En "¿Cómo quieres que cuente estrellas?" utilizamos fotografías encontradas en Google para ilustrar las diferentes entradas del blog. Si alguna es tuya, o tiene derechos de autor, y no quieres que salga en el blog, avísanos y la cambiamos por una del Conde-Duque de Olivares. Gracias.

miércoles, 27 de mayo de 2009

El Primer Baño de Micho


…La verdad es que Micho estaba todo el rato soltando el mismo rollo, incluso se repetía, yo lo escuchaba intentando sondear su personalidad. En el ascensor tenía muy claro de que, a pesar de la advertencia de Missi, su vástago necesitaba un buen baño. No podía permitir que el gatito llegara así, sin más, y se instalara sin recibir una buena lección de higiene felina.


Nada más abrir la puerta, Micho se calló. Observaba curioso todo: Mis cuadros neofauvistas y Deconstructivistas (por cierto, tengo un Manifiesto escrito sobre esto y lo publicaré por aquí en cuanto tenga tiempo, últimamente es que no paro…), la colección de música Jazz, los periódicos y semanales del fin de semana, vasos extraviados por la casa, y toda una serie de artículos que iban apareciendo en nuestro camino al Patio-Lavadero.


El Patio-Lavadero le encantó. Necesitaba un pequeño arreglo, pero por lo general fue de su agrado, aunque no llegó a meterse en la gatera porque prefería investigar los alrededores primero. Mientras él hacía labores gatunas, curiosas, yo me dediqué a llenar un baño con agua templada. Rescaté de una estantería el champú especial para gatos que usaba Michel IV de Gato y le invité a darse un baño. La negativa fue tajante. Se erizó, bufó y trató de arañarme mientras me decía de todo, pero yo ya lo había asido bien y en cinco minutos le di un buen baño. Un gato que viste un frac debe oler bien, fue lo que le comenté. Al final resignado se dejó hacer, y antes de secarlo, le saqué esta foto, a la que añadió Micho: “Eres un capullo Duncan”.

viernes, 22 de mayo de 2009

Micho y Amparo


La verdad es que Micho no había parado en todo el trayecto, me había contado la vida de Blanqui y el desarrollo de las Revoluciones Liberales del S.XIX durante todo el camino. Al llegar a los pies del edificio se calló y lo miró. Supongo que para alguien tan pequeño, esos seis pisos le parecían una mole:


- ¿Dónde está el Patio-Lavadero?, ronroneó curioso.


- En la última planta, musité mientras abría el portal.


Nada más acceder al portal, percibí un característico siseo, y allí se plantó, en medio del rellano, Amparo, la Esfinge. La primera reacción de Micho que iba en mis brazos fue lanzar un enorme bufido, totalmente encrespado, mientras clavaba sus pequeñas pero afiladas garras en mi pecho que hizo que me acordará de todo lo que no debía acordarme. Su libro de lectura, Micho I, cayó al suelo, ya que lo solté ante la temerosa reacción del felino.


Supongo que Micho nunca había visto una esfinge griega (Amparo tiene cara y pechos de mujer, es muy aficionada al top-less, patas y cola de león y alas de águila), y eso que estos simpáticos bichejos son famosos por arrasar todos los campos de las Vegas del Guadiana, de donde es oriundo el propio Micho, y derribar ocasionales F-5 portugueses heredados del Imperio Yanqui de la Guerra del Vietnam, aparte de atacar cada vez que pueden a individuos voladores como a Icaro… Pero allí estaba observándonos, Amparo, rodeada de crucigramas y sudokus, con los que hacen sus nidos, meditando un enigma que soltarnos. “¡¡Santo Bakunin!!”, maulló Micho, “¡¡Una pobre víctima del desaforado y rutilante capitalismo!!”, remaulló.


Amparo no se inmutó ante el comentario de Micho, es más, movió las alas pacíficamente hacia atrás, y con silbante voz y una media sonrisa, preguntó:


- “¿Qué ser tiene ojos de sierpe nada más levantar el sol a sus ojos, cerrados durante la vida del día, y como platos negros bajo la mirada de Selene?”.



