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viernes, 10 de diciembre de 2010

Calipso, la cajera y la espada de madera.



Estaba comprando esta mañana el pan en el supermercado, tras una semana encerrado en casa hastiado ante tanta lluvia, cuando oí a una joven suspirar tras de mí. Al volverme, pude comprobar que se trataba de una hermosa mujer, con unos enormes ojos grises que denotaban una tristeza profunda. Su piel parecía tersa, suave, casi como la de mi diosa Atenea, (si me oyera comparándola con otra fémina me fulminaría ipso facto) y en verdad en un primer momento pensé que era una deidad olímpica comprando yogures… Y su pelo, de un castaño claro, ondulado, se lo recogía en un moño sujetado con un largo alfiler de madera de ébano.

Como solo llevaba unos yogures de fresa y yo no tenía prisa, le cedí amablemente mi puesto en la cola, a lo cual accedió la bella dama dedicándome una melancólica sonrisa. Tras cobrarle, la misteriosa y triste mujer salió del comercio, mezclándose con la marabunta de personas que pululaban por la Avenida y perdiéndose en aquel caos de compras pre-navideñas.


“¿Quién es esa chica?”, le pregunté sin miramientos a la cajera, una chica joven archimaquillada, rubia de bote, uñas pintadas multicolores y chicle eterno en la boca, cuyos modelos a imitar en la vida son Paris Hilton, Lady Gaga y Rihana por ese orden. “¿Esa que se acaba de ir?”, preguntó socarrona dedicándome un medio guiño picaresco. “Esa es Calipso”, contestó. “Siempre anda suspirando por un amor perdido, un tal Ulises, monitor de Tiro con Arco, que al parecer la tiene loquita perdida y no le hace ni caso…”, remató dándome el cambio de mi media barra de pan.


Maravillado por el amor de Calipso, sin duda un amor verdadero, salí a la Avenida con la intención de otear, una vez más, a aquella fascinante mujer que suspiraba por un amor no correspondido (y nada más ni nada menos que el de mi monitor de Tiro con Arco). Pero, no la encontré. Aproveché para comprar un par de sacos de arena para Micho I de Gato, papel higiénico y dos bombillas de bajo consumo en el Chino de la Avenida (Dios los bendiga) y, al volver a casa, Amparo, la Esfinge del Rellano, me preguntó enigmática cual era el único animal doméstico que no se nombra en la Biblia. “El Gato”, le contesté, y me dejó pasar al ascensor…


Hace unos instantes, tras mi tercer chupito de absenta, le he contado a Micho I de Gato la historia de amor de Calipso, pero él, poco interesado en romanticismos, me ha cortado preguntándome que es lo que quiero para regalo de Reyes, y yo, tras mucho pensarlo, le he contestado: Una espada de madera.

11 comentarios:

La Dame Masquée dijo...

Espero que se la traigan, monsieur!
Ya que su gato es tan gentil de preguntarle sus preferencias,yo creo que le encargará una.

Feliz fin de semana

Bisous

Carlos dijo...

Ulises es idiota y yo quiero una espada de verdad...

Rosa dijo...

Jajaja como me gustan estas historias!!!

Besos

Espiral dijo...

Me haces entrar completamente en tus historias, como si formase parte de ellas.

Un besote enorme, Duncan. Y otro para Micho!!

Markos dijo...

La espada que te la traigan de platino, que te la mereces! Qué forma de sacar petróleo de una espera en la cola del super. Muy bueno.
Salu2

Mujerárbol dijo...

Yo, como ves, me he comprado una espada de verdad (sidebar) a imitación de cierto demoño falaz que anda por ahí.

clariana dijo...

¡Hola Duncan!
Me ha gustado el relato de la bella joven de ojos grises que dejastes colar en la panadería y que suspira por el monitor de tiro al blanco que no le hace caso.
Esos amores imposibles, que nos ponían una venda en los ojos ante cualquier otro joven que posiblemente sería mejor que el objeto de nuestra melancolía. Y la historia se repite y se repite...
Besos para los dos.

Balovega dijo...

Hola amigo.. miauuu Micho...

Preciosa la historia de la bella muchacha melancolica, creo que te ha dejado un poquitin tocado por las flechas de cupido.. jjejeje...

Pues si... YOel, mi esposo, le conté tu comentario... jjeje .. le hizo gracia.. últimamente tiene mucho trabajo y no tiene tiempo para escribir en el blog.. manda saludos a los dos...

Un besote grandote a micho unos cariñitos .. muakksssss a los 2

Tomi dijo...

Hola Duncan, creo que aunque te traigan los Reyes la espada de madera con ella no vencerás a Ulises y no podrás conquistar a Calipso, pero si a ella le cuentas una de tus historias puede que deje de suspirar por su amado y fije en tí sus bellos ojos grises.

Suerte.

Logan y Lory dijo...

No querrás la espada de madera para retar al monitor de arco ¿no?; no vaya a ser que Calipso no tenga luego por quien suspirar o haya de suspirar por dos.

Un abrazo.

aina dijo...

Una historia preciosa, muy bien narrada y adaptada.
Me ha encantado.