Sobre gustos hay mucho escrito, pero poco editado.
Maullando desde 2008...
Somos el blog extremeño de entretenimiento, activo, más longevo, hasta la fecha: Con reseñas de cómics, libros, películas, series, gatos, y asuntos varios (relatos cortos y reflexiones). Con más de 4600 entradas publicadas, y 800 etiquetas de todo tipo. Bienvenid@ al Patio-Lavadero.
…Rodeado de flores de jara, camino silencioso entre los vetustos encinares, el vespertino viento trae un mortecino frío, pero antes de regresar al auto, me empeño en buscar Orión en el claro cielo, y apenas vislumbrado, hechizado por su eterno cinturón, rey del firmamento, deseo quedarme allí, en melancólico silencio, reflexivo, esperando alguna señal…
P.D: Tras nuestro regreso de Chafarinas, Micho I de Gato encontró mientras exploraba una de las varias decenas de habitaciones de la Gatera Real del Patio-Lavadero una entrada secreta al mismo Reino de Hades. Ya es extraño viviendo en un Quinto piso. Explorar este lugar inhóspito nos llevará un par de botellas enteras de absenta de la buena y varios días o semanas.
¿Qué terribles seres habitaran dicho Reino?. ¿Habrá que enfrentarse a Cancerbero, a la Facultad de Derecho, a presentadores de TV y comentaristas de tertulias…?. ¿Hay un vinculo entre Badayork y el Infierno, entre la Cola del Inem y Lucifer?. ¿Sabría Michel IV de Gato de la existencia de dicha entrada?. Todo eso y mucho más será aclarado a partir del 3 de Agosto. Cerramos hasta entonces por vacaciones infernales en el averno, pero no os olvidéis en nuestra ausencia de seguir contando estrellas…
P.D.D. En la foto, Micho I de Gato recogiendo leña en el Patio-Lavadero para nuestro viaje.
…Al cabo de dos horas y media de vuelo, aterrizamos en el Aeropuerto Internacional de Charafinas, en la isla de Isabel II. Aquello era un ir y venir de personas (de las 30 que residen en los 4Km/2 de isla) que nos recibieron con sus cantes y bailes típicos, exóticos, consistentes fundamentalmente en andar, pararse muy rectos y gritar: “Señor, Si Señor”. Micho y yo aplaudimos encantados el cordial recibimiento.
Inmediatamente, se nos presentó el sargento Montero, director del Resort de 3 estrellas llamado Regulares Star Mediterranean. El Sargento Montero se prestó a bajar de la baca del destartalado B-17 nuestra maleta y llevarla a nuestra habitación, mientras la remesa de gallinas, medio alocadas, picoteaban todo a nuestro alrededor (casi exclusivamente arena y colillas) y los hippies creían haber aterrizado en la luna y daban besos y abrazos a todos los militares mientras ofrecían “Maria de la buena”...
Nuestra habitación de seis metros cuadrados era todo un lujo: Teníamos una cama, un grifo con agua fría en un destartalado fregadero y un plato ducha individual, la completaba una vieja litera graffiteada que debía compartir con Micho y la decoración se basaba fundamentalmente en un poster de “Objetivo Birmania”, un grupo de finales de los ochenta…
Nada más salir de nuestro cuarto, comenzaron las animaciones socio-culturales. Al cabo de diez minutos, a Micho y a mi nos raparon el pelo al uno. Cortesía del Resort Regulares Star Mediterranean. Micho estaba extraño sin su pelaje blanquinegro, pero no dijo nada. Prefirió observar. Tras una rápida ducha, empezaron las verdaderas actividades lúdicas: Nos vistieron a todos igual, de un verde apagado, Micho incluido (llevaba botas militares del número 4, yo unas 42, y una gorra por donde asomaban sus orejas a través de sendos agujeros), y nos obligaron a realizar cincuenta flexiones, diez si eres gato, si querías comer ese día… Yo tardé tres horas y media, Micho un minuto. Después de aquello, se nos permitió comer en un plato de metal unas gachas de origen desconocido (Micho repitió) y un yogur de postre.
Por la tarde pudimos disfrutar de la afamada Playa de las Chafarinas: Afiladas rocas calientes, gaviotas asesinas, cangrejos devoragatos y cuatro metros de profundidad en la orilla al segundo paso. Chafarinas: Salvaje, inhóspito y bello. Un Alferez nos comentó en confianza que dos de las gallinas que nos acompañaban en el vuelo se habían metido a la heroína al cabo de dos horas de haber aterrizado, y otra le había pedido matrimonio a uno de los hippies.
