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domingo, 5 de abril de 2009

Agorafobia


… Al tipo lo atracaron una noche de 1.986, cuando regresaba de madrugada a casa tras haber cumplido con la boheme de la ciudad.

Dos tipos, a ochocientos de su casa se llevaron lo poco que no se había gastado en las tertulias nocturnas de la movida, se intentaron propasar con él mientras una navaja de mariposa, ubicada en su pescuezo, le recordaba que no se moviera y finalmente lo despidieron con una esclarecedora tunda a base de hostias matutinas.

Después de aquello solo salió de casa para poner una denuncia y visitar al psicólogo durante seis meses. Nunca cogieron a aquellos tipos. Era de prever y él no volvió a trabajar. No recuerdo en que trabajaba, pero sé que de los doce meses que tiene el año, nueve eran de puro anonimato y de pertinaz ahorro, y los otros tres se los fundía en Marbella, a tutti plein, junto a Jaime de Mora y Aragón y Gunilla Von No sé Qué, como secundario experto en protocolo de aquella farándula de circo mediático que fue Marbella en los ochenta, junto a jeques, putas y viciosos, y demás Niños de Coria y Bufones Velazqueños que protagonizaban las portadas de las revistas de la época, antes de que Gil institucionalizara la caspa y el circo de funambulistas, saltimbanquis , caraduras, corruptos e hijos de puta de diversa ralea. “Las personas decentes me asustan”, bromeaba mientras daba una calada.


Era un tipo culto, inteligente y fumaba Fortuna, un paquete al día, no más, hasta aquella madrugada de 1.986, tras la cual, decidió encerrarse en casa, y no volver a salir nunca más, humillado, avergonzado, resentido y temeroso. Cortó radicalmente con todo. Con su trabajo y su vida, su pasado de gente guapa y falsa marbellí, con su futuro como acompañante protocolario de guiris afortunados… “Agorafobia” le dijo el psicólogo, mientras el cielo le pesaba cada vez más. “Miedo”, le susurró, y el aire era granito a su alrededor, y asumió su nueva situación con estoica disciplina, sin chistar, con la mirada y el pensamiento perdidos en la Marbella de los ochenta, en las cenas sociales de diplomáticos, en la llegada veraniega de los árabes, y en las excentricidades de la villa andaluza, y sin volver a asomarse a la ventana…


Se agenció una radio de dos pilas, su único cordón umbilical con el mundo exterior, y hace poco cumplió setenta años. Sólo, enfermo y arruinado. En los últimos 25 años sólo ha salido de casa una docena de veces, y no por más de una hora, ni siquiera fue al entierro de su amigo Jaime…


P.D: “Agorafobia” forma parte de mis “Relatos Inauditos”, y sin embargo esta basado en una historia real. Todo en “Agorafobia” es real, los hechos, el personaje… El tipo era una especie de “Josemi”, parecido tanto físico como mental, que fue mi vecino hasta el año 2.000. Ni siquiera recuerdo como se llama. Nueve meses del año era un completo anónimo en Badayork, que es donde reside actualmente, y los tres meses de verano cumplía como una estrella con luz propia con la farándula Marbellí. Esta fue su vida desde principios de los setenta hasta aquel año 86… Creí interesante esbozarla, pincelarla con brochazos cortos pero intensos, y así nació el relato “Agorafobia”, tan verídico como él… (Es el único caso de Agorafobia que he conocido por cierto…)

21 comentarios:

Balovega dijo...

Holaaaaa.. una enfermedad bastante mala..

La persona con agorafobia puede evitar muchas y variadas situaciones, desde las aglomeraciones de gente, hasta otras menos evidentes según el significado literal del término como.. pasar por puentes, viajar en avión, utilizar ascensores, etc. En realidad, para el agorafóbico que ha tenido o tiene crisis de pánico, cualquier situación en la que pueda ser difícil escapar o conseguir ayuda si tiene una crisis se vuelve potencialmente peligrosa ante sus ojos.

Un abrazo y feliz semana

Carlos dijo...

Yo he conocido casos,pero no tan exagerados. Respecto a tu relato genial como siempre. En el asunto marbellí te ha salido una vena malvada revertiana jajaja. Y en el resto, uno vez más vuelves a relatar con maestría (aunque esta vez estuviera basada en algo real) una historia de perdedores. Porque eso es lo que al final era el tipo.

Saludos desde Lisboa pájaro jeje.

Gatadeangora dijo...

