miércoles, 24 de febrero de 2010

Un miércoles de lluvia...


Hola Amiguetes: Llevo un tiempo sin escribir ni contar las aventuras y desventuras de Duncan y Micho. Me tenéis que disculpar, pero es que con el trabajo estoy hasta arriba y apenas tengo tiempo. Ahora ando con la Segunda Evaluación, y entre corregir actividades, estudiar (muy poco), reuniones y mil historias más, se me va el tiempo de una manera impresionante...




Micho está un poco mosqueado con tanta lluvia. En Badayork nunca llueve tanto y él está deseando tirarse en mitad del Patio-Lavadero a tomar el sol. Ya le he comentado que de aquí a cinco semanas, poco después de Semana Santa, vendrán los calores y podrá disfrutar de uno de los mayores placeres que puede tener un gato en esta vida: Tomar el sol.




Por otro lado andamos un poco tristes, porque a consecuencia de las lluvias, muchos de los gatos que habitan los islotes paradisiacos del Guadiana, han tenido que subirse a los eucaliptos, rodeados por el agua y llevan días así sin que nadie en Badayork haga nada por rescatarlos. De 25 que había, la protectora de animales calcula que quedan diez, y aportan una foto, que nos ha parecido increíble, fascinante, en la que un gatuno ayuda a otro a no caerse de las ramas. Cruzamos los dedos para que tengan un final feliz. Un enorme Miauuu de parte de Micho y un trago de absenta de parte de vuestro amigo Duncan de Gross.
La noticia de los Gatos del Guadiana:

http://www.hoy.es/v/20100224/badajoz/aqui-gato-encerrado-20100224.html

viernes, 5 de febrero de 2010

Chinito de Badayork, Puro Arte.


Micho estaba encantado. El periódico local anunciaba a bombo y platillo la actuación el próximo fin de semana del gran Cantaor Gato Flamenco “Chinito de Badayork”. Una auténtica estrella de la copla, la seguidilla, el fandango y de todos los palos del flamenco. Un gato que lo mismo te maúlla una Alegría que una Soleá. Un gato con ese duende que sólo algunos artistas tienen de nacimiento.


Chinito de Badayork relataba en la entrevista de dos páginas, con foto incluida, como en sus orígenes había cantado por tejados de mala muerte, por cuatro duros. Venía de una camada de ocho gatos pobres, pero él ya desde pequeño había sentido muy dentro de sí la llamada del flamenco, como una llama que quería salir de su cuerpo felino. Más tarde se dio a conocer cuando, en plena Semana Santa, se atrevió a cantarle una saeta al Cristo de Nuestra Señora de los Gatos de la Cofradía de Badayork el Grande. Su actuación callejera, desde el tejado próximo a la Iglesia fue largamente aplaudida y comentada. Pronto, su fama fue acrecentándose, y poco a poco, logró meter hocico y bigotes en los grandes tablaos flamencos de toda Espanya, logrando contratos importantes en el extranjero, en países como EEUU y Japón donde su arte era tan admirado y seguido. Llevaba grabados tres discos que se habían convertido en verdaderos hitos musicales, ha ganado dos “Grammys Gatinos” y las televisiones se lo rifan.


Micho I de Gato se declaraba fan número 1 de Chinito de Badayork. El más grande gato flamenco “que ha pario Etremaura” afirmaba jovial y risueño, e intentaba imitar sus maullidos “jondos”: Meeeooow, Meee-ee-ee-ouuuuw. ¡¡Olé y Olé, mi Micho, que arte gatuno tiene!!, le dije mientras aplaudía y le prometía ir, con él, a ver la actuación del gran Chinito de Badayork…

martes, 2 de febrero de 2010

La Carta de la AGAA.

La carta venía a nombre de Michel IV de Gato. Con una media sonrisa me quedé un buen rato mirando el remitente, AGAA (Asociación de Gatos Alcohólicos Anónimos). Este mes hace justo un año que falleció el pobre Michel y estuve dudando si abrir el sobre o tirarlo directamente a la basura.


Micho I de Gato notó mi preocupación. Los gatos saben interpretar a la perfección el estado de ánimo de sus acompañantes. Me preguntó qué era lo que ocurría y le enseñe el sobre, y a quién iba dirigido. No dije una sola palabra, pero tras mi media sonrisa la acongoja afloraba poco a poco, por segundos. Ábrelo, me dijo Micho. Simplemente, ábrelo.
Lo abrí y leí la carta dirigida a Michel. Era una campaña para evitar el alcoholismo en los gatos. Los gatos de nuestra sociedad tienden, cada vez más en una sociedad desgatizada, a buscar refugio en el alcohol. AGAA se ofrecía a ayudar a estos pobres gatos que habían caído en las terribles redes de la bebida a través de una serie de conferencias donde gatos de toda Extremadura contarían su amarga experiencia con el alcohol, como habían logrado superarlo y como habían rehecho su vida. Ahora eran gatos felices que maullaban en las noches frías, por los tejados de Badayork…

…Sin poder evitarlo, abrí el mueble bar y me hinqué un buen trago de absenta mientras miraba por la ventana la avenida que una vez observara Michel IV de Gato.


P.D: Las fotos adjuntas corresponden a algunos miembros provinciales de la AGAA.