En los puestos de la playa se vendían souvenirs variados: Camisetas de los Islotes, llaveros, mecheros... Le compré a Micho un pin en el que se veía el perfil de las tres paradisíacas islas y debajo el lema: “Chafarinas Mon Amour” (de ahí el titulo de los posts que escribo) y él me eligió una pegatina para ponerla en la furgoneta (“El Grajo Milenario”) del Resort de tres estrellas con la bandera de Aspanya y un fusil de asalto. También había un muñeco de peluche muy gracioso de la cabra de la legión saludando marcialmente, pero valía muy caro…
Por la noche, la animación socio-cultural consistió en la retirada de bandera mientras un tipo tocaba una triste trompeta y Micho, emocionado, maullaba a las recién nacidas estrellas del Mediterráneo, fue un momento emotivo donde unos tipos con turbantes se nos unieron desde la cercana costa africana con banderas rojas y un enorme cartel con garabatos y el lema en castellano “Chafarinas, Perejil, Alborán, Ceuta y Melilla: Marroquíes”. Después de aquello, todos se retiraron a trapichear por la playa o a la cantina del Resort.
Micho y yo nos sentimos un poco defraudados. Esperábamos a las “Mama Chicho” en silla de ruedas o algo parecido, aunque coincidimos sin embargo, bajo la constelación de Orión y mecidos por el viento del Estrecho, de que estabamos contentos. Estabamos juntos, rapados, pero juntos. Eso nos hacía inmensamente felices, realmente afortunados.
Y el Sargento Montero nos había prometido "Al amanecer y con viento racheado" una incursión al Islote de Perejil donde interrogariamos a unas cabras, excursión que se nos antojaba inolvidable...Estas estaban siendo, sin lugar a dudas, las mejores vacaciones de nuestras vidas, los ochenta euros mejor gastados, aunque solo fuera un fin de semana y pronto la bañera-bellota volante nos llevara de vuelta a la realidad soez de Badayork y a la cola del Inem…
…Con la ilusión de los que se van de vacaciones, uno por primera vez en la vida y otro en varios años, Micho I de Gato y yo nos presentamos en el aeropuerto de Talavera.
Nuestro equipaje consistía en una maleta que contenía: Cuatro mudas de calzoncillos, unos bermudas (Pull&Bear, 29,90 Euros), bañador con los colores de Jamaica (Springfield, 19,80 Euros) y unas chanclas (Sprinter, 19,80 Euros), así como algunas camisetas de publicidad. Yo llevaba una del CDS de cuando Suárez ganó las elecciones. Micho iba ligero de equipaje, llevaba su libro de lectura Micho I y el “Pequeño Compendio de Políticas Europeas del S.XIX” del afamado autor Felipe Portillo. No llevábamos gatera porque lo consideramos denigrante, y tampoco pasaporte porque nos aseguraron que para visitar la isla de Perejil no lo necesitábamos, si acaso un poco de psicología para tratar con las cabras del lugar…
La agencia no nos había mentido. Nuestro avión, el B-17, rebautizado como “La Bellota Volante” era un auténtico bimotor de más de cincuenta años, con agujeros originales de la Guerra de Corea y un dibujo de Soraya enseñando picarona las piernas en el lugar donde antiguamente guiñaba un ojo Betty Boop. Originalmente tenía cuatro motores, pero se veía que dos de ellos llevaban sin funcionar varias décadas, en uno de ellos había un nido de cigüeñas y en el otro una comunidad hippie instalados. Paz Hermano. Yo, que en esta vida ya he sido duende por horas, Fauno, Abogado Criminalistay Ministro de Educación no me sorprendí.
Un amable militar instaló nuestra maleta en la baca del aparato (que estaba instalada por fuera, en la parte superior del avión) y los aseguró con firmes pulpos de colores de los que se compran en el Chino de la Avenida. Posteriormente nos indicó amablemente nuestros asientos, procedentes de los antiguos asientos de autobús que amablemente el Ayuntamiento de Badayork había cedido al Ejército del Aire para tal fin, un trozo de soga hacia las veces de cinturón, y una cordial azafata con las pelos axilares que el que suscribe (afortunadamente no era Carmen de Mairena) nos ofreció un apetitoso licor de bellota. Micho no bebió porque aún es menor. Lo malo eran la remesa de gallinas que viajaban sueltas por el pasillo para no estresarse y no dejan de picotear, nerviosas, a todo el personal en los tobillos, y eso que nos aseguraron que llevaban medio kilo de valerianas y Blevit Sueños por el ala. Dos de ellas pusieron un huevo en el compartimiento de las bombas. Cuando se lo contara a mi diosa, la divina Atenea, nacida de la cabeza de Zeus, se iba a morir de la envidia.
-“Bienvenidos señores pasajeros. El vuelo GH-80 con destino a Chafarinas Island, va a efectuar su salida en breves instantes…¡Chacho, no toques ahí!”, anunció una voz en off por los altavoces de un antiguo loro pegados con cinta de caucho en las paredes del B-17. Inmediatamente, los motores comenzaron a rugir como auténticos estornudos de humo y ruido, y por la ventanilla pude comprobar que un par de hippies se caían de uno de los dos motores que no funcionaban, supongo que del susto. La carraspera de los motores poco a poco se habituó, y finalmente nos elevamos con toda la majestuosidad de una bañera.
