En "¿Cómo quieres que cuente estrellas?" utilizamos fotografías encontradas en Google para ilustrar las diferentes entradas del blog. Si alguna es tuya, o tiene derechos de autor, y no quieres que salga en el blog, avísanos y la cambiamos por una del Conde-Duque de Olivares. Gracias.

lunes, 31 de mayo de 2010

F-18 sobre el Patio-Lavadero


¿Pero esto qué es?, maulló Micho I de Gato mientras de un salto buscaba refugio debajo de la mesa. Un ruido ensordecedor había hecho retumbar todo el piso. En un principio pensamos que era una manada de grifos legendarios que intentaban arrancarnos el tejado y ampliar de paso el Patio-Lavadero con mortiferas garras que hubieran hecho palidecer al propio Perseo, habitante seguro de los Campos Eliseos, pero tras asomarnos raudos por la ventana pudimos ver una pareja de F-18 volando muy bajito en dirección al Guadiana. “Crónicas Marcianas”, el libro de Ray Bradbury que en ese momento leía Micho, había ido a parar a mis pies, y el pobre felino de eterno frac temblaba ante el recuerdo del tempranero, tremendo e inesperado ruido de los motores.


Asómate Micho, le dije. Son aviones. Y con la curiosidad que caracteriza a los gatos, Micho I de Gato se plantó en el quicio de la ventana en el mismo momento en que la Patrulla Águila realizaba una imposible voltereta aérea. ¡¡Qué moscas más grandes!!, maulló sorprendido, y yo sólo pude sonreirme mientras le recogía el libro y se lo depositaba en su puff...

lunes, 17 de mayo de 2010

El regular vuelo de las moscas.


- No tienen un vuelo irregular… - declaró distraído Micho I de Gato mientras observaba a una de ellas hacer un viraje repentino.


- ¿En serio?. – Le inquirí incrédulo.


- No. Realmente siguen unos patrones muy bien definidos. Sólo cuando sienten una amenaza o son molestadas rompen ese patrón y efectúan vuelos aparentemente confusos, asimétricos, que en realidad son maniobras evasivas.

- ¿Me estás diciendo Micho que has estado estudiando el vuelo de las moscas?.


- Simplemente me he estado fijando en ellas… -. Maulló Micho divertido. - …Ya sabes lo que me gusta atraparlas cuando buscan, desesperadas, una salida en la transparencia de los cristales de las ventanas… En pleno vuelo, no podría atraparlas, pero deduzco en muchas ocasiones el rápido cambio de rumbo que toman, sus vertiginosos giros…-


- Si, lo sé. Te he visto darles zarpazos, muchos de ellos fallidos… - Sonreí. - ¿Qué lees?. – Le pregunté cambiando de tema.


- “Invisibles” de Paul Auster, ronroneó Micho. Y la tarde acabó con un interesante diálogo sobre la influencia de la Literatura Francesa en la vida social de los gatos anarco-sindicalistas…
P.D: La foto (recogida de internet) en realidad muestra el vuelo de una abeja (muy daliniano), pero sirve para ilustrar esta entrada de Micho I de Gato... Besotes&Absentas!!

martes, 11 de mayo de 2010

Gato Protector



... Micho I de Gato asegura que posiblemente él hubiera reaccionado igual que su colega gatuno (curiosamente otro "gato frac"). Os comento el video resumidamente: Canguro que cuida a niño, vaso roto, gato que reacciona... No tiene desperdicio...

lunes, 3 de mayo de 2010

La Chica del Ánfora


Fue Micho I de Gato quien se fijó en ella. Los dos estábamos tranquilamente sentados en la terracita del Café. Yo tomaba un café negro y Micho lamía una Menta Poleo (ante el estupor de muchos viandantes). Por mi parte, le había recomendado el último libro que me había estado leyendo en mis noches frescas de Castuera: “Extremadura de Leyenda”, de Manuel Lauriño. Y Micho me hablaba, entusiasmado (deduje por su ronroneo), de la última película que había visto, una producción franco-china de 2.002: “Balzac y la Joven Costurera China”, haciendo hincapié en la magnífica fotografía, en la inusual narración y en un peculiar e interesante triángulo amoroso…



Entonces Micho calló un instante y me preguntó casi en un susurro, con aire distraído, mientras mecía los blancos bigotes como un dandy del S.XIX: “¿Te has fijado en esa chica?. Es muy rara, sostiene un ánfora en las manos y no le quita ojo…”. Me giré hacía donde mi felino acompañante, de elegante frac, dirigía sus estrechas pupilas y reconocí a la chica enseguida. Sentada casi junto a nosotros estaba Pandora. Una chica que había conocido hace unos años, en la noche bohemia de Badayork, justo antes de que unos simpáticos francotiradores acribillaran nuestro Salón desde un helicóptero tras unas duras críticas de Michel II de Gato al régimen democrático del Sr. Putin (¿Lo recordáis?: Revisad la entrada “Crónicas de un gato 5”).



Atada siempre a un ánfora de Figuras Negras que representaba a un tipo robando una antorcha a unos barbudos en sisa de una especie de templo rodeado de nubes, la melancólica y solitaria Pandora iba de aquí para allá, mordiéndose el labio inferior de forma reflexiva, mientras asía con fuerza su enigmática pertenencia. Como un alma en pena entraba en los locales nocturnos y observaba sin tomar nada. Miraba el ánfora pensativa y acariciaba casi con temor el enorme tapón de corcho extremeño que sellaba su contenido.


- ¿Qué llevas ahí dentro?. Preguntó con minina curiosidad Micho I de Gato mientras se sentaba, inquieto, sobre sus cuartos traseros.



Pandora alzó sus enormes ojos grises, le miró, y sonrió con tristeza. “Ya nada”, le contestó con un hilo de voz. “…O casi nada…”, susurró bajando de nuevo la mirada hacia el enorme tapón. Entonces calló. Yo le di un sorbo a mi café negro, y Micho, que parecía estar saliendo de un trance hipnótico me preguntó: “¿De qué hablábamos?”. “De cine chino.”, le contesté dedicándole mi característica media sonrisa tras mi descuidada perilla.