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domingo, 13 de mayo de 2012

La Romería de Démeter.


… Micho I de Gato se agenció una pequeña cantimplora gatuna y yo iba con mis pantalones cortos y la camiseta del Celtic de Glasgow…
 La puerta del templo jónico, hexástilo, Nuestra Señora de Démeter, estaba hasta las acroteras de personas venidas a la procesión dedicada a la deidad del campo y la agricultura. Más de uno tenía ya una media cogorza, y era bien temprano, y dedicaban chistes y exageradas carcajadas a los compañeros de caminata.
 Micho me había convencido, días atrás, para hacer la procesión  campestre, de ocho kilómetros y medio, tras la imagen de la deidad que se mostraba generosa, con su presencia, repartiendo frutos del campo extremeño, feliz por la vuelta (hace un mes y medio) de su hija Perséfone.
  Sus seguidores la llamaban a gritos “¡¡Diosa Madre!!”, y más jocosamente “La distribuidora”, mientras le dedicaban alegres cánticos en honor a ella, largos himnos homéricos de gratitud, y poco después, bajo los efectos de la uva macerada, al propio Dionisios. Bajo un sol de justicia, las cigüeñas compartían espacio aéreo con los Grifos de las Vegas Bajas del Guadiana, y las arpías veían nuestro paso, inquietas, desde las sombras de los eucaliptos del Guadiana. Micho disfrutaba del día y del paseo, y yo, bajo una gorra amarilla del “Loro Parque”, buscaba una cara conocida entre el gentío mientras le hincaba el diente a un bocata de tortilla de patatas…