Micho miraba, con enorme curiosidad, sin maullar lo más mínimo, alejado de las gallinas que le proponían indecentes proposiciones sexuales, a través de la ventanilla que hace años formaría parte de un Renault-4. Allí abajo, mientras los hippies se asían con entusiasmo al motor-comuna y gritaban: “¡¡Que Subidón tio, que buena es esta Maria!!”, se distinguían Las Vegas del Guadiana, con sus poblados de las Naciones Indias Ejtremeñas que bailaban y cantaban alrededor de un tótem con la Esfinge de la Virgen de Guadalupe, los dragones (especie protegida por la Junta, “No los abandones, ellos nunca no lo harían”) atacando La Albuera (atacan poblaciones alternas, según los días de la semana, como el mercadillo. Hoy La Albuela, mañana Olivenza) y los enormes campos subvencionados de Extremadura, con sus Gulags y sus Koljos…
El pasaje era variopinto: Todos militares de diversa graduación y rango. Muy simpáticos. Enseguida se interesaron por el gato frac y su extraño acompañante de perilla que no dejaba de mostrar su empastada boca tras una media sonrisa mientras hacía chiribitas con los ojos persiguiendo moscas volantes que solo él veía (miodesopsias). Nos preguntaron que si era nuestra primera incursión en Chafarinas, y con la ilusión de dos enamorados de las islas paradisíacas les dijimos que si mientras una gallina me picoteaba con acierto el talón de Aquiles. Ellos nos hablaron maravillas: Chafarinas es el paraíso en la tierra. Un verdadero y exclusivo parque temático del que no todos saben disfrutar, con sus 40 grados a la sombra, su aire mortal proveniente del Sahara, los submarinos diesel marroquíes emergiendo por aquí y allá como si fuesen viejas ballenas… El hilo musical nos deleitaba con diversas marchas militares y todo eran sonrisas y alegría en aquella bañera-bellota voladora…
Este es el tercer o cuarto post que escribo al respecto en lo poco más de un año que tiene de vida este blog, y la verdad es que no será el último, en el que diga, grite, alto y claro: NO AL ABANDONO DE ANIMALES.
Es realmente triste tener que ver como en estas fechas veraniegas, las calles y carreteras de toda Extremadura, y me imagino que del resto de España, se llenan de miles de animales inocentes, que confusos, son abandonados sin piedad por no fastidiar las vacaciones a más de un desalmado.
Desde aquí quiero manifestar mi más enérgica repugnancia a ese tipo de personas que no merecen el calificativo de humanas. El gato o el perro criado desde cachorro en un hogar, forma tan parte de la familia como la abuela, aunque los hay que abandonana una abuela no van a abandonar un gato…
Para ese animal, tu casa es también su hogar, él se siente parte de esa familia desde el principio, y da todo de si para formar parte de ella, el animal se integra y es feliz. Las vacaciones no pueden ser un punto y final en esa relación que acaba en lo más fácil: Abandonar a un miembro de la familia, a un animal que te quiere, en mitad de un descampado para que tú te puedas mojar el culo en Matalascañas durante un par de semanas. Es vergonzoso.
Es simplemente aborrecible, indignante, ver a todos estas mascotas que confusas, se te acercan por la calle, desorientados y con miedo, buscando comprensión, cariño, un hogar… Por eso no me canso de decirlo, de gritarlo a los cuatro vientos: NO AL ABANDONO DE ANIMALES. Hay que ser muy canalla, y muy Hijo de Puta, para realizar este tipo de actos.
P.D: Y, por supuesto, no al Maltrato de Animales, que también hay que ser cobarde…
Los Call-Tv son una serie de programas que, desde hace 10 años más o menos empezaron a emitir las Tv locales y ahora grandes cadenas, como Cuatro o La Sexta, emiten a casi todas horas, en vez de ofrecer una televisión de calidad, tantas veces cacareada. Se critica a TVE, pero nadie se mira el propio ombligo.
El sistema es sencillo y conocido, no os cuento nada nuevo. Se trata de llamar a un 905 para averiguar un aparentemente inocente acertijo, ya sea una ecuación, un crucigrama o un juego de palabras, a cambio de un llamativo premio. En época de crisis algún ignorante llama y pierde lo que no está escrito. Me da pena verificar que suele tratarse de gente joven o de personas mayores que, ilusionadas, pican el anzuelo que le ofrecen una presentadora tetorra de labios sensuales y cerebro ausente o un tipo escapado de una feria de perritos piloto, típico charlatán.
