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sábado, 11 de marzo de 2017

Hasta el último hombre (2016)


        “Hasta el último hombre” (2016) es la última película que nos ha traído Mel Gibson. Es una película basada en hechos reales, concretamente está centrada en los años cuarenta. Desmond Doss es un joven que vive en el medio oeste americano. Padre borracho (el mismísimo Elrond, Hugo Weaving) cuyos amigos murieron en la Primera Guerra Mundial, un hermano con el que se curra de vez en cuando, y una madre adicta a la Iglesia (Adventista del Séptimo día, sábados sagrados).


          Un accidente (y la consecuente enfermera) convence a Desmond, que hasta la fecha no había tocado un libro ni con un palo, a querer estudiar medicina, y posteriormente a alistarse (se alista sin ser médico), en plena Segunda Guerra Mundial, rumbo a la Guerra del Pacífico, donde el sargento, como siempre, está como una cabra (Vince Vaugh, para descojonarte). Una vez en el campo de entrenamiento, se declara Objetor de Conciencia, y lo quieren mandar a casa por asuntos psiquiátricos, pero el bueno de Desmond no quiere irse a casa, lo único que quiere es ayudar a su país, en el ejército, pero… Sin tocar un arma. Pero, el Sistema, es decir, el Ejército, no lo entiende, y le harán todas las putadas inimaginables para intentar hundir al soldado Doss, Juicio Militar incluido. Aun así, lo mandan a ese infierno llamado Okinawa de cabeza…



         Bueno, hasta aquí os voy a contar porque me gustaría que vierais la película, que en mi modesta opinión, merece la pena. Las criticas cinéfilas que había leído la ponen a parir de un burro (creo que la película paga el pato de que Gibson no cae bien en ninguna parte), pero la cinta tiene una docena de premios, incluyendo dos Oscars menores (Montaje y Sonido), la fotografía es espectacular, y las escenas de acción están más que bien conseguidas. No sé si Gibson quería dar un mensaje con la película (aparte de la locura que es la guerra), o solo intentar que no caiga en el olvido el personaje de Doss, que fue el primer Objetor de Conciencia en llevarse una Medalla de Honor del Congreso sin pegar un tiro (y encima salvó, de paso, a un buen puñado de heridos en combate), pero el caso es que la película nos ha parecido estupenda, con un listón muy alto.



           Ya nos contarás que os ha parecido a vosotros.

1 comentario:

Carlos dijo...

La vi en el cine y me gustó mucho. No es de las mejores de Gibson, pero está bien.