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lunes, 13 de marzo de 2017

Train to Busan. (2016)


        ¿Qué tenemos en “Train to Busan” (2016)? Pues tenemos una gran película coreana de zombies. He de reconocer que los veinte primeros minutos no llegaban a engancharme: Unos técnicos, vestidos de blanco, parando camionetas de granjeros medio bebidos, ciervos que resucitan, un padre que no se comporta como un padre y está más preocupado por el índice bursátil que por su propia hija…


        Pero, poco después, la cosa empieza casi por casualidad, y al poco tiempo, tenemos un tren volando hacia ninguna parte, con la mitad de los vagones llenos de zombies hambrientos, y un grupo de supervivientes muy peculiares: Los jugadores de un equipo juvenil de béisbol y su única animadora, una joven embarazada y su marido, un par de abuelas, un egoísta jefe de estación, un valiente conductor y un puñado de extras que irán cayendo como moscas a lo largo de la cinta.


       La crisis desatada nos mostrará lo peor del ser humano, y la capacidad de los zombies por atacar, correr los cien metros en cinco segundos, descuartizar y morder todo lo que se mueve con una expresión casi artística. Aparte de relevarnos varios datos interesantes para entender, aunque sea con pinceladas, el origen del caos producido.



       No soy muy aficionado al cine “zómbico”, porque la verdad es que siempre he pensado que es muy repetitivo: Tú corres, y los zombies te dicen Arrrgg, o Errggh, con sus cuerpos descoyuntados, y toda esa parafernalia… Pero he de reconocer que “Train to Busan” es trepidante, entretenida y se deja ver.  Os la recomiendo, por supuesto. Y, no dejéis de correr.