- " El Gato", contesté triunfal, ya que no era la primera vez que me planteaba ese enigma, y con un gesto leve, nos dejó pasar hacia el ascensor. Recogí del suelo el Micho I, el anexo de lectura de mi nuevo compañero, mientras Micho increpaba: “¡¡Lucha por tus derechos Compañera!!, ¡¡Por tu reconocimiento laboral y sindical!!, ¡¡Por un sujetador!!”, y sus uñas se clavaban más y más en mi, expresando su contenida rabia por la situación laboral, económica y social, de Amparo, la Esfinge del Rellano…

miércoles, 20 de mayo de 2009

Videos Gatunos

Navegando por la red, me he encontrado un par de videos gatunos de esos que gusta compartir... La verdad es que yo siempre he oído que a los gatos la música que más le gusta es el Jazz. Pero una coisa es que lo escuchen y otra muy distinta que sean auténticos Duke Ellington al piano, como es el caso de este Jazz Cat que os presento y que nos brinda algunas de sus mejores piezas musicales que espero disfrutéis...


En el segundo video, tenemos el típico juego de feria, pero protagonizado por traviesos gatitos. El responsable del video asegura que ningún gatito resultó herido durante la realización de dicho video.

lunes, 18 de mayo de 2009

300 Entradas


Hoy estamos de celebración. Este es el post número 300 de “¿Cómo Quieres Que Cuente Estrellas?”. La verdad es que da un poco de vértigo, ya que aún nos quedan veinte días para cumplir el añito de vida y 300 entradas suponen casi una al día durante todo un año. 300 entradas contando estrellas junto a vosotros/as, amiguetes, que habéis compartido tanto durante todo este tiempo: Hemos reído y llorado con las Historias de Michel IV de Gato, hemos hablado de Arte, de Libros, de Música y videos varios, de Cómics, comentado diversos micro-mini-relatos y hasta un poquito de Tiro con Arco y algo de TV…


Lo que nació, espontáneamente, como una protesta a la censura de MSN que previamente me había cerrado dos blogs anteriores, se fue transformando poco a poco en un pequeño universo donde Duncan de Gross (uno de mis varios Alter Ego) y su gato siamés Michel IV de Gato alternaban con toda una serie de deidades griegas que les hacían ver el mundo de otra manera, tal fue el éxito y aceptación que tuvimos que en febrero se cumplió un sueño y nos convertimos en papel. En un libro que ha sido acogido con cariño e ilusión y que aún se sigue vendiendo, gracias a los favorables comentarios que vosotros/as mismos vais haciendo entre el respetable.


La desaparición de Michel, he de reconocerlo, estuvo a punto de acabar con la existencia del blog, pero tras un interregno de varios meses, un nuevo felino, Micho I de Gato, es el nuevo propietario del Patio-Lavadero, viene con fuerza y promete nuevas e interesantes aventuras que seguro no os dejaran indiferentes.


Quisiera daros las gracias a todos/as los que seguís este blog, y al que dais vida con vuestra atención y vuestros comentarios, sois vosotros/as los que nos animáis a seguir contando estrellas sentados bajo la Constelación de Orión.


Muchas Gracias de Corazón. ¡¡Bloodys y Absentas. Besotes y Miaus!!

viernes, 15 de mayo de 2009

Las Tres Reglas de Micho.


Micho fue maullándome durante todo el trayecto sobre las Revoluciones Liberales del S. XIX y su relación con las altas esferas burguesas de la sociedad decimonónica. De vez en cuando paraba, y miraba a través del cristal los campos sembrados de Las Vegas (del Guadiana), con sus trigales y sus maizales, y sus inmensos campos de ciruelos, que por alguna extraña razón me resultaban familiares, aunque no sabía ubicar el motivo de esta repentina familiaridad.


Pero pronto volvía a sentarse sobre sus cuartos traseros y volvía a maullar. Debajo de sus patitas, como si se tratara de una Biblia, llevaba su viejo Micho, aquel libro arrugado, sucio y amarillento. Sus hermanitos apenas se habían despedido de él, trataban de dar una solución a la crisis social, económica y política que atravesamos actualmente con una revolución realizada desde las altas esferas, todo para el pueblo pero sin el pueblo, había maullado uno de ellos poco antes de que se le tiraran encima y se convirtieran en un autentico amasijo de bufidos, muerdos y arañazos de diversa índole. En mi mente, mientras escuchaba su perolata que me recordaba vagamente a alguien cercano, como si escuchara un viejo y familiar eco que creía apagado, y que súbitamente renacía en mi mente y en mi corazón, resonaban los consejos que me había dado Missi, su madre, poco antes de partir:


- Recuerda Duncan, tres importantes consejos, hay tres reglas que no debes olvidar, que debes seguir a rajatabla: Que no vea mucho la tele, sobretodo telebasura, eso lo idiotizaría. Que este lejos del agua, no se puede mojar… Pero lo más importante, lo que no debes olvidar es que por mucho que te lo pida, por mucho que te lo suplique, nunca, y digo nunca, le hables o discutas con él de política después de medianoche… Micho implica mucha responsabilidad…


Estaba convencido de que Micho y yo nos íbamos a llevar bien, y en mi estomago, sentía cosquillas mientras le oía teorizar, y no era el Colón Irritable…

jueves, 14 de mayo de 2009

El Trato.



