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lunes, 21 de marzo de 2016

Todos están muertos.

Todos están muertos, es la historia de una antigua estrella del electro-pop ochentero (Elena Anaya, requeteguapa como siempre, por variar), que tras sufrir un accidente automovilístico trágico (muere su hermano, la mitad del grupo Groenlandia, tras un vuelo de quince metros por no ponerse el cinturón, la otra mitad del grupo es ella), se recluye en casa con una agorafobia del copón (ríete tú de Epi y Blas y aquellos diálogos eternos sobre palomas y arriba o abajo).

 En casa, su hijo adolescente (que necesita un afeitado bigotal desde el minuto uno, canta muy mal y adivina quien es su padre...) y su madre (mexicana, supersticiosa y enganchada a los Mediums y a varios cócteles químicos en formas de pastillas), le acompañan en este trance ojiplático (Elena Anaya se tira media película medio asustada, pero eso no le resta belleza. Esta chica ni poniéndose un saco de patatas sale mal).

 Tipos que se parecen a Águila Roja disfrazados de Kurt Cobain (con barretinas en la cabeza), música nada maleja (sobre todo para días de lluvia, o para días de esos que te cortarías las venas con un peine), conciertos en VHS mal grabados, interiores y exteriores rodados en casa del hermano de un amigo, tipos vestidos en la bañera (que no falten, por favor), habitaciones forradas con posters y carteles de conciertos del Año del Tato (nivel Horror Vacui), tonterías con abrigo... Todos están muertos se trajo un par de bolsas del Carrefour en Premios en el Festival de Málaga del 2014.

 La película se me ha hecho, a ratos lenta, con unos silencios característicos de los bosques nórdicos (apoyados con una fotografía muy grunge, no podía ser de otra manera)... A ratos interesante, con la presencia de un espíritu que vaga por la casa, como un ancla en la conciencia de la pobre protagonista (aunque mejor que se te aparezca este tipo, a que lo haga el Conde-Duque de Olivares...)



P.D: Y hay que agradecer a que es una película, por que si algo parecido ocurriera en la realidad, la chica no podría soportar la incursión en su vida de los Medios de Comunicación, dispuestos a destripar su intimidad y los restos de su vida bacheada y se hubiera acabado haciendo socia de algún equipo de tercera división, o algo peor, de tertuliana vespertina en cierto programa que mejor no nombro...



2 comentarios:

La Gatera dijo...

Esto... Parece rara, ¿no? Eso sí, nos ha quedado claro que la actriz te gusta mucho ;)

Duncan de Gross dijo...

Hola La Gatera!!!. Es una película muy rara, si la hubiera visto en el cine me hubiera defraudado más. Elena Anaya me gusta mucho, lástima que los chicos no le gustemos a ella.