato, casi un guia espiritual que sigue vendiendo libros después de fallecido. ¡¡Un Bloody Mary Michel a tu memoria!!.


Mucha suerte, Feliz Año de parte de los dos, y os dedicaré el primer trago de absenta del nuevo año. Micho no, dice que es abstemio. Besotes&Absentas. ¡¡Afectuosos Miiiaauus!!

jueves, 24 de diciembre de 2009

Feliz Navidad Contadores de Estrellas.


Mi cuerpo no aguantó los menos tres grados de la noche del lunes y me vine de Castuera con fiebre y dolor de garganta. Ya había estado pachucho en el puente de diciembre y me fastidiaba estar así. Micho me dijo que la culpa era mía porque no me abrigaba, pero él, por otra parte, rechazaba un abrigo que le había comprado en el chino de la Avenida, porque según él, no lo necesitaba y porque no le gustaba el color.



La tarde está apetecible para dar una vuelta, pero he preferido guardar cama. He comido en compañía de Micho y después de la siesta he bajado a felicitar las fiestas a Áurea y Bodegón, a Amparo que dormitaba en el rellano y a mi médico de cabecera, Asclepio, que ha coincidido conmigo en la escalera. Después, nos hemos subido de nuevo a casa, he calentado un poco de leche con miel, y con Micho ronroneando junto a la camilla, le he leído poemas de León Felipe, y mientras nos asomamos, indiscretos, por la ventana, para curiosear la vida de Polifemo, Ulises, Heracles, Sísifo, Icaro y Dédalo... Nos hemos acordado de todos vosotros, nuestros contadores de estrellas, que un año más nos habéis acompañado en nuestras alegrías y penas, en nuestra melancolía... Y con Orión, que timidamente comienza a asomar en el horizonte, hemos comenzado a escribir para vosotros... Feliz Noche y Feliz Navidad os deseamos Micho y Duncan de Gross. Besotes&Absentas.



P.D: Han tocado al timbre, y sospecho que son Clío y Atenea, que aunque paganas se apuntan a "tó", que vienen pidiendo el aguinaldo...

domingo, 13 de diciembre de 2009

En la Estación de Tren...


A pesar de que Micho insistió mucho, le dije que no. Estábamos a cuatro grados y hacía un frío gélido, siberiano, que recorría las inhóspitas calles y avenidas de Badayork. El tren para Castuera salía a las ocho de la tarde, ya de noche, y yo llegaría a la capital del turrón, perdido, a La Serena, sobre las diez y media si nada iba mal y no se retrasaba.


Micho, como digo, insistía en acompañarme a la estación del tren. Es un detalle, pero me pareció aún demasiado peligroso para un gato tan pequeño, (en edad, que no en inteligencia), como él, acompañarme para verme partir en un tren de la época de la Segunda República para después volverse a casa en taxi. Preferí que se quedara en casa. Le prometí que le compraría cualquier cosa que se le antojara cuando regresara el próximo viernes, y la ingenua idea le entusiasmó y prometió venir a recogerme a la estación de trenes a las cuatro y media de la tarde, puntual, pero le convencí, por enésima vez, de que los gatos no deben andar por estaciones de trenes de capitales de provincia, son peligrosas y sólo traen a uno nostalgias y melancolías de diversa categoría y consideración...


Con los ojos del que espera con ilusión que algo sublime e inaudito suceda en su vida, lo dejé junto al zaguán, con su hermoso y recién relamido pelaje de gato panda, con un medio bostezo en la boca. Y desde la Avenida, junto al taxi, mientras Sísifo corría tras el bus para no perderlo, y Amparo, la Esfinge del Rellano, agarrotaba al aterrado taxista... Alcé la vista y lo pude ver, tras el cristal del Salón, despidiéndose de mi hasta el próximo viernes en el que llegaré y le contaré nuevas historias, nuevas fábulas con las que fascinar a un gato llamado Micho...



P.D: El de la imagen es el tren más moderno que tenemos en Extremadura, conocido como “La bellota metálica” es frecuentemente atacado por los indios de la Siberia Extremeña, Dragones del Valle del Jerte, Grifos de Las Vegas del Guadiana y Sindicalistas de distinta ralea...

viernes, 11 de diciembre de 2009

Micho, en ocasiones, ve españoles...


… Hoy cuando he llegado a casa me he encontrado a Micho un tanto ausente. Al preguntarle que era lo que le preocupaba, primero se ha hecho un poco el sueco, pero al cabo de un rato me ha confesado, entre susurros y ronroneos casí íntimos, que, en ocasiones, ve españoles. Bueno, no muchos, solo uno. Concretamente uno. Ciertamente la confesión me ha sorprendido, ha sido algo inusitado. Me ha parecido una fantasía de lo más original, porque todo el mundo sabe que los españoles son seres míticos, personajes de cuentos de hadas, como los elfos, las hadas o los trolls... Y su presencia fuera de esos “fairy-tales” la verdad es, como mínimo, ambigua o rara, y más viniendo de un gato que no llega a cumplir el año hasta abril...


