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sábado, 19 de noviembre de 2016

El valle de las espadas


        “El valle de las espadas”, mira tú por dónde. Otra de esas películas raras, sobre la Historia de España. De esas que son escasitas y contadas. No es un peliculón, tiene una calidad de imagen mala, históricamente le da patadas a los libros, tiene escenas nocturnas en las que no se ve un pimiento y un juglar estadounidense que canta sus andanzas con acento de la mismísima Texas, y que rompe la cuarta pared para hablarle al espectador, curiosamente como en “Los cien caballeros”.
 (A por la independencia de Castilla, lanza en mano)

       Entonces, ¿Para qué te molestas en hacer una entrada de esta película? Pues porque también tiene sus cosas buenas. Y no son pocas, creedme. Nos encontramos en el S.X, con el joven infante castellano Fernán González, aventurero montaraz, que vaga por el condado con su arco en tiempos oscuros para Castilla (este es el mismo que, a la postre, será Conde de Castilla). Los parajes por donde se mueve nuestro protagonista no son muy seguros, tropas musulmanas de Abderramán practican razzias, y en una de sus habituales cacerías, se encuentra con la infanta Sancha de Navarra, de la que se enamora (el amor es mutuo). Fernán busca la independencia de Castilla, enfrentándose por igual a leoneses, navarros y musulmanes. En la batalla de Valpiedra, Fernán mata al rey Sancho de Navarra, y cuando va a firmar el contrato de boda con Sancha, es hecho prisionero por el hermano de Sancha y la reina de León, aunque ya se sabe que el amor siempre triunfa…
 (Un joven Fernando Rey, rey de León)

         Los escenarios son notables (castillos burgaleses, la Alhambra), al igual que los vestuarios (aunque salen tipos vistiendo la Cruz de Caravaca, con lo que tengo dudas… El pendón de Portugal en la sala del trono castellano, y alguna cosita más que paso de comentar) y las batallitas conseguidas, con la aparición estelar de algún santo de turno que viene a echar una mano frente a los malvados sarracenos…
 (Mejor no os digo quienes son estos dos...)



       P.D: Para pasar una tarde de pipas.

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