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sábado, 14 de enero de 2017

Inseparables (2016)


         Los dos o tres lectores (decir tres quizás sea excesiva esperanza), fieles, que aún quedáis por el blog, ya sabéis a estas alturas, que yo no tengo mucha idea de cine. Hace tiempo llegué a esta conclusión, al comprobar que mis opiniones, distaban miles de kilómetros de la crítica cinematográfica especializada.

        Esta misma semana lo he vuelto a corroborar cuando he visto la argentina “Inseparables” (2016), remake de la francesa “Intocable” (2011). Puedo llegar a entender que la gente, la productora de turno, el guionista harto de café o el director falto de ideas, hagan un remake de una película de hace cincuenta años. Ahí tenéis en camino segundas partes, o remakes, o vete a saber de “Blade Runner” o “La naranja mecánica” que al parecer vienen en camino... Atenea, la de glaucos ojos, nos pille confesados.

        Cinco, seis o siete años… Me parecen poco para hacer un remake de “Intocable”, película que he visto unas cuarenta veces (no exagero absolutamente nada), y que he diseccionado con cada uno de los grupos de alumnos que he tenido desde que se estrenó hasta hoy (2017), desde todos los puntos de vista.

        Pero vamos a ir al grano, sin entrar en mayores comparaciones. “Inseparables” hubiera estado pasable (“bien” sería exagerar), aunque sin tirar cohetes, si no hubiera existido la versión francesa. La credibilidad de una se pierde en las situaciones y diálogos forzados de la otra. La interpretación, magistral a mi parecer, de la francesa, se extravía en la presentación forzosa de situaciones de la otra. El “feeling” de Omar Sy y François Cluzet no se siente con Óscar Martínez y Rodrigo de la Serna, demasiado forzado, demasiado increíble y alejado de la realidad, no pegan ni con super-glue. La copia de planos, de escenas, una por una, hace que la película enganche menos que un tranvía. De hecho, hay escenas inverosímiles, como la del cumpleaños bachatero que se marcan con el forzamiento del que está siendo apuntado por un fusil de asalto… La música no ayuda tampoco en “Inseparables”, lejos de la encantadora banda sonora de Ludovico Einaudi… Ganas de estropear una buena historia…


        En fin, ahí queda esta “Inseparables”, para el que se atreva, yo la vi venir, a fin de cuentas, como os digo al principio… Yo no tengo ni pajolera idea de cine.

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