- …Tengo algo que proponerte Micho, un trato que yo considero muy justo… Le dije serio. Micho bufó… Espera oírlo y después decides. La decisión es tuya.


Tanto Missi, como Diderot, Voltaire, Rousseau, Montesquieu y el propio Micho se quedaron muy quietos, esperando oír mis palabras que yo intentaba ordenar y meditar antes de pronunciarlas.


- Habla desgarbado y raquítico burgués de estrafalaria perilla, me espetó el gatito insolentemente mientras Missi lo miraba fijamente y hacía claros gestos de desaprobación.


- Te ofrezco un hogar. Así de sencillo. Un hogar en la cateta y provinciana ciudad de Badayork. Le solté y me sentí como Richard Gere en Pretty Gato. “…Vivirías en el Patio-Lavadero. No es un lugar muy grande, es de unos 20m2 y de esos 20m2, cinco de ellos está cubiertos por un tejado donde hay una gatera muy especial… Por fuera es solo de medio metro cuadrado, pero por dentro (no me preguntes cómo por favor), dispone de veinte habitaciones, tres cuartos de baño, una cocina, una biblioteca-estudio con cerca de ochocientos Cds de música y pelis, libros y revistas, con algún incunable en sus estanterías, un recibidor y un Salón-Comedor… Están los “cazos” de la comida y el agua, y en zona al aire libre están los tendederos, hay macetas que nada envidian a un Patio Cordobés, en su centro hay un naranjo seco, que en su día representó Las Libertades Gatunas, y en un rincón, bajo tejaillo, el Arenero…”.


- ¡¡Yo quiero ir Señor Duncan!!, maulló Montesquieu.


- ¡¡Y yo, y yo!!, maullaron los demás al unísono. Y todos comenzaron a excitarse y a restregarse por la pernera de mi pantalón lanzándome miradas sibilinas solo como un gato sabe hacer.


Missi tuvo que empezar a poner orden, y Micho no decía nada. Comenzó a rascarse con una pata detrás de una de sus orejas mientras cerraba un ojo y dejaba ver parte de su lengua.


- ¿Y todo eso a cambio de que?, maulló secamente Micho y sus hermanos pararon la reciente guerra que habían iniciado a mis pies.


- De compañía. De tu compañía. Así de sencillo, así de simple.


- Es un buen trato Micho, ronroneo Missi.


- Está bien, trato hecho. Dijo Micho. Pero a condición de que me pueda llevar mi libro de lectura, maulló.


- Buah, ¿Quién te necesita?, maulló Voltaire, y los demás gatitos orgullosos se volvieron. Aprovechando que no estás entre nosotros, crearemos la sociedad ideal, incluso quizás un falansterio, remató Rousseau. Y volvieron junto al viejo colchón maullando entre ellos. Micho se volvió a por su librito y Missi me susurró: “Duncan, hay tres coisas fundamentales que debes saber, tres consejos, tres reglas importantes que no debes olvidar…”

martes, 12 de mayo de 2009

Micho I de Gato


Missi me miró fijamente. Sabía que yo me estaba enamorando de aquel gatito que bufaba ante las ideas ilustradas de sus hermanitos por momentos. Utilizaba tácticas de guerrilla y aprovechaba cualquier descuido para darle un zarpazo a un despistado Diderot que elucubraba en voz alta, con largos maullidos, sobre la elaboración de una futura enciclopedia que sería la envidia de toda clase social, auténtica luz que iluminaría la ignorancia presente y futura, alejándola de la sociedad…


Pronto se aburrió de ellos y se apartó un poco del grupo, vi que se acercaba a un viejo libro, amarillento, al que le faltaban algunas páginas. El quinto gatito, de elegante frac, lo miraba absorto, con dedicación, mientras Missi seguía sus pasos y me miraba a mí de reojo. Yo no decía nada, estaba allí, junto a ellos, observando los juegos de los gatitos, sus discusiones políticas, en las que yo era mero espectador.


