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sábado, 9 de agosto de 2008

La Casa de la Cascada




Recuerdo que la primera vez que la vi, fue siendo aún niño, en una estampa que me enseño mi madre. Me la mostró con el orgullo de alguien que muestra un secreto bien guardado y divino; no en vano, era una de sus estampas favoritas, y aún creo que anda por ahí, cogiendo polvo, en algún rincón de este desorden diario que me rodea.

Era la imagen, idílica, de una casa en un bosque, pero no parecía una casa cualquiera, parecía crecer a la sombra de los árboles, con formas angulosas y rectas, como un poema humano que se expandía por el espacio natural que le rodeaba, como un organismo vivo de piedra y cristal integrado a los pies de una cascada de la cual se alimentaba. Mi madre no sabía el nombre o la historia de la casa, era sólo la estampa de una casa que le encantaba, pero yo años después identifique aquella imagen misteriosa, aquel lugar mágico en un bosque, que nos atraía a los dos… Era, La Casa de La Cascada de Wright.

La Casa de la Cascada nació en Pennsylvania en 1937, Wright buscó la integración de la intimidad, el espacio interior de los hombres… En la inmensidad de la naturaleza.
Arquitectónicamente, la casa nace sin una disposición ni eje central, crece, como una flor, gracias a las diferentes terrazas y voladizos de hormigón armado que se expanden por el espacio, jugando con los volúmenes y recordado el concepto de Planta Libre que proponía LeCorbusier pero manteniendo las formas, cuadradas y rectangulares, que los arquitectos neoplasticos holandeses defendían. El resultado es un conjunto muy orgánico, muy plástico, que parece casi flotar entre el suelo y la propia cascada…
Pero no seré yo quién os de clases magistrales de arquitectura, válgame Dios, mi propósito es conformarme con que la veáis, y disfrutéis, a través de fotos e imágenes, y que, con vuestra imaginación voléis hasta este lugar, tan mágico y a la vez tan real, junto a una cascada, de la misma manera que hacía yo de niño, y que aún hoy, sigo haciendo…

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Son las dos fotos más bonitas que he visto de ella y el comentario está muy bien, cómo explicas su crecimiento de dentro hacia afuera./ Anónimo falso.

la pequeña candi dijo...

Se nota que llevas un historiador de arte dentro...
Vuelvo a ser una asidua lectora y comentarista de tu blog.

Un besito.

Lupita dijo...

Muy bonita, tanto la casa como la historia. No dudo de que la miras con mucho cariño. Gracias por compartirlo. Besos

Carlos dijo...

Una historia muy bonita. Y gracias por la mini-lección de arquitectura jeje.

Duncan de Gross dijo...

Gracias por los comentarios, este fin de semana he estado inoperativo y no los había leido. Candi Bienvenida de nuevo!!

Justo dijo...

Muy bonita la historia que cuentas imagino que te trae recuerdos. No se si lo sabes pero dicha casa tiene pagina web propia por si quieres echarle un vistazo aqui te dejo la URL:
http://www.fallingwater.org/

y aqui te paso una visualizacion de la vivienda.

http://www.etereaestudios.com/docs_html/fallingwater_htm/fallingwater_index.htm

Saludos

Duncan de Gross dijo...

Ahmm, muchas gracias Justo por los enlaces, no los conocía!!