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jueves, 23 de octubre de 2008

Tomás Polichiollo


… Desde muy joven, Tomás Polichiollo lo tuvo claro. Quería ser psicoanalista, pero no un psicoanalista cualquiera, él iba a ser un buen psicoanalista. Desde su pequeño apartamento en la Calle Morelos de Buenos Aires, junto a la Plaza de Irlanda, Tomás estudiaba y estudiaba sin parar.

Para conseguir plata, trabajaba eventualmente de lo que se le ofrecía: De repartidor de pizzas, de vendedor de seguros, repartidor de correo comercial, de camarero ocasional… Fueron años de sacrificio por parte de Tomás, apenas tenía tiempo para el ocio, su único objetivo era ahorrar, ahorrar y estudiar. Con la plata conseguida tras años de esfuerzo, montaría un Consultorio, un consultorio como nunca nadie había visto en todo Buenos Aires, ni en toda la Argentina...

Un consultorio gatuno. Tomás pensaba licenciarse como psicoanalista especializado en mentes felinas. El mundo no necesitaba otro psicoanalista más, no uno cualquiera, de esos había ya miles conduciendo autobuses urbanos, barriendo la Avenida de Aspanya cerca del puerto… ¿De esos psicoanalistas?, no, de esos no. De esos había por doquier en todos lados.

Él iba a ser un gran profesional, un original psicoanalista, un buen psicoanalista con sus objetivos bien claros y definidos… Especializado en lo que es la mente gatuna, en eso concretamente, no había ninguno. Él estudiaría, durante años, el complejo mundo social, político-económico de los gatos del todo el globo: Su origen, su historia, sus relaciones, todo con el objetivo de saber leer la mente de un gato en cuanto lo tuviera en el diván, diera igual que fuera casero, europeo, persa, Angola o siamés. La mente gatuna no tendría secretos para él.

Las viejas fortunas del país le llamarían para preguntarle porque el gato no comía, o porque había dejado sus estudios de inglés en tercero de carrera (con lo bien que iba el gato en inglés y ahora nos da un disgusto…).

Lo invitarían de todas las Universidades del país, de toda América latina, de toda Europa, y hasta de Burkina Faso, para que diera conferencias: “Etoooo, Doctor, Vos que opinás de la influencia gatuna en la Revolución Francesa…”, y él admiraría a grandes y pequeños del lugar con sus acertadas reflexiones. La plata entraría a espuertas en su cuenta bancaria. Se haría famoso, rico, y finalmente se acabaría casando con la hija de algún famoso futbolista de la selección que había probado alguna que otra droga, pero solo de pasada…

Y Tomás ahorró, poquito a poco, y su plata fue metiendo, como una hormiguita, en un banco de Buenos Aires, en la misma calle Morelos donde vivía, mientras estudiaba, y sorprendía a todos con sus estudios, con sus tesinas sobre “Gatos Racionalistas del S.XIX”, sus trabajos de investigación sobre “El gato y la siesta de doce horas, repercusiones sociales en nuestra sociedad actual”.

Finalmente, llegó el día en que consiguió su apreciada licenciatura, fruto de tanto y tanto esfuerzo. Cinco largos años, con tesis incluida sobre “La influencia del gato en la sociedad piramidal egipcia”. Fue el día más feliz de su vida, el día en que podría reclamar su plata de hormiguita y, por fin, montar su propio Consultorio de psicoanalista. Pero al llegar a la puerta de su entidad bancaria, Tomás se encontró con un gran número de personas, indignadas, que golpeaban cacerolas… Dos semanas más tarde, volaba a Aspanya, buscando un futuro mejor…

P.D. Mi primer contacto con Tomás fue el 4 de Agosto, véase “Crónicas de un Gato 1”, cuando cierto siamés abre la boca por primera vez para reclamar la autodeterminación del Patio-Lavadero, ¿Recordáis?...

14 comentarios:

Auggie Wren dijo...

¿Un psicoanalista de gatos? Pues pregúntale de mi parte la razón de esa eterna enemistad con los perros.