...En su inquietud, Micho me ha confesado que la primera vez que lo vio fue junto al armario de mi estudio, donde pinto y almaceno mis cuadros deconstructivistas, fruto de fructíferas cogorzas de absenta. Al parecer, el extraño ser,de largos bigotes y pose altiva, hablaba casi en verso con el vacío de la habitación, moviendo mucho las manos y mesándose con delicadeza una escueta barba que capitalizaba el sur de su quijada. Vestía, como en los cuentos de hadas, a la manera del S.XVII o XVIII, Micho no supo concretarme ese aspecto, y una media melena, grisácea, caía sobre sus hombros. Unas viejas botas de medio tiro lo remataban junto a un desgastado sombrero de cuero de ala ancha. Tras describirme al ser, Micho no pudo evitar un escalofrío.


Después cree haberlo visto asomado a la ventana del Salón, cerca de la Gatera Real de Michel IV de Gato en el Patio-Lavadero y junto a la puerta de la cocina. Lo he tranquilizado diciéndole que no se preocupe, que seguramente la mente le esté jugando una mala pasada, o que quizás, lo haya soñado, pues es bien sabido que los gatos viven mientras sueñan, y sueñan que viven... Y que en la mezcla de las realidades, es posible que se le haya hecho ver un ser que no existe. Demasiado surreal e irracional es la realidad como para ponerse a ver ahora españoles por las esquinas de la casa, y más él, gato que por ahora me ha salido abstemio y barato en los placeres mistéricos que ofrece dichoso el risueño Dionisios. Medio convencido, se ha retirado a su puff a leer el último artículo de Eduardo Punset, recomendado por un servidor, y por la tarde, con Micho ausente (se encontraba en la Gatera Real viendo unas películas de la colección particular de mi difunto Michel IV), mientras tomaba café con mi adorada y venerada Atenea, mi deidad jónica nacida de la cabeza de su padre, enemiga del paracetamol y del tamiflú, se lo he comentado a la de broncínea lanza y Niké alada y cagadera. La cual, curiosa, ha escuchado con tino mi relato y me ha dicho:


-“¡Oh, Gran Duncan de Gross, nacido bajo el Signo de Orión!, si el gato panda, blanquinegro, frac, que conoces bajo el nombre de Micho I de Gato sigue asegurando que ve españoles, llevalo al psicoanalista, ¡Ea, Así sea!, y te ahorras la visita al Oráculo de Montijo...”, y de un trago se ha hincado el descafeinado de sobre...



P.D: Dedicado a Mandy Patinkin.



martes, 8 de diciembre de 2009

Las Esferas Sonoras de Magritte.


...Uff, estaba ciertamente esperando a que llegara el Puente para aprovecharlo a tope: Descansar, relajarme, leer, escuchar un poco la radio, pintar algún cuadro descontructivista, conversar con Micho... Pero ciertamente, nada de lo planificado, o casi nada...

Tras pasar el viernes noche en agradable tertulia con Micho, al día siguiente me levanté con sudores fríos, temblores y un dolor estomacal de campeonato. Yo sabía perfectamente que aquello no podía ser la resaca de absenta, y decidí guardar cama con casi 39 graditos de fiebre. Micho, preocupado, me ha estado haciendo compañía al pie de la cama. Me ha estado leyendo la prensa diaria y ha compartido conmigo algunas películas en blanco y negro de John Wayne y el Sr.Fonda. Insistió en varias ocasiones en que llamara a Asclepio, mi médico de cabecera, para que me hiciera una visita, pero uno que es muy cabezota... Así, que me he tirado el Puente, ¡Por todo el Olimpo!, metido en cama, con fiebre, sudores y soñando con aquel cuadro de Magritte, "Las Esferas Sonoras"...


...Siempre que me pongo enfermo sueño con ese cuadro. Son tres enormes esferas que flotan en el aire. En mi sueño, las bolas se precipitan sobre mi mientras yo corro desesperado por un horizonte infinito. Nunca me alcanzan, botan, se elevan y vuelven a precipitarse sobre mi, cayendo a pocos metros tras de mi en un bucle que en los peores momentos se me antoja eterno. Da igual que corra en zig-zag o en línea recta, las Esferas Sonoras caen, enormes, a pocos metros, en su caída silban como un Stuka blanco, redondo y mastodóntico. Tocan el suelo y puedo sentirlas mientras desesperado corro y vuelven a elevarse con la gracilidad de una pompa de jabón. Cuando despierto suelo estar bañado en sudor y las fiebres desaparecen. No falla. Magritte no suele fallarme en mis delirios...

P.D: ...Y mañana a trabajar...Menos mal que ya acabé con las evaluaciones...