Creo que las grandes cadenas, como Cuatro o La Sexta, no necesitan de este tipo de espacios para subvencionarse. La publicidad les debería bastar. Y lo ideal, ya que precisamente estas dos cadenas privadas son de izquierdas, y tanto lo recalcan a lo largo del día (sobre todo en sus informativos y en determinados programas “de humor”), es que emitieran programas culturales, educativos, que tantas veces han sido bandera ideológica de los comunicantes de izquierdas. ¿O es que la cultura pública ya no interesa sino se paga con tasas tipo SGAE?, ¿O es que aprender y educar, como fumar, ahora es de derechas?, en vez de estar emitiendo este tipo de chorradas… Más documentales y menos Call-Tv…Envidia da hasta Cuba Visión. YES, YOU CAN: Tomad ejemplos de programas de calidad como Redes (de la 2).
P.D: Por cierto, ya lo he averiguado. Me ha costado cuatro llamadas a un cónsul agregado a la embajada de Madrid de nombre impronunciable. Obama no es socialista, ni de izquierdas, por mucho que quieran vendernos la moto tanto algunos politicos/as y determinados informativos de ciertas cadenas. El tipo es del partido demócrata, que es centro derecha. El Republicano está a la derecha de la derecha. Ellos mismos (los yankis) alucinan cuando se compara la política española con la estadounidense. Basta ya de tanta desinformación tipo “1.984” de George Orwell, de marear la perdiz y de confabulaciones y alianzas interplanetarias…(Y ahora algún listo/a todavía pensará: Uff, uno más del PP…Y se equivocará y caerá en el juicio rápido y hasta es posible que me deje hasta de leer…Porque aquí, en este país de gallifantes y cobardes cuando criticas sanamente lo establecido ya te catalogan directamente…).
Badayork lleva ya un par de meses lleno de carteles de agencias de viajes. Carteles de diversos tipos que ofertan los más variados y sorprendentes viajes de ensueño: Egipto, Túnez, Crucero a las Islas Griegas, Benidorm…
Y aunque ya son 8 meses los que llevo en el paro, y no debería gastar más de los 5 euros diarios estipulados por la asistente social, ya que me ahorro la comida con mis frecuentes visitas al comedor social de Caritas, decidí darme un capricho y gastarme 80 euros en algún viaje que me saque de la cateta y provinciana ciudad en la que resido…
Así que con mis seis dioptrías, mi Colón Irritable y mi sonrisa empastada me dirigí a El Corte Gabacho, a ver que me podían ofrecer de interés histórico-artístico, un viaje inolvidable por 80 euros. Nada más entrar en la agencia, te sientan rodeado de miles de folletos de alegres colores, presentadoras de Tv en bikini de dudosa promiscuidad se toman sugerentes cocteles en playas de infarto, y sonrientes parejas se abrazan en la tercera planta de un Crucero Chussmantur mientras el sol se pone y alguien estornuda a sus espaldas. ¡¡Es todo tan idílico!!.
El hechizo dura lo mismo que la conversación con la señorita de gafas de pasta roja que se suele hallar adosada a la pantalla del Pc:
-Buenos Días, ¿En que puedo ayudarle?.
-…Pues venía a interesarme por algún viaje…
-¿Ya conoce nuestras ofertas a Islandia, a los Barrios Bajos de Estocolmo o al Metro de Tokio?. Desde 1.090 tenemos un Full visitando las principales tascas de Macao…
-Mmm, no, ya, pero yo busco algo más cercano…
-¿Málaga, Matalascañas, Benidorm, Montijo, Don Benito?.
-Algo de 80 euros…
Entonces es cuando la señorita se reclina hacia mi, se levanta las gafas de pasta roja y me mira entre escéptica y asombrada ante mi osadía. No sé lo que pensará. Pero yo pienso que su pareja al llegar a casa se debe dirigir a ella diciéndole: “Cielo, esta noche me gustaría hacerte el amor…” y ella contestara seguro: “Claro cari, ¿Media pensión?”. Después ya mi imaginación me lleva por mundos subterráneos donde una especie de topos gigantes juegan al bingo mientras beben mango y pierdo el hilo de lo que estaba pensando originalmente…
-“80 euros”. Musita. Bien, por 80 euros tenemos un fabuloso fin de semana en las Islas Chafarinas. Situadas al norte de África es un maravilloso conjunto paradisíaco de tres islas, solo una de ellas está habitada, con un magnifico Resort de 3 estrellas regentado por el Ejército Español, el llamado Regulares Star Mediterranean…
-Suena bien, cuente, cuente…
-Pues el avión sale de la Base de Talavera La Real todos los viernes y vuelve el domingo al mediodía, es un antiguo B17 bimotor jubilado en la Guerra de Corea, de hecho aún conserva los agujeros de bala de los charlies en el fuselaje. No tiene bodega, por lo que las maletas van en tres vacas de coche instaladas encima del avión y amarradas con pulpos, no suele llenarse ya que solo viajan militares y altos ejecutivos provinciales, la azafata de vuelo es Carmen de Mairena y…
-Me interesa, ¿Y del hotel que más me puede contar?, ¿Y de las islas?