Hola Duncan.
Yo no conozco a nadie que tenga agorofobia, pero como cualquier otra fobia debe de ser algo tremendo.
Besos

Mary Lovecraft dijo...

Qué fuerte historia, increíble...era el 'Perséfone del entrar y salir' O_O (un tiempo encerrado, otro tiempo fuera)

cuántas veces la realidad supera a la más inverosímil de las fantasías!

un beso Duncan, que pases feliz noche

cristal00k dijo...

Pues tu vecino debería pensar en una terapia que le ayudase a salir del ostracismo en el que se encuentra. Nunca es tarde.
Besos Duncan

Dean dijo...

Buen estilo, ya te puedes ir arrancando con una novela, yo seguro la leeria entera.
Un saludo.

CMQ dijo...

"Las personas decentes me asustan"
Me encanta, ;D.

Anónimo dijo...

plas, plas, plas

muy bueno ;)

jorgogi.

Irene dijo...

Qué pena.
Yo conocí un caso en la facultad, el chico siempre andaba pegado a las paredes. Si había alguien apoyado en una pared no avanzaba hasta que la persona se apartaba (y por supuesto nunca hablaba con nadie, no pedía paso, simplemente se quedaba ahí, esperando...)
Lo que no sé cómo haría para cruzar el campus...
Besotes!

ambar dijo...

Soy santa ámbar; venía a anunciarte que he cambiado la publicidad y que no luce más porque no manejo la técnica mejor, nadie es perfecto...,ya me dirás qué te parece, pero de veras. Lo malo es que sirva para poco...de paso he leído tu post y me voy con el corazón en un puño, porque como lo que escribes me lo creo,acuérdate con Michel y no exagero. A ver qué pasa...si pasa algo con the book...

dezaragoza dijo...

Pues lo has contado cojonudamente. Delicioso el relato.

La Gatera dijo...

Cómo te puede cambiar la vida en un instante, de repente, sin avisar... Algo hace saltar un resorte oculto en nuestra cabeza y "Bang", se acabó la vida tal y como la conocíamos...

Excelente relato, Duncan, simplemente excelente!

MaRieLA dijo...

Wow! Qué bien contada pero que feo esos miedos. Yo también conocí muy poca gente con agorafobia, y causa desesperación ver el encierro y miedo de la pesona...
Un besoooote :))

clariana dijo...

Fue tan fuerte la experiencia de este señor, que desembocó en este tipo de fobia. A veces crees demasiado en la vida,en las personas y cuando recibes un palo así de fuerte, yo creo que te cambia toda tu forma de ver y de sentir las cosas, te transtorna. Es bueno el relato y ojalá que este señor se reponga. Besotes.

Lilyth dijo...

Impactante....

Merce dijo...

Entristece ver cómo las eprsonas aparcan su vida, por miedo y desconfianza. Buena visión.
Besos

Moisés P. dijo...

...la verdad es que es muy interesante Duncan...
La mente tiene estas cosas extrañas a veces difíciles de entender...
saludos

MAKOKE dijo...

Yo conozco un caso y se que es horroroso, mas cuando la única persona en la que confias para amarrarte a su brazo y ser capaz de dar un paso en la calle, un día fallece. Tienes 40 años, viuda, agorafobica y con dos hijos pequeños. Mi hermano y su marido perdieron la vida juntos, y ambas fuimos el bastón de la otra cuando mas lo necesitamos.
Decir que le echo un par de ovarios y aunque su fobia sigue ahí para asomar en cualquier momento, ha conseguido superar muchos de los miedos que la aterraban y salir adelante porque lo necesitaban tanto ella como sus hijos.

Rebeca dijo...

Duncan me ha parecido genial este relato. A veces la vida gira 180º en un punto, cuando pensabas que nada podría cambiar, pero hay quien tiene la desgracía de enfrentarse a un hecho que lo marca para el resto de su vida.

A una de mis amigas la apuntaron a golpe de navaja en mitad de un puente, ahora ya no sale por las noches, ahora ya no tiene la misma valentía que la movía por la vida, ahora sólo es la mitad de lo que era, su pequeña agorafobia particular.

Dánae dijo...

También te rodeas de vecinos raritos en la realidad. Prometen estos escritos Inauditos, cuando los recopiles iremos a por ellos también. Besos

Laura dijo...

Me ha gustado bastante tu relato. Conozco la enfermedad pero a ningún enfermo.
Besos.