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miércoles, 28 de diciembre de 2016

Agujero negro. Charles Burns



        La cosa va de esta manera. Estamos a mediados de los años 70, en las afueras de Seattle. Casas de madera, institutos con anuarios, jóvenes un tanto perdidos que se buscan así mismos en algún porro o en cualquier otra droga esporádica. ¿Bowie?, ¿Quién es ese tipo?


         Una plaga se cierne sobre algunos. Se propaga vía sexual. Una vez contagiado, te vuelves invisible para el resto de la sociedad. Puede salirte una segunda boca en la garganta, una extraña raja en el pie, bultos en las costillas, colas en el coxis, cambios de piel, o en el peor de los casos, sufrir horribles y espantosas malformaciones en todo tu cuerpo. Afecta al cuerpo, pero sin duda también a la mente del afectado, mezclando realidad con sueños extraños, muchos de ellos espeluznantes.

         Con este panorama se presenta “Agujero negro” (2005, versión castellana), de Charles Burns, que ya va por su tercera edición en castellano. Una verdadera historia de terror clásico, con mucho de terror psicológico, surrealismo, soledad y drogas hábilmente mezclados. Una epidemia que solo afecta a los adolescentes, separados por un muro moral de los adultos, con sus miedos y sus inquietudes, en una espiral que parece no tener salida.

         Un dibujo muy expresionista, precios, y en riguroso blanco y negro, una obra maestra de uno de los autores del cómic independiente norteamericano, con un pasado en revistas como “Raw” o la francesa “Heavy Metal”, con mucho de Serie B, y de esa América profunda que olvida, o que no quiere ver, a los proscritos, a los diferentes… Francamente, muy recomendable.


        P.D: Hace cuatro años (2013), Brad Pitt se interesó por realizar la versión cinematográfica del cómic, pero ahí quedó