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domingo, 22 de marzo de 2009

La Tarde con Áurea.


Acepté la invitación de la chica del yorkshire casi un mes después, y tras una ducha que borrara los efluvios y reminiscencias de la noche anterior, salpicada por varios Dycs y chupitos de absenta con Dionisio y Ariadna, bajé al 4ºB, al pequeño pero coqueto apartamento de Áurea a las cinco y media de la tarde. Llevaba un polo azul con el emblema del Ala-23, unos pantalones de Carrefour (7,95 euros) y mis desgastados zapatos de Springfield (39,95 euros en su día). Me había levantado a las dos y media más o menos y me almorcé media pizza precocinada mientras veía las noticias. Chávez no había mentido, al parecer, había nacionalizado una filial de un banco aspanyol. También dijeron que un tipo había intentado, o violado, a una cajera del barrio, pero no me enteré muy bien…


La tarde se pasó tranquila. Áurea escuchaba con atención, o al menos intentaba ser educada, toda mi verborrea sobre Schopenhauer y como me había influido su filosofía sobre la tragedia de la vida, así como la tragedia final de la obra de arte, en mi demacrada existencia de vida nocturna, arte neofauvista, gatos, conciertos de jazz en el Roseburg y audiciones de Terence Blanchard, resacas de absentas y visitas, cada vez más continuas a comedores sociales, o a talleres de escultores, le hablé de Fineo y de Pigmalión y de mi infructuosa búsqueda de trabajo, de cómo conocí a Orfeo y Euridice en la cola del paro, de la perdida de Michel y mi último encuentro gatuno con Missi en el Motel de Las Vegas (Las Vegas del Guadiana), de cómo esquivo a Laocoonte, el Presidente de nuestra Comunidad de Vecinos al que debo varias mensualidades y de Amparo, la Esfinge del rellano, la cual, al parecer, pasa mucho de Áurea...


Bodegón, el yorshire enano no me quitaba ojo de encima, y de vez en cuando movía la cabeza y emitía un extraño gruñido, casi en morse, que era rápidamente calmado con una caricia en la testa rematada por un lacito rojo del susodicho can, por parte de su ama. Vestía un modelito de Stradivarius (55,90 euros), que combinaba pantalón grisáceo y camiseta a juego, algo muy sencillo, pero elegante, y remataba con unos zapatos negros de origen y precio indeterminado...


La verdad es que hacía tiempo que una chica no me escuchaba. Áurea, educadamente me había servido un café y unas pastas sin azúcar, pero con fructosa, que tenían un cierto sabor a naranja, o al menos eso me pareció. Apenas interrumpía mis pensamientos que atropelladamente regurgitaba, no sé si porque pensaba que estaba loco de remate o porque realmente le interesaba lo que le estaba contando. Su cara, de vez en cuando esbozaba una sonrisa sincera, y en otras ocasiones, sobre todo cuando le detallé mi intención de construir una Iglesia Románica en un cercano descampado, mostraba un esbozo de admiración e incredulidad.


Para mí, la tarde del domingo fue una verdadera terapia. Verdaderamente lo fue. Quizás le estaba contando demasiadas intimidades a una vecina con la que hasta hace apenas un par de meses, no me llevaba muy bien, y a la cual no conocía mucho. Pero pensé: “¡Qué Carajo, Duncan!, si eres capaz de atarte en bolas a las columnas del Ayuntamiento para protestar por La Guerra de Cuba (que fue hace ciento y pico de años), de manera artística, ¿Qué más te da contarle tu vida a una chica que no conoces de nada?, el que no tiene nada, no tiene nada que perder…”. No es lo mismo explayarte con mi confidente, la Gran Diosa Atenea, que al fin y al cabo no deja de ser una deidad inmortal, con la que vas a bodas y tomas café de vez en cuando, que con una humana tan mortal como tú.


Prometiendo que repetiríamos experiencia, Áurea se despidió de mí en el rellano de su apartamento. Yo le dije que encantado la invitaría a un café, (aunque tendría que inventarme una excusa para que dicho café no sea en casa, o pensará que tengo el Síndrome de Diógenes y cierto Horror Vacui resumido en varios cientos de libros, periódicos, revistas y recortes y escritos repartidos por toda la vivienda), mientras Bodegón desde la puerta entreabierta me dedicaba un gruñido final y una mirada de: “Te tengo calado perdedor”, pero a mí me daba igual. Tenía media pizza precocinada aún para cenar.

21 comentarios:

Enric Morrow dijo...