-El hotel ofrece pensión completa. Esto es toque a las 6 de la mañana, desayuno, rancho al mediodía y cena con la bajada de bandera. Las islas ofrecen una interesante fauna de gaviotas, caracoles, militares de todo tipo y abogados criminalistas, unas playas esplendidas de roca volcánica donde solo permanecer es toda una aventura…
-No quiero saber más, me lo quedo, me interesa una barbaridad. ¿Aceptan gatos en el hotel y en el avión?.
-¿Gatos?, sin problemas, de hecho, por el pasillo del B-17 se encontrará gallinas picoteando de una remesa que se lleva semanalmente a las islas, tienen que ir sueltas porque en jaulas se estresan… Y en el Hotel compartirá vacaciones con la cabra de la legión que suele ir a relajarse al Resort…
-Wow, ¡Si van hasta los famosos!, la verdad es que por lo que pinta, Las Chafarinas, me ofrecen unas vacaciones que sospecho que nunca olvidaré…
Mi carrera como productor, guionista y director cinematográfico terminó el primer día que comencé el rodaje de mi primera, y única película, titulada: “El Ataque de los Gatos Mutantes”.
Con las estanterías de los video-clubs llenas de títulos sobre Anacondas, Avispas y Abejas asesinas, Cucarachas Mímicas, Jóvenes Tortugas Ninjas Mutantes, Tiburones y Tigres sangrientos e incluso Arañas malvadas, no era descabellado realizar un filme sobre un grupo de gatos diabólicos, mutantes para más inri, como no, que realizaran diversas fechorías por la provinciana y cateta Ciudad de Badayork, sembrando el terror, como hacen los vampiros que van en tractor, a diestro y siniestro…Sería un éxito rotundo, por una vez cine aspanyol sin una teta y sin alusiones a la Guerra Civil: Quiero decir, que los gatos mutantes no iban a ser exiliados republicanos que clamaban venganza cien años después, o experimentos biológicos de Franco que despertaran tras 30 años para acabar con la democracia aspanyola…
El guión fue más sencillo. Me bastó tres traguitos de mi deliciosa absenta, que me causó una productiva tarde de diarreas y ocurrencias ingeniosas para parir, no sin dolores de hígado y del mismísimo orto, un espectacular guión con una trama que ni Stieg Larsson. No llevaba ni escrito dos folios cuando pensé en escribir: “Los Gatos que no amaban a las Gatas”, pero lo dejé en un esbozo, porque “El Ataque de los Gatos Mutantes” tenía prioridad.
La historia era la siguiente: Un grupo de gatos callejeros, criados en los alrededores de la central de Almaraz, bebían una extraña sustancia (posiblemente aceite de colza) proveniente de uno de los conductos de la susodicha nuclear, transformando su ADN, y convirtiendo a huidizos, sucios e inofensivos gatitos en autenticas máquinas de matar. Sus primeras victimas, cuatro activistas de Greenpeace apostados en la puerta de la central que, fumando porros, se manifestaban pacíficamente por el cierre de las instalaciones. Entonces, todas las noches, empiezan a caer ejtremeños asesinados a arañazos y ásperos lametones. Los asesinos dejan como prueba de sus bárbaros actos, bolas de pelo regurgitado y tarjetas de “Hello Kitty”. Y tras coger el Leda, no sin dificultades añadidas, se trasladan a Badayork donde continúan con su sangrienta cacería. ¿A qué acojona?.
Pues bien, ahora viene lo mejor. El Servicio de Inteligencia Ejtremeña, el SIE, manda a un investigador (Yo mismamente) a esclarecer los atroces crimines gatunos. Mi personaje debe hacer frente a toda una serie de gatos mutantes, con una buena dosis de lucha, acción, amor entre dos mininos gays que acaban mal, y mucha escena rodada en blanco y negro o en sepia para realzar el dramatismo. Al final, se descubre que los gatos están relacionados con una banda de linces ibéricos sodomitas que tienen contactos con la Mafia Rusa y la Cosa Nostra.
Los actores: Micho I de Gato y tres gatos callejeros más que reclutaríamos a base de latas de atún Calvo en aceite de oliva…Y yo, que haría de investigador, activista de Greenpeace, mujer que chilla en callejón oscuro (peluca adquirida en el Chino de la Avenida), mafioso ruso, director de Almaraz y científico loco. Técnico de sonido: Micho. Cámara: Duncan de Gross.
La realización: Mucho primer plano, música de videojuegos y referencias al cine de Torrebruno, que tanto me influyó en la niñez.
