
http://www.hoy.es/v/20100224/badajoz/aqui-gato-encerrado-20100224.html

Micho estaba encantado. El periódico local anunciaba a bombo y platillo la actuación el próximo fin de semana del gran Cantaor Gato Flamenco “Chinito de Badayork”. Una auténtica estrella de la copla, la seguidilla, el fandango y de todos los palos del flamenco. Un gato que lo mismo te maúlla una Alegría que una Soleá. Un gato con ese duende que sólo algunos artistas tienen de nacimiento.
Chinito de Badayork relataba en la entrevista de dos páginas, con foto incluida, como en sus orígenes había cantado por tejados de mala muerte, por cuatro duros. Venía de una camada de ocho gatos pobres, pero él ya desde pequeño había sentido muy dentro de sí la llamada del flamenco, como una llama que quería salir de su cuerpo felino. Más tarde se dio a conocer cuando, en plena Semana Santa, se atrevió a cantarle una saeta al Cristo de Nuestra Señora de los Gatos de la Cofradía de Badayork el Grande. Su actuación callejera, desde el tejado próximo a la Iglesia fue largamente aplaudida y comentada. Pronto, su fama fue acrecentándose, y poco a poco, logró meter hocico y bigotes en los grandes tablaos flamencos de toda Espanya, logrando contratos importantes en el extranjero, en países como EEUU y Japón donde su arte era tan admirado y seguido. Llevaba grabados tres discos que se habían convertido en verdaderos hitos musicales, ha ganado dos “Grammys Gatinos” y las televisiones se lo rifan.
Micho I de Gato se declaraba fan número 1 de Chinito de Badayork. El más grande gato flamenco “que ha pario Etremaura” afirmaba jovial y risueño, e intentaba imitar sus maullidos “jondos”: Meeeooow, Meee-ee-ee-ouuuuw. ¡¡Olé y Olé, mi Micho, que arte gatuno tiene!!, le dije mientras aplaudía y le prometía ir, con él, a ver la actuación del gran Chinito de Badayork…