Bueno, bueno...
Aunque me parece que me queda bastante trabajo para familiarizarme con la gente de ese universo..

A ver si me pongo a ello, y además, voy leyendo estas cositas nuevas..

(extremeñaku insumisoa!)

Enric Morrow dijo...

Por cierto, ya te estás pasando por mi blog, y me estás contando algo, ok?

Leetelo todo, de abajo arriba..

De joe Fante, solo leí, hace ya tiempo, "Preguntale al Polvo" que es lo primero que editaron en castellano...
De unos años a esta parte ando muy metido en temas que tengan que ver con parejas y relaciones (pelis y libros, digo..) y ahí Kundera, se sale..

Ando por málaga, ahora, el curso que biene, a saber donde me tocará..

Anda, hazme el favor y mira el blog, que me hace ilu!

Mary Lovecraft dijo...

Oye, pues muy agradable velada, sí señor...yo también me quedé con ganas de más ;)

un besooo!!!

MaRieLA dijo...

Que lindo como le contaste toda tu vida y los últimos acontecimientos a pesar de no saber nada de ella. A veces es lindo sentarse con alguien y hablar. Que ese alguien no sea conocido y después levantarte despedirte y sentir un gran alivio porque esa persona no te cuestionará nada que le digas. Me quedé con las ganas de saber que pasó después, si la volverás a ver. Ya te ganaste un enemigo con el perrito por charlar con su dueña. Y ultimamente venís conociendo muchas chicas... ejem... a ver si habrá novedades interesantes.
Gracias por el comentario en mi entrada. Me hace bien que una palabra autorizada como la tuya, en materia de escritura, critique positivamente mis textos, al igual que la pintura. Me gustaría ver algun día esas pinturas neofauvistas que haces.
Un besoooote enorme! :)

ana dijo...

Síndrome de diogenes, vas a hacer una iglesia románica...

Joe Duncan me tienes intrigada. ja ja ja ja ja ja.

Esa mirada de "Te tengo calado" ¿Tú crees que fue así?

Un besito muy fuerte.

dezaragoza dijo...

Veamos en qué desemboca la historia. Y al perrito cómpralo con algo rico de comer. Si no convences al perrito no convencerás a la dueña.

clariana dijo...

Me gusta que establezcas relación con una persona humana, mortal, no digital, mujer, de las que escuchan, amante de los animales, espero que se establezca una gran amistad entre vosotros. Saludos,

Espiral dijo...

A todo esto, ¿qué hiciste con Michel mientras andabas por ahí con esa chica...?

Jum!!

En la próxima cita que tengas, me ofrezco a cuidarlo.

Besos

Duncan de Gross dijo...

Ays Espuiral, has etado fuera mucho tiempo, mi pobre Michel murió a principios de febrero...

CMQ dijo...

te lo pasaste bien? pues es lo que importa, no??
y la pizza no tiene nada demala pinta, eh?

Carlos dijo...

A mí llevan más tiempo sin escucharme que a ti. Y en mi caso no es ficción :P

Eso sí, me controlo y todavía no he asaltado el mueble bar jajaja.

Max Birrax dijo...

Muy buena táctica, una charlita sobre Schopenhauer rinde a la más pintada. ;) ¡Saludos!

MAKOKE dijo...

Con la excusa del calorcito llévala a una terracita a tomar algo y así no tendrás que esconder todos esos recortes de prensa que tienes por ahí, pero sinceramente yo creo que debes de repetir la cita y no lo dejes para largo, viene bien una charlita amena de vez en cuando.

Dánae que llueve dijo...

espero que haya segunda parte, siempre nos dejas con la miel o pizza en los labios ains

Anita dijo...

...Ainsss, ese york-shire te tiene la guerra declarada. Pero no te preocupes. Es que estos perros son muy territoriales...;P

Muakk

Lilyth dijo...

Es muy agradable encontrar alguien que te escuche, verdad? le contaste muchas historias de Michel?

Claudia dijo...

Duncan,
Me ha fascinado tu foto de identificación. Ese gato negro me robó el corazón y por ello he venido de visita a tu blog.
Un saludo desde México,

Claudia dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Duncan de Gross dijo...

Gracias Claudia, eres Bienvenida!.

Moisés P. dijo...

Me encanta el papel secundario que tiene Bodegón...controlando todos tus movimientos y calándote...jajajajaj
saludos Duncan..

Azuquita dijo...

Siempre es bueno tener una confidente vecinal, pero recuerda que Bodegón no esta de tu lado y eso parece ser muy importante.
Disfruta el dia a día, mañana Dios dirá.
Besososososos.