Sin embargo, ya lo decía al principio, todo acabó el mismo día que comenzó: El primer día, ya que el rodaje estaba maldito. Los gatos callejeros no se dejaron reclutar y nos metieron una paliza tremenda a Micho (su primera paliza, ya le he advertido que suelo atraerlas, así que no será la última) y a mi, a base de arañazos, mordiscos y bufidos varios. Lo bueno es que al menos saqué un buen par de planos de la furia asesina de los acólitos de Bastet. Micho se dormía en el rodaje, o se lamía una pata en los momentos de tensión, y a mi se me agotaron las pilas de la cámara de oferta adquirida en Carrefour (105 euros, 4 megapixel, marca desconocida, descatalogada). Así que decidí guardar el material para más adelante…Quizás pida a la Junta una subvención para terminarla, lo malo es que si no hay tetas o exiliados, no hay nada que hacer…
P.D: Otros títulos que tengo en mente, para futuras producciones de películas y series: “El Bueno, el Feo y el Gato”, “C.S.I Badayork”, “Sin Gatos no Hay Paraíso”, “Cats Fiction”, “Gatas al Borde de un Ataque de Celo”, “El Planeta de los Gatos”, y alguno más que se me escapa ahora…
Siempre he tenido miedo a una invasión extraterrestre, una de mosquitos (muy habituales en Badayork con el cenagoso Guadiana tan cerca) o una de biólogos que inunden la ciudad con sus gorros de campos y sus carpetas con la excusa de tener una serie de conferencias sobre “La Vida Sexual del Aguilucho Cenizo”.
Pero hoy me he dado cuenta, que todo el amor o amistad que puedas sentir por un bloguero lo mides por según el número de ositos le envíes al apartado de comentarios de las entradas. He de reconocer que ya desde que vi el primero, me dije: Esto va para plaga, y efectivamente, si el virus de la gripe A ha resultado de lo más virulento, incluso más lo ha sido ese osito de 2 metros de largo, en blanco y negro, pixelado como la madre que lo parió, que te recibe con una pose chulesca de: “Aquí estoy yo macho, para lo que se tercie”, rematado con un enorme corazón en su tripa que me recuerda a cierto oso amoroso, y acompañado de un lema que te indica que cuanto más osos recibas, más te quieren, y la lapidaria frase de “No Cambies Nunca”: No, por Atenea, no hay que anquilosarse, hay que cambiar, constantemente, evolucionar, es tan necesario como cambiarse de calzoncillos, para que cuando nos vean, nos oigan y nos lean, no nos reconozca ni nuestros papis...
Pues bien, yo tengo la mitad de la reserva española de osos en el blog. Por eso quiero agradeceros a todos/as los que me habéis mandado el oso vuestro sincero gesto de amistad y cariño, pero igualmente invocar al creador de estos ingenios en cadena, para que en futuras muestras de amor bloguero se le ocurra algo más sencillo, y menos invasivo, que un oso. Valga de ejemplo, una mariposa o una abejita.
Que de “Cómo Quieres que Cuente Estrellas?” no salga ningún osito de retorno, no significa que no os tenga estima, de ahí este post, pero los osos se quedan conmigo aquí, ya que tengo cierto gato que les quiere interrogar acerca de su procedencia y situación económica y social… Ya me entendéis… ¡¡Besotes y Miiaauss!!
El tipo que me alquiló a Happy Chacho había amenazado con denunciarme, pero a mi me daba igual. Al ser insolvente poco podría hacerme. Aparte que la culpa de la alocada huida del caballo no fue mía. Happy Chacho seguramente se asustó cuando los rumanos que escoltaban a las vacas se giraron, y no intimidados por el convincente “Piuuun, Piuuunnn” de mi Colt 45 de plástico, se dedicaron a darme unas esclarecedoras hostias.
Me llamó sobre las once de la mañana. Yo estaba absorto en mis pensamientos, cantándole una nana a Micho I de Gato mientras le daba su baño matutino y refrescante (le toca otro por la tarde) cuando sonó el móvil. El tipo me anunciaba que Happy Chacho había aparecido pastando en una cuneta cercana a Balboa, aparentemente sin daños físicos, pero con una depresión de caballo según su veterinario, y a la par, psicoanalista argentino contratado por la cuadra.
Retiraba la denuncia, pero me pedía que no volviera por Valdelacalzada en busca de futuras desventuras en las que enfrascar al pobre caballo. Intenté explicarle que entre Happy Chacho y yo había un feeling especial, y que el caballo posiblemente no estuviera traumatizado por mí, sino por el desarrollo de los frustrados acontecimientos que se desarrollaron. No pareció convencerse mucho el propietario, pero me dio igual porque Happy Chacho casi siempre ocupa un lugar privilegiado en mi mente.
