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martes, 6 de diciembre de 2016

Gandahar



        “Gandahar” (1987) es una película dirigida por René Laloux, siguiendo los diseños de Philippe Caza (uno de aquellos míticos ilustradores que solían colaborar con la revista “Heavy Metal”), coproducción franco-coreana, que con los años se convirtió en un clásico de la animación. Está basada en una novela de Jean-Pierre Andrevon, y curiosamente el guion de la versión anglosajona estaba a cargo de Isaac Asimov.


       La película no la encontré en castellano, sospecho que nunca se dobló, pero si la podéis ver en V.O subtitulada y no por ello pierde un ápice de interés.


       Gandahar es un lejano mundo. Vive en paz, con un sistema matriarcal llamado Consejo Femenino, aunque tiene algunos defectos en su sociedad (los ignorados Transformados). Es un mundo mágico e idílico. Un día, aparecen los hombres-metal, unos siniestros robots armados con rayos láser petrificadores contra los que los habitantes de Gandahar nada pueden. Syl, un sirviente del Consejo Femenino es enviado a investigar a los invasores. Pronto, con la ayuda de los Transformados (mutantes Gandaharianos a los que el Consejo Femenino obvia e ignora, por sus monstruosas formas físicas) descubre que son enviados por Metamorfo, un ser con forma de cerebro que los crea (supuestamente sin querer).


        Syl es convencido por Metamorfo para entrar en un estado de hibernación, de mil años, tras los cuales, Metamorfo será asesinado para restablecer el orden planetario. Transcurridos esos mil años, Metamorfo dice que “verdes las han segado”. No solo se niega a morir, sino que Syl descubre que usa las células de los gandaharianos para mantenerse vivo. La lucha final está servida. Syl deberá enfrentarse a Metamorfo, con la ayuda de los Transformados, si quiere salvar el planeta…



        En mi opinión, es otra obra maestra de la animación. Las mujeres desnudas, de exuberantes pechos (azules) y calvicies presentes (también azules) me recordaron ligeramente a “El Planeta Salvaje”, así como los escenarios, aunque no tan surrealistas. Algunos de los Transformados recuerdan ligeramente a aquellos seres míticos que los españoles creían haber encontrado en América, con caras en los pechos, sin cabeza y corpulentos, todo muy del arte que vemos en los cuadros del Bosco. La temática ecologista está muy presente en la película, igualmente. Resumiendo, otra obrita maestra que os recomiendo fehacientemente.