- ¿Qué lee?, le pregunté a Missi harto de franca curiosidad.

- Un viejo libro que encontré al poco de que ellos nacieran…Cuenta la historia de una familia de gatitos que aprenden a leer con sus padres… Ellos han aprendido a leer gracias a ese viejo libro, y él le tiene un cariño especial…

Me acerqué hasta donde estaba el quinto gatito, y se empeñaba en pronunciar palabras sueltas que ilustraba una página un tanto sucia con dibujos que, en su día, debieron tener llamativos colores: "Reja, raja, rojo…"

- Es el Micho, musité, hacía más de veinte años que no veía uno de estos…

Pero el gatito seguía en su lectura, impasible, neutral ante mi presencia, repitiendo aquellas palabras en maullidos: "Ojo, ajo, jauja…"

- Micho, volví a susurrar, impresionado ante el descubrimiento… Micho…
Y de repente, me volví hacía Missi y le dije, con una media sonrisa, sincera y triunfal:

- Micho, se llamará Micho…

Entonces el quinto gatito, se paró en seco en su lección, y me miró.

- Me gusta Micho…, ronroneó, …pero, tú, ¿Quién has dicho que eras hijo de la pequeña burguesía decrepita?, maulló sacando las uñas y bufando. ¿No serás un esquirol enviado por la patronal que viene a espiar los planes de futuro paz y solidaridad del machacado y sufrido proletariado, no?, y su frac blanco y negro se convirtió en un mar de pelos erizados, sus jóvenes uñas asomaban, transparentes, pero amenazadoras y sus pequeños y elegantes bigotes se echaron hacía atrás.

- ¡¡Micho!!, esa no es manera de hablarle a Duncan. Él es un amigo, y te quiere proponer un trato, sé cortés, como te he enseñado, y escúchale, pues de él puede depender tu futuro…

Este gatito tiene carácter pensé. Hasta sus hermanos habían dejado por un momento sus fraticidas luchas ilustradas y contemplaban la escena, curiosos y encantadores…

jueves, 7 de mayo de 2009

¿Qué me estoy leyendo?


Hola Amiguetes, la verdad es que ahora pispo llevo unos días un tanto liado con diversas coisas, pero aún me queda algún tiempo para leer. Estos días he terminado “El Anillo Verde” (Regalo de Annaiss, grassias) de Vázquez Figueroa, un librito cortito, entretenido y fácil de leer, como todos los de este hombre, que es un verdadero alegato de defensa del planeta y de la naturaleza a través de un niño que vive en un bosque muy especial…


La semana pasada acabe los relatos y cuentos de Antón Chejov. Ciertamente, todos/as los que me recomendasteis a Chejov en anteriores posts no os equivocabais, es una delicia este hombre contando cuentos y adquirí otro pequeño librito de él durante la Semana Santa y lo tengo en el sillón de los asuntos pendientes junto a tres o cuatro más que van a ir cayendo poco a poco… La Crisis ayuda a leer más, por lo menos en mi caso…


Bueno, bueno, bueno, no os lo creeréis, pero otro de los libros que también terminé hace un par de noches es el de esta casa, “¿Cómo Quieres Que Cuente Estrellas?” (a los que no lo tengáis os ruego encarecidamente que lo adquiráis, no os va a defraudar), para ponerme un poquito a tono para lo que ha venido al Patio-Lavadero, a buen entendedor…


Y ahora me estoy leyendo “El Encantador de Gatos” (regalo de Batrox, muito obrigado!) de Carlos Rodríguez, que es todo un compendio gatuno que estoy devorando gustoso y que durará poco en mis manos. Una nota que me pareció curiosa de este libro, es que hace pronto un año, yo iniciaba las aventuras de Michel IV de Gato nombrando este libro, sin que supiera de su existencia…Una coincidencia.


¿Y tú que te estas leyendo?.

lunes, 4 de mayo de 2009

El Quinto Gatito.


La verdad es que no sé como llegué allí. Simplemente me monté en el coche y supongo que por algún extraño automatismo que domina la mente llegué hasta aquel motel de carretera entre Gévora y Montijo.


Era la una y media de la tarde. Me había pasado toda la mañana viendo “Duelo al Sol” y leyendo sobre el doblaje en el cine español. Y de repente, por uno de esos giros inesperados, volvía a encontrarme en el parking de aquel motel frecuentado por camioneros y representantes de cosméticos despistados.


