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lunes, 12 de diciembre de 2016

Reyes Disfrazados

          


           Tenía quince o dieciséis años cuando leí “De ratones y hombres” (1937) de John Steinbeck. Recuerdo que aquel libro me impactó mucho. La América de los años treinta, La Gran Depresión, que había visto la burbuja sutil de los Felices Veinte, había estallado con el Jueves Negro, con el Crac del 29. Aquellos dos hombres, George y Lennie, con el escenario rural de California de fondo: La miseria, la desolación, el hambre, el miedo, la soledad, los vagabundos… Y la amistad de los dos hombres, presente.

            Cuando llegó a mi “Reyes Disfrazados” (James Vance guionista, Dan Burr dibujante), no vela gráfica premiada con dos Eisner y un Harvey, no pude evitar volver a recordar el libro de Steinbeck.

            Desde el principio te das cuenta que no estas frente a cualquier obra. Es como tener en la mano “Maus” de Art Spielgman, o “Berlín” o “Juego de manos” de Jason Lutes (ese mundo de vagabundos lo refleja también sublimemente Lutes en sus obras). Son cómics fuertes, contundentes, de esos que enganchan y que no te dejan, para nada, indiferente.

            El propio Alan Moore, en su prólogo, se identifica con la novela gráfica desde la primera página: “Aquí estamos todos, nosotros, los vagabundos, los facinerosos…”

            “Reyes Disfrazados” es la historia de Fred Bloch, un personaje secundario de una obra anterior de James Vance, “Contra las cuerdas”, que acabó convirtiéndose en los ochenta en una exitosa obra de teatro.

            Fred es un joven, apenas un niño de doce años, que ve en plena Gran Depresión (1932), como su padre (un deprimido borracho) abandona la casa en busca de un supuesto tío que le dará trabajo en Detroit. Con su hermano mayor en la cárcel, Fred se convierte en un vagabundo, que más pronto que tarde aprenderá a buscarse la vida, y a hacerse mayor, a base de hostias, más psicológicas que físicas.

            Desde el inicio de su vagabundeo por la América profunda, conocerá a Sam. Un vagabundo que se autodenomina “El Rey de España”, que le acompañará en su vagabundeo, en busca de su padre y de su tío. Conocerá a miembros del Partido Comunista, idealistas, vagabundos como ellos, buena y mala gente, en esa jungla salvaje en la que se han convertido los pueblos del medio oeste americano.


            Con el dibujo genial de Dan Burr, en perfecto blanco y negro, detallista y expresivo, underground, los “Reyes Disfrazados” se presentan como una novela gráfica imprescindible. Su primera edición en castellano es de 2008, pero lleva poco más de veinticinco años convertido en un cómic de culto en el mundo anglosajón. Lectura más que recomendable.

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