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domingo, 5 de febrero de 2017

"Sumisión". Michel Houellebecq.




         A “Sumisión” (2015) de Michel Houellebecq llegué, tengo que reconocerlo, tras la estela que iba dejando el escándalo de su publicación. En un primer momento no me llamó la atención, me pareció que era un libro oportunista, y no quise meterme en su lectura hasta que no pasara un tiempo prudencial.



          Al fin y al cabo, Houellebecq sacó, casualmente, la edición en Francia cuando todo el país se estremecía por los acontecimientos de Charlie Hebdo. Tampoco quise leerlo cuando leí la entrevista que le dedicó “El País”, a un Michel reflexivo, al que el gobierno francés le había colocado dos escoltas, por si las moscas, y que hablaba de los cuentos de Borges mientras bebía vino blanco.

           Me leí la entrevista y decidí esperar. Y la espera concluyó este mes, cuando me he leído su cacareado “Sumisión”, del que sin duda, se pueden sacar varias, o muchas lecturas, pero que en ningún momento me ha parecido un libro polémico.

         El libro, completamente ficticio, nos presenta un futuro cercano (2022), en el que un partido político musulmán, se alza con el poder ante la decadencia del cristianismo, los partidos tradicionales y los caducos valores occidentales.

          El protagonista (François), un mediocre catedrático, profesor universitario, especialista en Huysmans, viene al pelo para explicar ese pesimismo que se respira en el libro y que ya destilaba el propio Huysmans a finales del XIX y principios del XX, y de hecho, el protagonista sigue bastante sus pasos, mezclado por sus obsesiones sexuales y el vacío absoluto de su vida, que no consigue llenar.

         Francia es el trasfondo, sufre una mutación hacia un Estado Islámico (no veo la polémica), como parte de su evolución natural, así como el resto de los países de su entorno. Poco a poco, cambian una religión que separa Creencias y Estado, por otra que los lleva intrínsecamente unidos, no en vano, en el libro se nos recuerda aquella cita, atribuida a Jomeini, en el que se afirma: “El Islam, sin política, no es islam”.

          Con una posible Guerra Civil a la vuelta de la esquina, esta Francia imaginaria, simple y llanamente va sufriendo un cambio de identidad, un paso más en su historia particular. ¿Islamofobia?, no la he conseguido ver. Hay otros autores, en España el propio Pérez-Reverte, que ya han adelantado un futuro islámico para Europa, sin rasgarse mucho las vestiduras porque, no es que lo digan ellos, es que lo dicen las cifras. El Islam, hoy por hoy, es la religión que más crece, exponencialmente, y la lógica nos dice que nuestro futuro pasará por una Europa multicultural, con una presencia fortísima del Islam. ¿Ataca Houellebecq al Islam al plantear este futuro?, en absoluto que no. La crítica del libro es más contra las instituciones arraigadas, ya no solo en Francia, sino en Europa en general: Universidades, élites financieras y políticas…


        P.D: A grandes rasgos, esa es la visión que tengo del libro. Podría escribir más. Largo y tendido, pero los dos o tres que visitáis y leéis normalmente el blog, sabéis de más que ese no es mi estilo. No soy un crítico profesional, sino un tipo mediocre que escribe cosas en un blog que nadie lee. ¿Me ha gustado el libro? Sí, pero no es lo que me habían contado… De Michel Houellebecq ya me había leído hace varios años "Ampliación del campo de batalla", publicado también en Anagrama, y que ya en su día me pareció muy pesimista, fuerte, pero pesimista hasta la médula, y que creo que volveré a leer porque creo recordar que fue un librito que me ventilé en una semanita... Miaus a repartir.