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jueves, 29 de julio de 2010

Tántalo


En verdad, tanto a Micho I de Gato como a mí, nos suelen acontecer sucesos que el resto de los mortales calificarían de maravillosos o milagrosos, pero que nosotros desde la quietud inhóspita y calurosa de Badayork, ubicados entre libros de toda calaña, arte deconstructivista que no se vende ni a tiros, absenta y protegidos por el plomizo aire que respiramos en el Patio-Lavadero, desde lo más profundo de la vetusta y herciniana Etremaura, vemos como el pan nuestro de cada día, algo normal y corriente en los designios que las perspicaces Moiras tejen ufanas desde la invisibilidad de su eternidad…


El pasado domingo, aprovechando las altas temperaturas que nos acometían, a las que el huraño Hefestos no envidiará en su fragua, siempre activa a pesar de la pertinaz crisis económica (las guerras, avaladas o no por la ONU, no saben de crisis y si de muerte y locura ), decidimos hacer un picnic, tanto Micho I de Gato como yo, Duncan de Gross, nacido bajo la Constelación de Orión, en un paraje cercano, a orillas del malsano y mosquitero Guadiana. En nuestro sopor matábamos el tiempo, bajo la sombra de terribles eucaliptos, regalo del Plan Badayork, cuyas raíces dejan la tierra como un páramo australiano al poco de crecer, es decir: Incultivable y reseca, hogar de infecto polvo y traicioneras pulgas… Cuando vimos a un hombre, decrépito y harapiento, que en voz alta, maldecía a todos los dioses. Con desesperación se acercaba a la orilla infecta del Guadiana, campo de entrenamiento de submarinos portugueses otrora envidia de ríos, recreo de ninfas, y cuando sus labios estaban a punto de beber de aquella agua mortal, esta se retiraba, espantada, ante su presencia.




Podían ser que los 44 grados que caían en el solaz, y el medio litro de absenta acompañada de tortillas de patatas y melón que nos habíamos hincado, tanto mi felino amigo como yo (Micho no bebe absenta, pero se pirra por la tortilla y el melón) mientras discutíamos sobre el existencialismo en la obra de Kierkegaard , nos afectara a mente y miopes ojos, lar de miodesopsias traviesas que acabaran por convertirme en afiliado de la ONCE, pero en todas las ocasiones en las que el pobre y desesperado tipo se acercaba a la orilla, el locuaz acontecimiento se repetía.



- Oh, Terribles y desdichados dioses. Yo, Tántalo, que en el pasado disfruté del néctar y la ambrosia en vuestra compañía, que de yerno tengo al mismísimo Poseidón, y ahora no disfruto ni de la infectada presencia de un sorbo del milenario Guadiana para satisfacer mis ansias, ni de un percasol espinado para acallar el rugir de mis entrañas… - Gritaba mientras alzaba las manos.
Micho I de Gato y yo nos mirábamos, absortos y confusos, ante tal espectáculo. Impotentes ante la rabia que explotaba a solo unos metros de nosotros.



- Ofrécele un trozo de tortilla. – Ronroneó Micho I de Gato, y echó su cabecita blanquinegra sobre la manta en la que nos aposentábamos mientras entonaba sus enigmáticos ojos, que se reducían a dos finas líneas negras sobre un fondo amarillo.



- No creo que sirva de mucho. – Le comenté echando un trago a la absenta, mientras el tipo comenzaba a cruzar el Guadiana, apartando las aguas ante la presencia de sus labios, sin mojarse un ápice y gritando que para seguir así, querría vivir en el Tártaro (también en la Provincia de Badayork).

viernes, 16 de julio de 2010

Limpieza con Saint-Saens


La casa estaba patas arriba. La verdad es que hasta el Patio-Lavadero ofrecía una imagen un tanto de abandono. Así que ni corto ni perezoso, mientras oía a Saint-Saens y su danza macabra, me puse a limpiar todo. Recogí los periódicos que Micho tenía tirados por el Salón, limpié el Arenero Real, (que ya lo iba necesitando), pasé un paño por la entrada de la Gatera Real que en su día Michel IV remató con mármol de Carrara, rescaté del suelo de la cocina “Principiantes” de Raymond Carver y “Necrópolis” de Boris Pahor que Micho había estado leyendo, metí en el fregadero un par de platos sucios, mis vasos de los chupitos de absenta y fregué el suelo de las habitaciones mientras tenía entretenido a Micho con un documental sobre el Arte Románico en Castilla-León que tenía grabado desde hacía un tiempo. Tardé un par de horas, quizás tres, pero mereció la pena el esfuerzo para ver relucir la casa de nuevo. No hay nada como estar en casa de nuevo, pensé mientras lavaba la loza y un grifo, proveniente de Las Vegas del Guadiana pasaba volando, no muy lejos, sobre los tejados de Badayork con una oveja entre sus garras…

lunes, 12 de julio de 2010

De nuevo en casa...

...Me dejé caer pesadamente en el sillón, junto a Micho. Pareces cansado, me comentó en un maullido. Lo estoy, le contesté, la verdad es que estaba deseando tomarme unos días libres, pintar algo deconstructivista, leer a Fante, escribir algo... Y, por supuesto, pasar una agradable velada a base de chupitos de absenta... Me imagino, murmuró Micho con mirada picara. Sus ojos eran apenas dos rendijas negras, sobre un fondo amarillo, que me miraban con curiosidad, bajo la sofocante luz que entraba por la ventana del Salón. ¿Alguna aventura nueva?, pregunté risueño. Por supuesto, dijo Micho moviendo el rabo de un lado a otro... Me alegra que estes de nuevo en casa. Yo también Micho, yo también...