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domingo, 3 de abril de 2016

El León en Invierno.

El León en Invierno. Clásico del cine, de ese de toda la vida (es de 1968), que me he encontrado por un leuro en Carrefour (junto a Clave: Omega, de Burt Lancaster, que no la había visto y, sin tirar cohetes, me entretuvo un rato…).

¿Qué nos encontramos en El León en Invierno? Una buena ambientación, con un gran repertorio musical, bien planteado, con unas voces y unos coros impresionantes. Y a un Peter O´Toole y a una Katharine Hepburn que se salen en sus papeles. El caso es que Enrique II (O´Toole), convoca en Navidades (estamos en el S.XII), a su esposa Leonor de Aquitania (Katharine Hepburn) a la que tiene encerrada en prisión, y a sus tres hijos (Juan, Geofrey y Ricardo, Anthony Hopkins por cierto) que es cada cual más extravagante, a su amante Alais (una preciosa Jane Merrow, en mi opinión) y a Felipe II de Francia (Timothy Dalton), con el fin de buscar un aspirante al trono inglés. Nos encontramos en Francia, y los roces con el rey continental son palpables.




Desde el comienzo se recalca el barro, el castillo con gallinas y vacas, el frío, la pobreza, la guerra, la falta de higiene, las envidias, los celos, las aversiones, el cinismo, la falsedad y el románico… Me llama la atención lo bien que la reina se toma su excarcelamiento, con un gran humor y química con su marido (que es la que le ha metido allí ¿?) mezclado con una buena dosis de rencor (si es que Katharine Hepburn hace una interpretación impresionante), y la gran relación que tiene con sus hijos (nótese la fina ironía, lo estoy intentando), y la presencia de un árbol de Navidad (que yo siempre he creído tradición anglosajona, desde el S. XIX, y no desde el S.XII).

Los tres hermanos plantean su derecho al trono. Uno, Ricardo (Corazón de León, se debate en su homosexualidad), Juan (Sin Tierra) es un auténtico piltrafa, y Geofrey va de listo por la vida. Es una auténtica carrera, una competitividad por lograr el trono, con sus recelos y sus continuas deslealtades, con unos diálogos amargos y directos, llenos de desconfianza mutua entre los protagonistas. La historia es ficticia (hasta donde yo sé), no existió dicho debate, ni hubo tal reunión familiar en Navidad para discutir la herencia al trono inglés. La película es bien entretenida, recomendable, y es que, merece la pena volver de vez en cuando, a los clásicos.


P.D: Las imágenes no son mías. Las he cogido, directamente, de internet. Que lo sepias.



2 comentarios:

La Gatera dijo...

Maravillas a un leuro. Qué cosas, ¿eh? Nos has recordado esta peli que vimos hace muchos años. A ver si organizamos un cinefórum dominguero y con gatos y la volvemos a ver :)

¡Ronroneos, Duncan!

Duncan de Gross dijo...

Gracias por leernos y estar ahí La Gatera!!