Enjabonaba la cabeza de Micho con su Champú especial para gatos cuando se me apareció Clio, mi musa. Ligera de ropa, provocadora, Micho nada más verla bufó, no sé si de sorpresa o de alegría. El termómetro chino del Patio-Lavadero, recientemente adquirido, marcaba 43 graditos y Clio, con una media sonrisa picarona, me susurró: “¿Quieres que te cuente otro fabuloso plan para ganar dinero fácil?”, y por unas milésimas de segundo me acordé del fallido atraco al tren, de la paliza de los rumanitos…Pero sólo fue un instante, porque enseguida le contesté: “Cuenta, cuenta…” y mis ojos se fueron inconscientemente a sus pechos mientras ella me susurraba otro plan magistral, que con seguridad, no podría salir mal…
Estaba estirado en el sofá, eran las 8,45 de la tarde y en Badayork marcaba 34 graditos. Un pequeño pantalón corto tapaba mis partes pudendas, mi manera de particular de combatir la flama, y Micho leía su libro de lectura Micho I, viejo pero útil, en voz alta: “Fa, Faro, Fatuo…”. En la tele Obama salía cazando moscas y yo me hincaba mi segundo chupito de absenta cuando Clio, mi musa, más ligerita de ropa de lo habitual, vino a susurrarme una genial idea al oído. Una nueva idea que me haría ganar mucho dinero…Bueno, no tanto, pero si algo… Iba retomar mi actividad de cuatrero robando el ganado de los incautos ganaderos que habitan las inhóspitas Vegas del Guadiana. Grandes cabezas de ganado, vacas y bueyes que llevaría hasta la frontera federal portuguesa, cruzaría la frontera, y la vendería al mejor postor en el estado vecino, con el dinero obtenido podría irme a vivir a California, o en su defecto a Atapuerca.
Tras mi fallido intento de atracar el tren que hace el recorrido Emerita Augusta-Badayork (véase post del 18 de abril), no se me había vuelto a ocurrir recurrir al delito para conseguir algo de dinero, y mientras espero que los brotes verdes de la economía española den sus frutos o acaben pudriéndose, tengo que hacer algo para vivir, que soy pobre y tengo un gato que sacar adelante. Un tercer sorbo de mi hada verde me hizo ver las cosas más claras, y tras conversar con el Conde Duque de Olivares, que se apareció de improvisto en el Salón de casa rodeado de todo el fasto y beato correspondiente, sobre el descenso del Betis a Segunda División, y las consecuencias geopolíticas que ello supone en el mundo rural, me calcé unas chanclas (9,95 euros en Sprinter) y una camiseta de Estrella Damn con la que suelo dormir y me dirigí al único lugar mejor que el Never Land de Michael Jackson: El Chino de la Avenida.
Decidido a dejar a Micho, por su temprana edad, fuera de mis ingeniosos y fructíferos (sin duda) planes, me ausenté y corrí como el rayo. El dependiente chino, nada más verme, se santiguó sin ser católico, lo cual me resultó significativo, aunque no lo supe interpretar hasta que grado. Adquirí por el módico precio de 6,90 euros un traje completo de cowboy, con la badana, el chaleco envidia de James Steward, el sombrero, una estrella de Sheriff y una replica no muy exacta de un plateado Colt 45 de plástico que rezaba “Made in R.P of C”. Ni idea. Mi anterior vestimenta fue destrozada por aquel ferroviario sin escrúpulos que no se dejó atracar (véase el post del 18 de abril). Con mi mejor sonrisa que equivale a mostrar tres empastes antiguos y unas encías inflamadas por el consumo excesivo de absenta, me despedí del tendero que no dejaba de tocar madera.
Por la noche soñé que el espíritu de John Ford me invitaba a rodar y protagonizar la segunda parte de “Qué verde era mi valle 2: La venganza de los Transformers”, un western original donde yo me tendría que enfrentar en un concurso literario a unos robots interplanetarios acompañado de un rejuvenecido John Wayne.
A eso de las seis de la mañana me desperté, me duché, me vestí de Cuatrero y me dirigí a Valdelacalzada. Dejé a Micho dormido en el Patio-Lavadero. Mi loable intención era volver a alquilar a “Happy Chacho”, mi fiel corcel de correrías, que casi muere de un ataque cardiaco cuando el jamelgo me encaró en las cuadras. A galope tendido me dirigí a la cercana localidad de Talavera la Real, eran las ocho y media de la mañana y unos F-5 de la Guerra de Vietnam pasaron rozándome la cabeza. A lo lejos vi una tribu de indios ejtremeños acampados con sus peculiares tiendas tipis junto al Guadiana. Sin duda, se organizaban para cazar bisontes mientras bailaban extraños y arcaicos bailes regionales dedicados al dios Manitú y a la Virgen de Guadalupe.
En un Saloon de Talavera llamado “Casa Paco”, habitado por unos jubilados y un par de borrachos matutinos, y decorado con un calendario Michelín, me enteré que un grupo de rumanos trashumantes guiaba un grupo de 5 vacas en dirección a Balboa. No era mucho, pero podría servirme para empezar como cuatrero, agradecido por la información, invité a los jubilados a un par de Nesquik y de un salto monté a “Happy Chacho” que estaba atado junto al cuartelillo de la Guardia Civil.
