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miércoles, 10 de agosto de 2016

Érase una vez en Francia. Fabien Nury, Sylvain Vallée







“Érase una vez en Francia” es una fantástica trilogía basada en la vida de Joseph Joanovici. Ya desde el primer volumen nos avisan de la utilización de personajes reales, que se entremezclan con personajes ficticios en esta impresionante historia que tiene muchos tintes de “El Padrino”, entre otras cosas. La vida de Joseph fue de todo, menos aburrida. Judío rumano emigrado a Francia, desde muy pequeño comenzó a trabajar como chatarrero. Muy pronto se encuentra con que tiene uno de los mayores imperios en la compra-venta de metal de Europa, y la Segunda Guerra Mundial está a la vuelta…

De la mano de Fabien Nury, en el guion, y con el maravilloso dibujo de Sylvain Vallée, rabiosamente realista, veremos al joven Joseph huir de las tropas zaristas y de sus ataques a los pueblos judíos (los llamados pogramos que llevaron a los soldados de Nicolás II a acabar con familias enteras). Instalado en París, y casado con una amiga de la infancia, pronto se pone a trabajar para un tío de su mujer. Analfabeto, no sabía ni leer ni escribir, Joseph demuestra un olfato genuino para los negocios que harán que escale, poco a poco, y que sea muy conocido en el mundillo del metal.

 Su relación con la fiel Lucie, su secretaria, que es un personaje tremendo, impresionante, con su mujer y sus hijas, las traiciones de sus socios y los negocios a dos bandas, con la Resistencia y con los nazis (tenía un carnet de la Gestapo, y era judío) hacen de Joseph un puro interrogante: ¿Fue un héroe o un traidor a Francia?


“Érase una vez en Francia” es auténtico género negro. Un episodio negro en la historia del país vecino. Disfrutable gracias a una historia trepidante y a un dibujo atractivo (a mí, a veces, me recordaba a Tardi). Con esta trilogía, Francia vuelve a demostrar que está a la cabeza del cómic europeo. Muy, muy, pero que muy recomendable.