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lunes, 6 de junio de 2011

El Rechazo de Dafne.


Fue Ulises, el de carácter sagaz (y denunciado en su día por Polifemo por agresión callejera), nuestro monitor de Tiro con Arco, quien puso orden entre el arrogante y presumido Apolo y el jovial Eros.


Los dos, imbuidos en el entrenamiento, se habían propuesto de aquel hacer una competición de Tiro, bajo la jocosa y risueña mirada de Diana, la cazadora, que apoyada en su Long Bow los miraba divertida y una conocida de esta, Dafne, hija del barbudo y vetusto Peneo, que dichosa, asistía al entrenamiento, mientras se pensaba si apuntarse al Curso de Tiro con Arco veraniego que ofrece Ulises, fecundo en ardides, todos los años en Badayork.


Yo, Duncan de Gross, nacido bajo el Signo de Orión, callaba y observaba, harto de respirar tantos niveles de altanería y soberbia en una misma sala, junto a Ovidio, un curioso añoso que nos ronda a menudo, proveniente, con seguridad, de la cercana Residencia de Venerables Ancianos que regenta la Junta de Extremadura. No en vano, mi diosa, la divina Atenea, la de broncínea lanza, la de glaucos ojos, la enemiga del paracetamol, la ruina de las enciclopedias… Siempre me recomienda temple y silencio, cuando de presunción se trata.


Finalmente, fue el pomposo Apolo quien se llevó el triunfo, y sobrado, pidió a Dafne un beso ante el destacado triunfo. Trofeo que la joven, ante nuestra sorpresa, rehusó dar alegando que “Antes me convierto en laurel que rozar mis piel con la tuya”.


Ante la tajante negativa, Apolo ofuscado, intentó llegar a ella, pero la ufana espectadora huyó por la puerta de la sala, haciendo del rechazo un juego, ya que el fatuo Apolo la siguió hasta afuera, perdiéndose, ambos, de nuestra vista…


El sonriente Eros, perdedor de la encomienda, llegó hasta mi, conversador, quebrando mis fugaces pensamientos: “Duncan, ¿Te he enseñado mis flechas nuevas?...”, preguntó mostrando el carcaj plagado de pins y chapas, “…Estas son de plomo, y estas oro bañado lleva en sus puntas…”. Y Ovidio, indiscreto, salió por la puerta tras los pasos de la pareja…

12 comentarios:

Carlos dijo...

Me parece que Eros se dejó ganar y apuntó a donde no debía...

BELLOTERIX dijo...

Estos, amigo duncan, son todos unos perros flauta salidos de la oscura boca del metro, en los reconditos paramos de la puerta del sol.

SEMPER FIDELIS

Anele dijo...

¡Por los dioses, cualquiera comenta aquí con tal despliegue...!
;)

Duncan de Gross dijo...

Carls,yo también lo creo...

Belloterix, a saber...

Anele, esto es un día normal por aquí, jajaja, ven más a visitarnos!!!

Markos dijo...

Qué peligro, las flechas en ocasiones las carga Apaté :-)

Salu2

La sonrisa de Hiperión dijo...

Apolo siempre es el chico rubio de las universidades amricanas, que se llevan a las animadoras....

Saludos!

cristal00k dijo...

¿Y Micho qué opina de todo esto?

Duncan de Gross dijo...

Markos, y que lo digas!!

Hiperión: Si, hijo si, yo me llevo regular con él... :P

Cristal: Pues Micho, como es testigo de muchas de mis aventuras mitológicas, no le pilla de sorpresa... :P

Atila el Huno dijo...

Joé qué críptica es la mitología extremeña, carajo!!.
Oseeeea...que la virginal, aunque extremadamente viciosilla, Dafne (IU) dice NO!! a los libidinosos ardores pos-electorales del apolíneo pero intelectualmente famélico Apolo (PSOE)...incitados por la abrupta irrupción en el panorama Olímpico extremeño del nuevo y pujante chulo del barrio, Eros (PP)...ein?????

¡Qué joia es la política amorosa de los Dioses!
;))

Duncan de Gross dijo...

Atila!!, esa es otra mitología que nos trae de cabeza, deshojando margaritas una semana más, que vergüenza de políticos...

LA MUERTE PELÁ dijo...

jajajaja, estás apañao,,,, hajajaja, me encanta

Duncan de Gross dijo...

Gracias Petrus!!, jajajaja