Sintiendo el viento en la cara,mientras los usuarios de la N-V me llamaban “Majadero” y “Gilipollas” a grandes voces, entoné mi balada vaquera “I´m a poor lonesome cowboy…”. Pronto, al cabo de 40 minutos de ajetreado cabalgar por las cunetas, oteé mi objetivo. Se trataba de un grupo de tres rumanitos que escoltaban un grupo de 5 famélicas vacas, un botín suculento para vender en cualquier pueblo del oeste portugués. Al grito de “Clementina”, me tapé la boca con la badana y desenfundé mi Colt 45 (chino y de plástico) mientras gritaba “Piuunnn, Piunnn”. Los rumanitos se giraron en redondo. Al principio la estupefacción les dejó petrificados, pero cuando les alcancé y les dije aquello de “Esto es un atraco”, me desmontaron de “Happy Chacho” que huyo dirección Vegas del Guadiana, despavorido, como alma que lleva el demonio, coceando enemigos invisibles, mientras que yo recibía una magistral y educativa paliza por parte de nuestros amigables trashumantes europeos del este.
No recuerdo como llegué a casa. Solo quería darme una ducha y beber algo mientras intentaba reflexionar que había salido mal de mi perfecto plan de ataque. ¿Un mal día en el trabajo?, fue el comentario de Micho al verme entrar de aquella guisa. “Más o menos”, le contesté: Cosas del Inem…
Te despiertas una mañana, te lavas la cara y medio adormilado desayunas algo, lo primero que encuentras por la cocina. Te sientas en la silla, frente al monitor del PC, lo enciendes y bostezas un par de veces. La intención es buscar alguna oferta de empleo en Internet antes de darte una ducha, calzarte los pantalones y ver cuanta temperatura hace en Badayork.
De repente, te pones a teclear, y das un respingo y un salto de dos metros para atrás de campeonato: Una pequeña pata blanquinegra aparece de la nada e intenta alcanzar una de tus manos, a saber con que fines. Pronto te das cuenta que has sido victima de un acto de Gato Borroka, uno de los múltiples que comete Micho a lo largo del día, y que suelen consistir en atacar los sofás, sacar la tierra de alguna maceta, emboscarte tras una esquina o darte un susto de muerte, ya sea al salirte al paso desde debajo de la cama, para golpear y huir, o este tan nuevo y original que muestro en la foto. Emboscarte tras el teclado.
Con el corazón en un puño, le hice una foto, y le recriminé su actitud, pero él no parecía avergonzado ni nada, más bien divertido por mi reacción, así que opté por darme una ducha…
P.D: Yo no lo puse ahí, se mete por detrás del teclado y realmente te ataca.
El sábado ya anunciaba calor. A las cuatro de la tarde, en la ciudad deportiva de Badayork, el termómetro marcaba 41 graditos y estábamos doce personas para montar todo el tinglado: Colocación de parapetos, medidas de calles, dianas, semáforos para marcar tiempos, etc… Como hormiguitas y a toda velocidad, acabamos sobre las 6,30 churruscados, cansados, y yo personalmente con muchas ganas de pillar la cama… Pero había quedado con Lupita y Dama Oscura para cenar, en un pequeño “restaurante” que nos agrada mucho, y celebrar el cumpleaños de Dama Oscura (¡¡Felicidades!!). Entre Lupita y yo le regalamos “Los hombres que no amaban a las mujeres”. Espero que le guste ;-)
El domingo teníamos que estar a las 8,30 de la mañana para recibir a los arqueros y ultimar detalles: Entrega de dorsales, revisión de material por parte del juez, entrega de una bolsita a cada arquero con regalitos, etc. A las 9,45, hora del comienzo de la tirada, había un bochorno espectacular, marcaba 29 grados, y a las 10,30, ya marcaba sus 36 grados. Un calor impresionante. Todos estaban deseando acabar, yo fallé tres flechas y quedé el séptimo (583 puntos) de 12 participantes de arco olímpico, pero estoy contento porque el 6º sólo me sacó 5 puntos y el 5º solo 21 puntos, si hubiera encajado en la diana esas tres flechas absurdamente falladas, debido al calor y nerviosismo, estoy convencido que hubiera quedado perfectamente 5º.
El total de participantes fue de 51 arqueros, pocos, pero nuestro club está satisfecho con el resultado, la verdad es que todos hemos trabajado mucho, especialmente nuestro Presidente y nuestro Secretario, y ojala podamos repetir el próximo año, pero con menos calor. Cuando acabamos a las 2,30, con la entrega de trofeos, yo tenía parte del cuello y los antebrazos quemados, y las partes metálicas de mi arco ardían. De espectadores no superamos las 20 personas, pero es comprensible, no le habíamos dado mucha publicidad y el día no invitaba a venir, los medios de comunicación fallaron todos, no se presentaron, pero nos dio igual.
Después tuvimos comida de convivencia y rematamos el domingo. Cuando llegué a casa, Micho estaba enfadado porque le había dejado todo el día sólo. Había cometido algunos actos de Gato Borroka como protesta, pero ya por la noche mientras veíamos a Eduardo Punset en Redes (él nunca lo había visto), se le bajó un poco el cabreo y se quedó dormido mientras lo oía…
P.D: Las fotos son de María, espectadora de lujo, ya que ha sabido sacar muy buenas fotos de la tirada. Gracias por las instantáneas.