En ese mismo parking, casi tres meses antes, había contemplado las estrellas con Missi, la gata negra del motel, que buscaba un sitio en la vida y que luchaba por tirar p´alante. No tardé en dar con ella. A la vuelta del edificio de ladrillo visto, de dudoso gusto, junto a un viejo colchón me la encontré con su bello pelaje reluciente, pero no estaba sola. Le acompañaban cinco hermosos gatitos, tres negros, uno blanco y uno blanco y negro, que parecía vestir un viejo frac decimonónico, tan curioso era su pelaje. “Enhorabuena mama”, le dije nada más verla, y los gatitos dejaron sus juegos para observarme curiosos.


- Gracias Duncan, me alegro mucho verte, siempre es bueno volver a ver a un amigo…¿No son hermosos?- , me contestó jovial.


- Lo son, sin duda lo son. –


- …La sociedad competitiva burguesa es la causante de los antagonismos sociales agudizados… Maulló uno de los gatitos, negro como el carbón y con unos ojos amarillos limón a otro de los gatitos que se lamía una patita.


- …Te equivocas, Rousseau, la jerarquización de la sociedad es necesaria y beneficiosa… Contestó el otro gatito en un bufido.


- Rousseau, Voltaire, no discutáis, ¿Qué va a pensar nuestro amigo Duncan?, les rechistó Missi. Se pasan así todo el día.


- ¿Cómo les has llamado?, pregunté incrédulo.


- Pues estos dos se llaman Rousseau y Voltaire, y además tenemos a Montesquieu, Diderot y…Bueno, mi quinto gatito, este blanco y negro, tan elegante con su frac, a pesar de haber nacido hace casi dos meses, igual que sus hermanos, aún no tiene nombre…


- ¡¡Burgueses Ilustrados, Falsos Profetas Políticos!!, maulló y bufó el quinto gatito a sus hermanitos felinos que se erizaron ante él. Hay que conseguir primero una República para poder instaurar posteriormente el Comunismo, continuó bufando, ya lo decía Blanqui en su “Crítica Social”…


- Pero en el “Contrato Social”…, interrumpió Rousseau.


- Se necesita conseguir un equilibrio entre los distintos estamentos y los sectores comerciales, ¡Hermanos, escribamos una Enciclopedia!, maulló Diderot muy ufano.


- Lo importante es conseguir una garantía social que nos permita una separación de poderes, bufó Montesquieu saltando encima de Rousseau.


- ¡¡Paparruchas de burgueses ilustrados y enriquecidos!!,¡¡Seamos realistas, pidamos lo imposible!!, clamó el pequeñín sin nombre, y todos se enzarzaron en una lucha de mordiscos, bufidos, erizados y zarpazos alrededor de la pobre Missi que intentaba poner orden en todo aquel caos político.


- Este gatito tuyo Missi, tan revolucionario, me recuerda vagamente a alguien, musité.


- Me tienen harta Duncan, y lo peor de todo es que no puedo con todos, es difícil alimentar cinco nuevas bocas, estoy sola y no voy a poder lograr que todos mis gatitos… No concluyó la frase… La vida está muy mal, la crisis también afecta a los gatos… Terminó ronroneando mientras sus retoños ajenos a la preocupación de la madre se enzarzaban en una discusión sobre los orígenes europeos de la burguesía mercantil.


- Yo podría traerte comida de vez en cuando – Me ofrecí gustoso.


- ¿De verdad?, eso estaría genial, maulló Missi. Aún así criar cinco gatitos yo sola es demasiado para mi…


- Bueno, quizás también te podría echar una mano en ese aspecto. Me siento solo Missi, y para mi sería un honor cuidarte y criarte a uno de tus gatitos. Si tú lo ves bien, claro está…


- Sé que estaría en buenas manos, no lo pongo en duda, pronto deben empezar a aprender que no todo en el mundo es Política y divertidos debates parlamentarios…Tu experiencia en la vida puede ayudar, al menos a uno de ellos, a desarrollar su potencial en la Gran Ciudad, meditó. Pero…¿Cuál tendría el honor de acompañarte Duncan?.


- Bueno, no sé, lo dejo a tu elección, pero yo ya tengo un candidato, si a ti te parece bien…


- ¿Quién?, ¿Cuál de ellos?, preguntó mientras los gatitos seguían a la bresca…


- El Quinto Gatito.