Sláinte.

Merce dijo...

Interesante especialización del psicoanálisis. Debo admitir que mis conocimientos de la mente gatuna son más bien escasos.
Besos.

CARLOS dijo...

Tuve hace unos meses la oportunidad de ver a los famosos "paseadores de perros" por el porteño barrio de Palermo (por cierto parece ser que ganan más pilotando perros que haciéndolo con un Boeing-747).
Curiosamente nuestro loquero gatuno no optó por una especialidad poco explotada, en la Tierra de Plata montan un consultorio con la misma facilidad que los españolitos un bar. Quizá le vaya mejor por España.

AriaDna ♥ dijo...

Nunca el psicoanálisis dio tantos frutos..

un beso

Desde Barna con amor dijo...

jajajajaja genial idea!!!

¿Para qué psicoanalizar a las personas cuando pueden hablarte y explicartelo?... mucho mejor los gatos, tienen tanto que decir....

Original como siempre...

eva.

Anita dijo...

Pobre chico.Después de tanto tiempo ahorrando, encontrar una cacerolada frente a la puerta de tu banco es una putada (con perdón). Creo q frente a esto, la especialidad elegida por inusual psicoanalista queda en un segundo plano.

Muy buen post. Muakk

danae rain dijo...

Mis gatas estarían siempre en su consulta, ellas por hacer gasto y darme trabajo, claro. La historia muy buena, y por desgracia allí muy real. Besitos analizados

Lupita dijo...

Ay, estos argentiiiinos con su psicoanálisis llevado al extremo. Aunque Tomás Polichiollo hizo bien al venir a España, un país lleno de frikys donde ejercer gustosamente su honorable profesión...je, je, je

la pequeña candi dijo...

Me encantó la historia! Pero vos no creés que Tomás es un tipo un poco boludo?
Andáaaate con cuidado Andrés? Nosotros también podemos tener un corralito!!!
Dale! Un beso!
(Todo con acento argentino!)

firmin dijo...

Puede parecer que es peloteo, pero te aseguro que no tendría tan mal gusto. Es tal la capacidad de arrastrar con tus líneas (Poe puro) que he notado que lo estaba leyendo "en argentino". Bueno, genial, ni ferretería ni nada. Búscate algo que te de de comer,sí, pero lo tuyo, lo de verdad, es escribir. Lee mucho y bueno,elegido. Está muy claro duncan.Y si no... siempre te quedará el psicoanálisis. Besos.

Duncan de Gross dijo...

Auggie, es una buena pregunta!!

Merce, ya sabes, una tesina...

Jajaja, quién sabe Carlos, Tomás ha trabajado de todo...Por cierto, ¿Te perdiste mi post sobre Corto Maltés?.


Po zi Ariadna, jeje

rebienvenida Eva, gracias por tu visita, me alegra saber que estas de vuelta!!

Ya fue mala suerte Anita, ¿Verdad?

Danae, esperemos que como dice Candi, no se reproduzca aqui!!

Uff, frikis hay en todos lados Lups...

Duncan de Gross dijo...

Jajaja, sin duda, mi mayor fan es firmin, lo que adora mi manera de escribir, te agradezco tantos halagos de veras, es siempre agradable, un besote!!

CARLOS dijo...

Cierto, no había leído tu post sobre el entrañable antihéroe maltés, bien expuesto,yo recomendaría de obligada lectura, su primera incursión "La balada del mar salado", y para que resulte creible cronológicamente a sus lectores, saber que en cierta aventura Corto, toma algo que todos desearíamos tomar "El filtro de Paracelso",(el viejo mito de la eterna juventud).
Para evitar malentendidos hay que tener en cuenta que Corto es un verdadero pirata, (no corsario, ni bucanero, cosas distintas).

Saludos

Enredada dijo...

Muy buenoooooooooo!!!!!!!
Realmente, describiste con un personaje de ficción una realidad de nuestro país...de lo que siempre nos pasa...confiar , para que?
mil besos