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viernes, 12 de septiembre de 2008

Crónicas de un gato 5


Anoche, al llegar a casa, me he encontrado a Michel IV de Gato haciendo, afanosamente, su maletín. Llevaba puesta su camiseta de Nunca Mais.

- Necesito dinero. – Me siseó.
- Já!, ¿Dónde se supone que vas?. –
- A Tarragona, a manifestarme… -, ronroneó,- … Se ha hundido un barco hace unos días y no deja de soltar vertidos, van a acabar con todos los peces, afectando a las conserveras dedicadas a los alimentos enlatados para gatos…-

Hombre, de entrada, no me pareció mala idea. Pero le convencí para que no se fuera. Le recordé que Estrasburgo puede llamar de un momento a otro para lo de la autodeterminación del Patio-Lavadero. Finalmente, el Tribunal Constitucional que tenemos montado en la Cocina, rechazó su petición de Consulta por Referéndum para todos los gatos de la Comunidad de Vecinos, decisión que Michel IV acata sin resignarse a agotar todas las iniciativas legales, sociales y políticas necesarias para lograr su objetivo, se cabreó un poco y me dijo que aquello era un atropello para los derechos gatunos, y calificó de insólita la situación del Patio-Lavadero en la Europa democrática del siglo XXI, donde preguntar a la sociedad de cada entorno es habitual y un refuerzo para las democracias felinas del mundo…

Aparte de eso, además, también ahora anda enfrascado con un expediente que está redactando sobre la Memoria Histórica de los Gatos del Edificio. Me encanta mi gato. Algunos gatos les da por cazar gorriones, dormir todo el día, o maullar todas las noches. El mío, desde pequeñito, se cartea con el bueno de Hugo Chávez (que ya lo ha invitado a su programa “Aló, Presidente”) y con el amigo Evo Morales (que curiosamente tiene problemillas con unos tipos que se quieren ir también de casa…).

En fin, anoche, tras dejar a un lado las polémicas judiciales, le hablé, mientras Punset divagaba sobre el concepto del bien ético en Internet, con un licor de bellota en la mano, y con Chet Baker bajito para no molestar a la del Yorkshire, sobre lo guerrillera que había sido Michel I. Una auténtica luchadora, una “Tempranillo” que me hacía emboscadas en las escaleras del duplex, aficionada al “Pressing Cat”y a rascar con ímpetu los somieres de las camas, siamesa como él, revolucionaria, fiel seguidora de Margarita Nelken, de La Pasionaria…

De cómo Michel II, europeo atigrado, precioso, murió a las tres semanas de vida, tras hacer unas declaraciones criticas en contra del régimen democrático del Sr. Putin. Primero, unos simpáticos francotiradores nos acribillaron todo el Salón desde un helicóptero, aunque no llegaron a terminar la munición porque Amparo, la esfinge del rellano, los derribó por el ruido que hacían en la hora de su siesta. Milagrosamente, tras aquella cortina de plomo, solo sobrevivieron Michel II y el mejor jarrón de toda la casa, de unos 70 cm de altura, orondo, comprado en Talavera de la Reina, con la representación de una escena de caza rodeada de guirnaldas, y con más de 30 años. Y tras eso, me lo encontré muerto, dentro del arenero, con la cabeza fuera y un enigmático papel entre las garras en el que podía leerse “Marat. David”. El veterinario sentenció que estaba hasta el culo de arsénico, que podía provenir de unas muestras gratuitas de comida para gatos que había recibido desde Moscú. A mi la verdad que siempre me extrañó que una empresa de alimentación para mascotas rusa se interesara por nosotros. En fin, tampoco pudimos demostrar nada.

Michel III fue la transición democrática, el gato del talante, educado, sibarita en todos los aspectos, huidizo ante las visitas, apolítico, gran lector y amante de la buena música, una infección renal se lo llevó tempranamente a los Eliseos, y seguro que ronronea feliz, junto a Hipnos y Tánatos, a los pies de Atenea, mi diosa…

Y así, contándole la vida de sus antecesores, Michel IV se quedó dormido, profundamente, con sus gafitas de leer “de cerca” puestas, soñando con Revoluciones, con la autodeterminación del Patio-Lavadero, con la película del “Ché”, con el Comunismo de los Pueblos, con la Cuba democrática de Fidel y con la Memoria Histórica de los Gatos del Edificio…

P.D: Os recuerdo que... Cualquier similitud socio-política entre las peripecias de mi gato y yo con lo que ocurra, o pueda ocurrir, en cualquier punto del globo terráqueo es pura coincidencia, y lo digo en serio... Os quiero, tened cuidado ahí fuera.

5 comentarios:

Carlos dijo...

Eres la caña. Acabo de leerle a mis padres este capítulo y el otro y se han partido de risa jajajajaja. También dicen que muy irónicas e ingeniosas todas esas "coincidencias" con la realidad jejeje :P

Lupita dijo...

Por fin hablamos de la dinastía Micheliana, ya lo echaba en falta. Yo en su momento me apené profundamente por la muerte de Michel II a tan temprana edad, pero estaba claro que era un gato infiltrado ya que ni siete vidas ni una siquiera...
En fin, al menos Michel IV parece auténtico pero dile que se ande con cuidado que ya ha gastado dos de sus vidas haciendo salto base desde el lavadero...
Besos felinos.

Black Cat dijo...

En que dinastía se enuentran ya? en la XVIII dinastía? Yo creo que un antepasado de tu gato fue adorado por los egipcios seguro, y ahora viene con movidas nacionalistas.
jeje

Duncan de Gross dijo...

Bueno Carls, me alegro que tus padres también disfruten con las aventuras y desventuras nacionalistas de Michel IV, son algo esperpenticas, pero es que él es asi, da para mucho juego...

Lups, yo desde luego me quedo con Michel III, era un encanto de gato, Michel IV tiene solo sus "ratos"...

Seguro Black Cat, nunca se sabe con los felinos...

firmin dijo...

Consigues que sea emocionante seguir a Michel a cualquier parte.